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SALUD MENTAL

Cigarrillos electrónicos:

Impacto en adolescentes y jóvenes adultos

Introducción

Arnaldo Cruz Igartua, MDP
Psiquiatría General y de las Adicciones Diplomado, American Board of Psychiatry and Neurology
Sacha González Avilés, MD
Sacha González Avilés, MD

Informamos en este artículo sobre los riesgos en la sa- lud que produce el consumo de nicotina a través de los cigarrillos electrónicos (cigarrillos-e) o vaporizadores (con diferentes tamaños y formas) en adolescentes y adultos jóvenes, además de promover la implementación de política pública para educar y concientizar sobre el daño que este consumo produce. El uso de nico- tina o de cannabis fumados o por vaporizador (vapeo o e-cigarrillos) usualmente comienza en la adolescencia perjudicando la salud a largo plazo. Las intervenciones tempranas para promover la cesación del consumo son muy importantes para reducir y/o prevenir la depen- dencia y adicción a estas y a otras sustancias.3

Vaporizadores y/o cigarrillos electrónicos

Los cigarrillos electrónicos y los vaporizadores son aparatos operados por baterías que utilizan electricidad para calentar un aceite y producir un aerosol y/o vapor que se inhala a los pulmones. El aceite puede contener nicotina, humectantes (glicol de propileno, vitamina E, glicerina vegetal), saborizantes y sustancias químicas tóxicas, incluyendo nitrosaminas específicas del tabaco que son carcinógenos. La FDA reconoce a los humectantes como seguros, pero no establece su seguridad en la forma vaporizada-inhalada y/o los productos producidos por la degradación a través del calor.

Los cigarrillos electrónicos han cambiado la manera del consumo de nicotina en los adolescentes y, a la vez, han producido un aumento sin precedentes de los trastornos por uso de nicotina en esta última década. La variedad de sabores en los vaporizadores, el mercadeo y el bajo riesgo percibido son un atractivo para los jóvenes y juegan un rol en el inicio de su utilización. Muchos adolescentes desconocen que los vaporizadores contienen nicotina u otras sustancias5 y, por lo tanto, los consideran como algo inofensivo. La concentración de nicotina en estos dispositivos no está regulada y no se conoce a ciencia cierta la cantidad de nicotina en cada dispositivo.

A pesar de comercializarse como ayuda para dejar de fumar, la seguridad de estos cigarrillos3 y vaporizadores sigue siendo incierta, especialmente a largo plazo. Por el contrario, está demostrado que pueden producir daño pulmonar, dependencia y trastorno de adicción, en especial en jóvenes y adolescentes. Tampoco se conocen los efectos a largo plazo, más allá de la dependencia y adicción.

Epidemiología

Desde el comienzo, la utilización de los cigarrillos electrónicos en los Estados Unidos y Puerto Rico en 2006 ha ido en aumento y afecta a los adolescentes desproporcionadamente7. Reportes estadísticos del Instituto Nacional de Abuso de Sustancias (NIDA, National Institute on Drug Abuse) sobre la prevalencia del uso de sustancias en 2023 en adolescentes de 8º, 10º y 12º grado muestra los siguientes porcentajes de consumo en el último año:

  • Alcohol: 15.1%, 30.6% y 45.7%;
  • Vaporización de nicotina: 11.4%, 17.6% y 23.2%, y
  • Marihuana: 8.3%, 17.8 y 29%; respectivamente. Además, la principal manera de consumo del cannabis en todos los grados fue a través de vaporizadores.1

En Puerto Rico, la encuesta Consulta Juvenil, realizada en 2020-2022 por la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) a estudiantes de 7º a 12º grado (13 a 17 años) de escuelas públicas y privadas, reportó que las sustancias más utilizadas el año anterior a la encuesta fueron el alcohol (25.2%), el cannabis (4.8%) y el tabaco (2.5%).2 El 33.5% de los adolescentes que han usado tabaco reportaron el uso temprano (antes de los 14 años) de esta sustancia y 2 de cada 5 (43.7%) indicó haber comenzado entre los 14 y 15 años.2 El vapeo ha sido probado por un 17.5% de los estudiantes, con un uso predominante de sabores, aunque también se reporta el uso de nicotina y de marihuana a través de estos dispositivos.

La Consulta Juvenil de 2022 revela que los jóvenes que usan estas sustancias tienen variadas percepciones de riesgo, con una percepción de alto riesgo asociada en especial al uso de tabaco y drogas, mientras que el alcohol y la marihuana o cannabis medicinal son percibidos como menos riesgosos. Las estrategias de prevención se enfocan en reducir el acceso a estas sustancias y aumentar la percepción de su peligro, especialmente porque el uso en adolescentes de cualquiera de estas sustancias está relacionado con comportamientos de riesgo y con el desarrollo de adicciones y de otros posibles trastornos de salud mental.

La adolescencia como etapa de alto riesgo

La adolescencia es una etapa en la que los seres humanos somos más vulnerables a desarrollar un trastorno por uso de sustancias. Esto se debe a la inmadurez del cerebro. La mielinización y la poda (pruning) de las conexiones neuronales no están completadas. Este proceso se completa en promedio a los 20-25 años.

La nicotina o el THC de cannabis inhalados son sustancias altamente adictivas y tóxicas que dañan el proceso de maduración. Durante la adolescencia, el primer síntoma de dependencia puede aparecer en tan solo días o semanas de iniciar su consumo. En el caso de adolescentes, el alcohol, el cannabis, el tabaco y los vaporizadores puede llevarlos a desarrollar trastorno de adicción por uso de estas sustancias –mucho más rápido y más probable que en adultos–, pudiendo complicarse o extenderse a adicción a otras sustancias y al desarrollo de otras enfermedades mentales.3

El aumento rápido en el uso de cigarrillose entre los jóvenes y la falta de regulación estricta han llevado a preocupaciones significativas de salud, incluyendo un notable brote de lesiones pulmonares asociada al uso de productos de cigarrillos electrónicos o vapeo (e- cigarette, or vaping, product use-associated lung injury, EVALI).

Componentes clave en los cigarillos-e como el propilenglicol y la glicerina pueden descomponerse cuando se calientan, produciendo compuestos nocivos como el formaldehido. Los metales tóxicos de los componentes eléctricos calentados también pueden ser inhalados. Algunos vaporizadores liberan sabores considerados seguros para comerse, pero no son seguros al inhalarlos, y otros se han vinculado a condiciones pulmonares graves. Aunque no existe data a largo plazo para evidenciar el daño que produce, a corto plazo se ha evidenciado que el aceite diluyente se asocia a daño directo al epitelio respiratorio y que altera la función pulmonar a través de la inflamación de los cilios mucosos.4 Los componentes del aceite como, por ejemplo, el glicol de propileno, el acetato de Vitamina E y la glicerina vegetal, son irritantes a los alvéolos y contienen compuestos carcinogénicos como formaldehido, acetaldehido y acroleína. Estudios han demostrado que el acetato de vitamina E está vinculado a EVALI.7,4

Además, el vaporizador puede secretar metales contenidos en su cartucho, como por ejemplo aluminio, cromo, hierro, manganeso, níquel y estaño. Hay una creciente evidencia del potencial cancerígeno del aerosol de los cigarrillos-e (por ejemplo, compuestos carbonílicos y benceno) y sobre la desregulación de los genes asociados al cáncer.7

En los usuarios se ha manifestado EVALI como un grupo de síntomas respiratorios, gastrointestinales y de salud general, a menudo lo suficientemente graves como para requerir hospitalización. Lesión pulmonar con una neumonitis por hipersensibilidad, la neumonitis alveolar difusa y la neumonía lipoidea también se han reportado en la literatura. El tratamiento típicamente involucra cuidados de apoyo y a veces esteroides, aunque la efectividad y seguridad de los estos últimos requiere aún más investigación.

Las causas exactas de EVALI aún están siendo investigadas, en su relación con sustancias como el acetato de vitamina E en productos de vapeo con THC implicados en muchos casos. Este aumento de daños subraya la necesidad urgente de más investigación sobre los efectos en la salud de los cigarrillos-e, vaporizadores, y de medidas regulatorias más fuertes para controlar su uso y asegurar la seguridad pública.

Rol del médico de atención primaria

Hay distintas herramientas para identificar la dependencia a la nicotina en adolescentes como: Modified Fagerstrom Tolerance Questionnaire, Hooked on Nicotine Checklist, E-cigarettes Scale.3 Los proveedores de salud deberían realizar pruebas de cribado (cernimiento) para el uso de sustancias, incluyendo alcohol, tabaco, cannabis, nicotina y vaporizadores en cada evaluación médica. Estas pruebas deben hacerse de manera confidencial.

Se ha comprobado que una intervención corta acerca de dejar de utilizar sustancias sin farmacoterapia es efectiva.3 Los programas de prevención deben fortalecer los factores de protección y reducir los factores de riesgo. Además, el sistema de salud debe integrar de una manera efectiva con el rastreo, la detección temprana, la prevención y el tratamiento.

Las terapias basadas en la evidencia para dejar de fumar en adolescentes incluyen una combinación de intervenciones conductuales y, en algunos casos, farmacoterapia. Se ha demostrado que las intervenciones conductuales aumentan en forma significativa las tasas de cesar de fumar entre los adolescentes. Estas intervenciones pueden incluir asesoramiento, terapia cognitivo-conductual y entrevistas motivacionales, apoyo y educación.

Los médicos pueden jugar un rol muy importante en detectar tempranamente al adolescente que usa sustancias o cigarrillos-e, guiar la orientación y recomendar la cesación del uso o referir a programas especializados en cesación de fumar, de ser necesario.3

Referencias

  1. Monitoring the Future; Universidad de Michigan, Ann Arbor. Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA).
  2. Uso de sustancias en los escolares puertorriqueños. Consulta juvenil 2020-2022. Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASMCA). Pp 14-16.
  3. Rosen J, Sockrider M. Management of smoking and vaping cessation in adolescents. Uptodate. 1-40.
  4. Hamberger SE, Halpern-Felsher B. Vaping in adolescents: epidemiology and respiratory harm. Curr Opin Pediatr. 2020 June; 32(3): 378–383.
  5. The Vaping Epidemic in Adolescents. Jones K, Salzman GA. Missouri Medicine. January/February 2020/ 117-1: Pages 56-58.
  6. El uso de sustancias por adolescentes y la importancia de la detección temprana. Salcedo M, Cruz Igartua A. Galenus newsletter 86 edition. Pp: 1-8.
  7. Review of Health Consequences of Electronic Cigarettes and the Outbreak of Electronic Cigarettes, or Vaping, Product Use-Associated Lung Injury. Cao DJ, Aldy K, Hsu S, McGetrick M, Verbeck G, De Silva I, Feng SY. J Med Toxicology (2020) 16: 295-310.
  8. Smoke screen: The teen vaping epidemic uncover a new concerning addiction. Huey SW, Granito MH. J Am Assoc Nurse Pract. 2020 Apr; 32 (4): 293-298.
  9. Prevention of Smoking and Vaping Initiation in Children and Adolescents
  10. Smoked or vaporized dried cannabisoral processed Cannabis- Cannabinoids: Synonyms? Illness? Personal Health? Public Health? Arnaldo Cruz Igartua MD, 2020; update September 2021; 1-16.
  11. Kathuria H. E-cigarrettes or vaping products use associated lung injury (EVALI). Uptodate: 1-29.