LÉXICO MÉDICO

Bruxismo

Bruxomanía, Teeth grinding

El bruxismo es el hábito patológico e involuntario de rechinar o apretar los dientes sin propósitos funcionales ni fisiológicos claramente definidos. Se define como un movimiento crónico parafuncional. Bruxismo viene del griego brukein, que quiere decir rechinar los dientes.

Se dice que entre un 10% y un 20% de la población general en los Estados Unidos sufre de bruxismo, pero estas son cifras muy aleatorias, basadas principalmente en encuestas de la práctica estomatológica, y es posible que la prevalencia de este hábito patológico sea aún mayor. La bruxomanía se presenta tanto en los niños como en los adultos de cualquier edad.

El bruxismo puede ocurrir durante el sueño (bruxismo de sueño), durante la vigilia (bruxismo de vigilia o bruxismo diurno), o en ambas situaciones, que es lo habitual. Los episodios más graves de bruxismo ocurren durante el sueño (fases II y III) y pueden pasar inadvertidos para quien lo sufre, aunque a veces los familiares cercanos sí lo notan. Con el tiempo, el bruxismo erosiona y desgasta el esmalte y la dentina de la corona de los dientes y daña o destruye las coronas dentales metálicas o cerámicas e, incluso, hace que las piezas dentales se vuelvan móviles. Los dolores de cabeza, cuello, oídos y músculos mandibulares son comunes y a veces el paciente los atribuye a otros factores porque desconoce la causa o incluso se niega a aceptar que esté padeciendo de bruxismo.

La etiología del bruxismo, al que antiguamente no se le daba mucha importancia, no está nada clara y se considera hoy un trastorno de importancia clínica y multifactorial. Se relaciona con diversos trastornos del sueño, sobre todo con la apnea de sueño, con el estrés emocional y laboral, la ansiedad crónica, el síndrome de estrés postraumático (PTED), la enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD), algunos medicamentos, ciertas alergias y suele acompañar al síndrome de Prader-Willi y a algunas otras enfermedades congénitas. Los trastornos maloclusivos dentales son también un desencadenante importante de bruxismo.

Trabajos recientes han resaltado la relación entre el bruxismo y los trastornos del sueño, sobre todo en su asociación con la apnea del sueño. Muchas personas, sobre todo las de ascendencia latina, creen que el bruxismo se asocia con el parasitismo intestinal, pero esta relación nunca se ha probado científicamente.

El tratamiento del bruxismo a veces es frustrante. El paciente, que a veces no es del todo consciente de su problema, debe reducir o eliminar el hábito mientras está despierto. Los protectores nocturnos –prótesis bucales de acrílicoson fundamentales para controlar la condición durante el sueño y evitar el daño dental.

No se recomiendan las prótesis bucales de silicona porque pueden incrementar el reflejo masticatorio. Si el bruxismo es grave y cuesta controlarlo conscientemente, pueden usarse prótesis bucales diurnas. Estas prótesis, muy eficaces para evitar el deterioro dental, son personalizadas para cada paciente por el ortodoncista. Los tratamientos de las patologías asociadas, tanto las psicológicas como las orgánicas y los trastornos del sueño, deben ser diseñados y controlados por los especialistas en las respectivas materias.