Suplemento de Salud Mental

¿Mi paciente será bipolar?

Características y criterios diagnósticos

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Jorge González Barreto, MD
Especialista en Psiquiatría Práctica Privada de Psiquiatría, Manatí Consultor, Doctors Center Hospital, Manatí Manatí Medical Center Health South Rehabilitation Hospital, Manatí Tesorero, Capitulo Puerto Rico, Sociedad Americana de Psiquiatría

El ambiente donde vivimos está influenciado por la conducta de cada individuo y por la forma como esta afecta positiva o negativamente nuestra propia respuesta al ambiente. En nuestra sociedad se puede observar descontrol en este aspecto y en cómo esto nos afecta a todos de manera directa o indirecta. Es común encontrar a un paciente o familiar que nos diga: “me siento triste; no puedo dormir; tengo mucho coraje; mi mente corre y no para de pensar; me quiero morir”. Son problemas que nos atañen a todos. Por ello, entender los cambios anímicos de nuestros pacientes nos ayudará a darles el mejor tratamiento y la mayor calidad de vida.

A continuación, resumimos algunos aspectos de la bipolaridad, para brindar una visión concreta y buscar eliminar cualquier estigma y poder ayudar del mejor modo al paciente, en el campo físico y mental.

Estadísticas

El desorden bipolar tiene una prevalencia de cerca del 0,6%1 y es un trastorno frecuentemente observado, tanto en la práctica psiquiátrica como en el ejercicio cotidiano del médico general.

La depresión fue catalogada por la Organización Mundial de Salud (OMS, WHO) como el cuarto problema de salud pública a nivel mundial. La depresión afecta más a las mujeres (1 de 5 mujeres está afectada a lo largo de su vida, contra 1 de 10 hombres).

Clasificación y criterios diagnósticos

Es importante identificar bien la condición, utilizando los criterios diagnósticos recientemente publicados en DSM-52,3 para así ofrecer el mejor tratamiento, y de esta manera disminuir la morbilidad y la mortalidad.

Los desórdenes del estado de ánimo incluyen desorden bipolar tipo I, tipo II y ciclotímico. Hay dos polos: depresión y fase maniaca, y en ocasiones se puede observar síntomas psicóticos cuando el paciente se aparta de la realidad.

El tipo I debe incluir criterios para una fase maniaca, a pesar que la mayoría de los pacientes también tiene fases depresivas. El tipo II debe tener criterios de una fase hipomaníaca y fases depresivas. Esto no se debe considerar “menos patológico” ya que muchos de estos pacientes tienen depresión prolongada con inestabilidad de ánimo, causando incapacidad laboral y familiar. Debemos tener presente que el efecto de las adicciones a drogas legales e ilegales puede causar comportamientos parecidos, al igual que otras condiciones médicas.

En la fase maniaca el paciente tiene un aumento notable de energía, irritabilidad que persiste la mayoría de los días por un mínimo de una semana y que se asocia con una euforia tal que siente que “puede conquistar el mundo”, habla muy rápido y en exceso, llegando al punto de lo inapropiado, con fluctuación a coraje cuando no obtiene lo deseado. Se compromete en muchos proyectos a la vez sin terminarlos, con frecuencia hasta altas horas de la noche, sin necesitar dormir y sintiéndose descansado después de dormir pocas horas. Es importante normalizar el patrón del sueño para evitar recaídas en un paciente ya estabilizado.

En muchas ocasiones se siente grandioso, con elevada (y a veces inapropiada) autoestima, pudiendo ser impulsivo y descontrolado en el manejo del dinero. No es casualidad que en esta fase la mayoría de los pacientes no busquen ayuda, “Me siento súper bien, tengo mucha energía, para qué puedo necesitar medicinas…”.

Por otro lado, en la fase depresiva el paciente se presenta con falta de interés, triste, lloroso y en muchas ocasiones con pensamientos autodestructivos que lo ponen en riesgo de suicidio o coraje para hacer daño a otras personas. El riesgo de suicidio es 15 veces mayor en un paciente deprimido y más alto en la población geriátrica y en jóvenes. Es muy importante preguntar directamente al paciente o al familiar para identificar el riesgo.4

Aspectos terapéuticos

El retraso en el inicio del tratamiento puede producir un empeoramiento del proceso o una respuesta más lenta al tratamiento. Si el tratamiento es efectivo, el diagnóstico debió ser correcto ya que, de lo contrario, habría una falta de respuesta. Para elegir el mejor fármaco es preciso un buen conocimiento de las dosis de manejo, del perfil de seguridad y considerar que el tratamiento a veces podrá ser de por vida. El grado de incumplimiento de los tratamientos farmacológicos es elevado en todos los pacientes afectivos, por lo que el médico debe asegurarse de que ello no ocurra, en especial cuando hay falta de respuesta.

Los principales retos en el tratamiento son establecer un diagnóstico correcto, educar al paciente (se trata de una enfermedad real y no una debilidad emocional o causada por el mismo), disminuir el riesgo de incapacidad y poder mantener al paciente lo más funcionalmente posible e integrado a la sociedad. En muchas ocasiones, el paciente bipolar logra una buena recuperación, pero un 30% de ellos se quedan con incapacidad severa.5

Qué hacer ante una crisis Si usted tiene un paciente o familiar que esté pensando o verbalizando en hacerse daño o si conoce a alguien que podría hacerse daño, busque ayuda rápidamente. No deje sola a la persona.

Si está en riesgo la seguridad del paciente o de otras personas y el paciente no acepta la ayuda, considere activar una evaluación psiquiátrica involuntaria usando la Ley de Salud Mental de Puerto Rico (Ley 408), acudiendo a la Corte Municipal más cercana para describirle la situación al juez. Que lo acompañe algún familiar del paciente y/o refiéralo a la Sala de Emergencias o a la línea PAS Puerto Rico: 1-800-981-0023.6

Referencias

  1. Instituto Nacional de la Salud Mental. http://www.nimh.nih.gov.
  2. APPI. 2013. American Psychiatric Publishing Group. DSM-V. Psychiatryonline.org.
  3. American Psychiatric Association, www.psych.org.
  4. Marangell et al. Prospective predictors of suicide and suicide attempts in 1556 patients with bipolar disorders followed for up to 2 years. Bipolar Disord 8(5 pt 2):566-575, 2006.
  5. Judd et al. Psychosocial disability and work role function compared across the long-term course of bipolar I, bipolar II and unipolar major depressive disorders. J Affect Disord 108(1–2):49–58, 2008.
  6. www.assmca.gobierno.pr.