Suplemento especial: Sociedad de Psiquiatría

El trastorno bipolar: Una condición mental difícil de diagnosticar y tratar

El trastorno bipolar está caracterizado por la presentar uno o más episodios con niveles anormalmente elevados de energía y del estado de ánimo. Los pacientes afectados suelen padecer también episodios de depresión, motivo por el cual es imprescindible obtener un buen historial e información colateral para poder llegar al diagnóstico de bipolaridad. Aunque este es un trastorno afectivo, cuando se presentan episodios de depresión bipolar, el tratamiento no debe ser como el de una depresión unipolar.

JPEG - 3.4 KB
William Julio, MD, DABPN
Psiquiatra General y Geriátrico
Presidente Capítulo de Psiquiatría Geriátrica del Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico Academia de Psiquiatría de Puerto Rico, Tesorero Asociación de Psiquiatras de la Región de Bayamón, Vice-Presidente.
williamjulio@doctor.com

Frecuentemente leemos en la prensa, escuchamos en la radio, en discusiones entre compañeros de trabajo y ni hablar del seno del hogar, que tal o cual persona actúa de tal manera porque es un “bipolar”. Cabe preguntarnos si nuestra sociedad comprende en realidad esta situación o usa el término genéricamente porque es un diagnóstico psiquiátrico de moda.

A continuación describiremos brevemente esta condición mental: el trastorno bipolar es una enfermedad que causa cambios de humor extremos. Está caracterizado por la presencia de uno o más episodios con niveles anormalmente elevados de energía y del estado de ánimo. Esta condición, clínicamente, se refleja en estados de manía o, en casos más leves, hipomanía, junto con episodios concomitantes o alternantes de depresión.

El afectado suele oscilar entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología.

Trastorno bipolar I

JPEG - 50 KB
Marcel Duchamp.
Nude Descending a Staircase, No. 2

Existen varios tipos de trastorno bipolar. En el Trastorno Bipolar I, el individuo presenta situaciones extremas de manía. Muchos pacientes muestran una ansiedad severa con ira cuando se encuentran en un periodo maníaco (hasta el punto de la furia), mientras que otros se vuelven eufóricos y grandiosos.

En el periodo maníaco, el incremento en la energía y en las actividades es muy común, además de que el paciente suele tener verborrea. La necesidad de dormir se encuentra disminuida. Además, la persona tiende a distraerse rápidamente y puede manifestar e incluso llevar a la práctica ideas irreales, grandiosas y sobreoptimistas. Debido a todo esto, las facultades sociales se ven disminuidas y las ideas poco prácticas suelen llevar a indiscreciones tanto financieras como amorosas. Durante estos episodios maníacos el paciente puede terminar hospitalizado involuntariamente o hasta terminar arrestado.

Trastorno bipolar II

En el Trastorno Bipolar II la elevación de la hipomanía no llega a los extremos de la manía. Esto hace que el trastorno tipo II sea más difícil de diagnosticar, ya que los episodios de hipomanía pueden simplemente parecer como periodos de una alta productividad del individuo.

La hipomanía es generalmente un episodio disruptivo menor que la manía y las personas que se encuentran en este episodio usualmente experimentan los síntomas de la manía en menor grado o número (menos síntomas). La duración es regularmente menor que en la manía. Este es considerado como un periodo de creatividad del desorden, que se caracteriza por una gran cantidad de ideas, un pensamiento extremadamente ingenioso y un incremento en la energía.

Periodo depresivo

Las señales y los síntomas del periodo depresivo en el trastorno bipolar incluyen, pero no se limitan a:

Otro aspecto importante es que los pacientes suelen presentar fases depresivas durante más tiempo en sus vidas que los periodos de elevación de ánimo.

Los síntomas y signos de la depresión bipolar son los mismos que los de un episodio de depresión mayor (unipolar).

Para hacer aún más retante el diagnóstico, los pacientes tienden a visitar a su médico cuando están deprimidos y, por ende es necesario obtener un buen historial e información colateral para poder llegar al diagnóstico de bipolaridad.

Tratamiento

Actualmente, no existe cura para el trastorno bipolar, pero puede ser controlado. El objetivo del tratamiento consiste en un control eficaz del curso de la enfermedad a largo plazo, lo que puede suponer el tratamiento de los síntomas emergentes. Para lograrlo se emplean, técnicas farmacológicas y psicológicas. El tratamiento farmacológico se basa en el uso de estabilizadores de ánimo y, en la mayoría de los casos, conlleva el uso de combinaciones de medicamentos.

Cabe recalcar que la depresión bipolar no se trata farmacológicamente igual que la depresión unipolar, ya que podríamos propiciar el resurgimiento de un episodio hipomaniaco o, peor aún, maníaco.

La psicoeducación también ha demostrado ser eficaz y necesaria. En cuanto al aspecto social, se debe buscar la plena integración en el entorno. Para ello es prioritario considerar a este y a los demás trastornos mentales como cualquier otra condición médica. La erradicación del estigma, de los estereotipos, de los prejuicios y del rechazo con que se carga a las personas que padecen problemas mentales, es el mejor instrumento para que la propia persona afectada reduzca sus niveles de estrés social, que en muchas ocasiones son los que provocan los cambios de humor extremos.

Como profesionales de la salud, es nuestro deber seguir orientando y educando a nuestros pacientes sobre esta y otras condiciones mentales, para que puedan identificar cuando existe un problema afectivo y a la vez, saber dónde y cómo buscar ayuda para ello.