Suplemento especial: Sociedad de Psiquiatría

El rol del aprendizaje del miedo en el desarrollo de los trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad son las condiciones psiquiátricas más comunes en la población general. Además, son las condiciones psiquiátricas cuyo sustrato biológico se ha podido definir con mayor precisión. En este artículo, repasaremos la neurobiología de estos trastornos y cómo el estudio del aprendizaje y la extinción del miedo nos ha llevado a un mejor entendimiento de estas condiciones.

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Karen G. Martínez, MD, MSc
Psiquiatra de niños y adolescentes
Catedrática auxiliar del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Puerto Rico
karen.martinez4@upr.edu

Los trastornos de ansiedad en Puerto Rico

Los trastornos de ansiedad incluyen el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés post-traumático y la fobia social y específica.

La prevalencia de estas condiciones se estima en un 14.6% en la población general de los Estados Unidos1. En Puerto Rico, la prevalencia se ha estimado en un 13.6%2. Hay una alta comorbilidad de estos trastornos con enfermedades físicas y somatización, que lleva a que la mayoría de los pacientes con trastornos de ansiedad sean evaluados primero por médicos de cuidado primario. En este nivel de cuidado, los síntomas de ansiedad a veces son confundidos con otras condiciones y el tratamiento ofrecido resulta ser poco efectivo.

Fig. 1: Esquema del circuito del aprendizaje del miedo.

Neurobiología de los trastornos de ansiedad

Debido a la alta prevalencia y a deficiencias en la identificación de estos trastornos, hemos desarrollado un proyecto de investigación que evalúe los mecanismos biológicos que pueden estar asociados al desarrollo de trastornos de ansiedad. Una de las áreas de estudio que más ha ayudado en el entendimiento de los sustratos biológicos de los trastornos de ansiedad es el aprendizaje del miedo. Cuando hablamos de miedo, nos referimos a la respuesta fisiológica que se presenta ante un estímulo amenazante. El circuito de aprendizaje del miedo se ha definido e incluye la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal (Figura 1). Este circuito se utiliza tanto para asociar un estímulo neutral con un estímulo amenazante y producir una respuesta de miedo (condicionamiento) como para crear una memoria que disminuya la asociación entre el estímulo neutral y el amenazante y que reduzca la respuesta de miedo (extinción). Las personas con trastornos de ansiedad presentan muchas veces deficiencias en las áreas anatómicas incluidas en este circuito. La extinción del miedo es de particular importancia clínica, ya que los tratamientos psicológicos con más evidencia de efectividad en trastornos de ansiedad, como la terapia de exposición, están basados en la capacidad de extinción.

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Fig. 2: Protocolo experimental. Protocolo de aprendizaje del miedo desarrollado por Mohammed R. Milad, PhD
STAI= State-Trait Anxiety Inventory; BAI=Beck Anxiety Inventory; EST=Emotional Stroop Task, MSIT= Multi-source Interference Task; WCST= Wisconsin Card Sorting Task; NEO-PI= Neuroticism, Extraversion, Openness Personality Inventory

Metodología de nuestro estudio

Para poder aumentar la utilidad clínica de los hallazgos en el aprendizaje del miedo, estamos evaluando métodos de predecir respuestas de condicionamiento y extinción con pruebas cortas y costo-eficientes. Las respuestas de miedo las estamos midiendo usando un protocolo donde se condiciona al sujeto a asociar un estímulo eléctrico con una luz de un color en específico y, luego, se evalúa su respuesta autonómica de sudoración como medida de miedo. Este protocolo se lleva a cabo en dos días. El primer día para lograr el condicionamiento (asociar la luz con el estimulo eléctrico) e, inmediatamente después, la extinción (no parear la luz con el estimulo eléctrico). El condicionamiento se lleva a cabo poniendo la imagen de luz en el contexto de una imagen de un cuarto particular (ejemplo: imagen de biblioteca) mientras que la extinción se lleva a cabo en otro contexto (ejemplo: imagen de oficina). El segundo día se muestran nuevamente las imágenes del cuarto donde se llevaron a cabo el condicionamiento y la extinción, y se puede entonces medir la respuesta causada por la memoria de condicionamiento y de extinción (Figura 2). Para predecir las respuestas de miedo, estamos utilizando pruebas neuropsicológicas que se han comprobado como estimuladoras de áreas del circuito del miedo. Además, estamos evaluando rasgos y síntomas de ansiedad y características de la personalidad que podrían estar asociadas al desarrollo de ansiedad. Hasta el momento, hemos analizado el poder predictivo de estas pruebas en 48 sujetos sin ninguna patología.

Resultados

Las pruebas individuales no pudieron predecir ninguna respuesta de miedo, pero al combinar las pruebas a través de modelos de regresión múltiple, pudimos predecir varias fases del aprendizaje del miedo (Figura 3). Pudimos predecir 29% de la varianza de la respuesta de condicionamiento, un 39.8% de la varianza de la respuesta durante la prueba de la memoria de condicionamiento y las respuestas al contexto tanto de condicionamiento (51%) como de extinción (26%). No pudimos predecir eficientemente las respuestas durante la extinción.

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Fig. 3: Poder predictivo de una batería de pruebas psicológicas y neuropsicológicas para predecir respuestas de Miedo.

Conclusión

Al momento, hemos encontrado que, utilizando una batería simple de pruebas, podemos predecir hasta un 50% de las respuestas fisiológicas de miedo en sujetos sin psicopatología. Estamos también estudiando a personas con trastornos de ansiedad para evaluar si la misma batería de pruebas puede predecir las respuestas en esta otra población.

Predecir las respuestas de miedo en las personas nos podría ayudar a desarrollar medidas de cernimiento más efectivas y a predecir la respuesta al tratamiento. También se espera que este estudio sirva como base para el desarrollo de otras investigaciones que ayuden a entender los aspectos biológicos de los trastornos de ansiedad y que esto, a su vez, ayude a desarrollar tratamientos más efectivos para estas condiciones.

Referencias

1. Canino G, Bird H, Rubio-Stipec M, Bravo M. The epidemiology of mental disorders in the adult population of Puerto Rico. PR Health Sci J 1997;16(2):117-24.

2. Regier DA, Boyd JH, Burke JD, et al. One-month prevalence of mental disorders in the United States: based on five Epidemiological Catchment Area sites. Arch Gen Psychiatry 1998;45:977-86.