MOTIVANDO

Identificando las cuatro cegueras

que impiden el éxito
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Dr. J.R. Román
www.motivando.com
jrromanmotivando@gmail.com

Debemos identificar las cegueras que pueden impedir nuestro éxito, ya que al tener conciencia de ellas podemos cambiar nuestro paradigma y nuestro mundo. La ceguera surge cuando uno no está consciente de lo que aún no sabe. Esto no deja opción a producir resultados diferentes. Al observar, vemos las cosas de acuerdo a nuestras experiencias y conocimientos propios y a los paradigmas. Así, un médico verá a las personas de manera diferente que un jugador de tenis. Todo se observa e interpreta según las experiencias y la realidad de cada uno.

1. La ceguera que impide la acción. La acción es lo que nos lleva a producir algo. Si conocemos la anatomía de la acción, podremos producir resultados diferentes: esto comienza con la conversación interna y externa previa. Debemos hablar con nosotros mismos en forma consciente e íntima unas 10 a 14 veces al día. Este diálogo íntimo inteligente produce confianza, compromiso y determinación. Esto nos mueve en forma directa a lo que deseamos hacer y genera nuevos resultados, buenos o no tan buenos.

2. La ceguera del aprendizaje. Podemos acumular conocimientos y saber explicar en teoría cómo hacer las cosas; pero se requiere mucha práctica para desarrollar la maestría en lo que queremos. Además de aprender conceptos, debemos aprender a ejecutar y eso se logra con la práctica. El liderazgo es el arte de la ejecución. Necesitamos 300 repeticiones para que nuestros músculos aprendan. Necesitamos 3000 repeticiones para generar un hábito. Así se aprende. Al practicar, generamos 40 estímulos mentales por segundo, y cuando practicamos continuamente, el inconsciente procesa 20 millones de estímulos por segundo. Así funciona el aprendizaje.

Se requieren 10 mil horas de prácticas efectivas para hacer una maestría. La pregunta es: ¿Cómo ser un experto si no se dedica el tiempo que se requiere para ser un líder? Muchas personas logran una maestría con muy pocas horas de práctica. Ver que no se avanza ni crece como se pensó puede producir desilusión. Practicar garantiza el éxito, convirtiéndonos en lo que practicamos. Nuestra historia nos confirma que la práctica nos ha formado en la persona que somos hoy; pero podemos crear una nueva historia.

3. La ceguera de no poder elegir. Para salir adelante se requiere tener nuevas opciones y ser consciente de estas para poder elegir. Podemos enseñar a nuestro cuerpo a reaccionar positivamente y elegir nuestras emociones y estados de ánimo. Esto nos abre o cierra nuevas posibilidades. Además, nuestro lenguaje da forma a lo que vemos y hacemos.

Al enfocarnos en algo, allí pondremos nuestra energía y eso hará que estemos conectados con nuestro objetivo. Ese compromiso afectará nuestro estado de ánimo, nuestras acciones y resultados. Al revisar nuestros pensamientos y estados de ánimos podremos comprobar si nos estamos acercando o alejando de nuestras metas.

Además, al saber y reconocer lo que es importante o valioso para cada uno se puede tomar acción, elegir y hacerse cargo de los resultados que se consiguen. A su vez, los buenos resultados dan satisfacción y sentido personal a la vida. También es importante elegir si las personas que nos rodean están conectadas con lo que es importante para uno. Debemos tomar acción, aprender y elegir.

4. La ceguera de no tener una buena vida. Es importante revisar nuestra anatomía de la acción para estar claros si buscamos una buena vida y si sabemos para qué vivimos. Ya que vivimos en un mundo de interrelaciones, hay que evaluar las conversaciones que nos acercan a nuestras metas y, en general, debemos estar claros en todo lo que nos ayuda a acercarnos a estas.

El reto para cada uno es saber encontrar el camino que permita generar el futuro que cada uno aspira.

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