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Un paseo por el Amazonas: cercano y natural

Especial para Galenus

La experiencia de un viaje a la selva del Amazonas nos permite gozar de esta zona única del planeta, llena de vida y naturaleza. Es algo diferente a todo lo que ya conocemos. En tan solo unas horas de viaje llegamos al medio de la selva donde, en la comodidad de un barco boutique, todo se vuelve placentero y agradable. Un viaje que enriquece y amplía conceptos.

Al aeropuerto internacional de Lima se llega relativamente rápido. Desde allí, en otro cómodo vuelo de cerca de una hora, se viaja a Iquitos, la principal ciudad en la selva del Perú, a orillas del río Amazonas.

Ya en el aeropuerto notamos el clima cálido y húmedo. Allí nos recoge un autobús que nos lleva por carretera a Nauta, un puerto a orillas del río Marañón. Desde un moderno embarcadero privado nos embarcamos en el Delfín II.

El río Amazonas

El río Amazonas con sus casi 7000 kilómetros es el más largo del mundo. Es navegable, llega a tener un ancho de un par de kilómetros y su profundidad promedio es de 50 metros.

Varias expediciones científicas, una de ellas de Jacques Cousteau, determinaron que el río Amazonas nace en los nevados de los Andes al sur del Perú y que gran parte de sus primeros 1900 kilómetros los recorre con el nombre de río Ucayali. El Ucayali recibe al río Marañón muy cerca del puerto de inicio de nuestro viaje, desde donde sigue hacia Brasil como río Amazonas.

La reserva natural Pacaya-Samiria

Toda la amazonía es una inmensa zona natural con muy baja densidad poblacional. Cerca de nuestro punto de partida está la reserva natural “Pacaya-Samiria”.

Es una zona protegida donde la naturaleza se mantiene tal como estaba cuando llegaron los primeros expedicionarios españoles. Si bien esta reserva equivale a menos del 5% de la selva del Perú, sus más de 20 000 km² representan a la mitad de Suiza o el doble de Puerto Rico.

Esta área natural es uno de los lugares con mayor riqueza biológica del planeta. Hay variedad de monos, más de 300 especies de aves, reptiles, anfibios y cerca de 250 diferentes peces. También encontramos al delfín rosado, al caimán, a la boa anaconda y al manatí herbívoro.

La vegetación es muy diversa, encontrándose árboles inmensos y diferentes plantas y flores.

En los bordes de los ríos y en las lagunas se puede admirar su reflejo en el agua por lo que toda esta zona es conocida como el “bosque de los espejos”.

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Terraza Delfin II

El Delfín II

Los ríos son las carreteras de la selva. Hay personas que para ir de un pueblo a otro viajan más de una semana en el río, en condiciones muy sencillas y muchas veces durmiendo en hamacas.

Hoy no es necesario disponer de tantos días y hacer sacrificios físicos. Subir al Delfín II es una experiencia fuera de lo ordinario. Es un moderno barco de río de 120 pies, con dos pisos de cabinas, todas enchapadas en madera de la selva y con amplios ventanales al río, con baño privado y aire acondicionado.

En el tercer piso hay una terraza abierta desde donde se puede disfrutar de las más extraordinarias vistas de la selva: amaneceres espléndidos y coloridos, atardeceres luminosos, o momentos en la noche donde las estrellas serán los únicos testigos de nuestra presencia.

Un valor agregado especial de este viaje es el disfrutar de la cocina de Perú, una de las más reconocidas del mundo. En el comedor, rodeado de ventanas, se puede gozar de platos únicos donde se combina las delicias de la cocina peruana con ingredientes propios de la amazonía. Así, el desayuno, almuerzo y cena se convierten en sesiones culinarias del más alto nivel, todo preparado por un reconocido chef. Lissy -la dueña del barco, con su esposo Aldo- con un especial y artístico cuidado supervisa cada detalle, del comedor y de todo el barco.

Las excursiones

Para hacer excursiones a los ríos pequeños de la reserva utilizamos los botes auxiliares. Los guías que nos acompañan conocen tan bien la zona que identifican por el oído a las aves y animales y distinguen con facilidad en un paseo nocturno los ojos brillantes de los reptiles.

Disfrutamos de paseos viendo aves coloridas, nos deslizamos junto a cigüeñas, garzas o flamencos y hasta nadamos en unas lagunas junto a delfines rosados y grises.

La experiencia

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Bosque de los espejos

Fue una experiencia doblemente gratificante. Conocimos una parte especial de nuestro planeta y disfrutamos de la ventaja de hacerlo con todas las comodidades de la modernidad. Un viaje mágico y espectacular. La vitalidad acumulada en este contacto con la naturaleza nos hace sentir diferentes y renovados.

Referencias

www.delfinamazoncruises.com