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Un nefrólogo brillante… y algo trastornado

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

Para millones de personas en todo el mundo, Sherlock Holmes fue un detective londinense dotado de capacidades de observación y analíticas excepcionales. Pero Holmes, el paradigma de la investigación como ejercicio intelectual, e incluso abstracto, no fue más, aunque algunos se nieguen a aceptarlo, que una creación literaria del médico y escritor británico Sir Arthur Conan Doyle.

Personajes así, que nos obligan a un esfuerzo consciente para hacernos cargo de que son pura ficción, no son tan infrecuentes como pudiera parecer a primera vista: Robin Hood, Don Quijote de la Mancha, Hamlet, Tom Sawyer, Raffles, Madame Bovary, el Jorobado de Notre Dame, James Bond, el celoso Otelo, Don Vito y Michael Corleone, Mickey Mouse (¿por qué no?) y un etcétera bastante largo se han ganado a pulso un puesto en el nebuloso e intemporal mundo de la “realidad”.

Y así, a través de la televisión, gran creadora de realidades virtuales, conocimos, y comenzamos a admirar, detestar, o ambas cosas a la vez, al doctor, especialista en nefrología e infectología, Gregory House.

Al igual que Holmes, el detective, el Dr. House, una especie de detective médico, es una creación literaria, televisiva más bien, del guionista y productor norte americano David Shore.

Y como Sherlock Holmes, el Dr. House, además de una excepcional capacidad diagnóstica y una intuición médica fuera de serie que pone en evidencia capítulo a capítulo, tiene un lado oscuro, patológico, antisocial, exacerbado por el uso inmoderado de analgésicos y psicofármacos, y una personalidad neurótica, narcisista, incluso en ocasiones cruel, que nos pone, como ya señalamos antes, en el dilema de quererlo u odiarlo.

Hugh Laurie, un magnífico aunque no muy conocido (hasta el inicio de la serie) actor inglés, es el intérprete de House. Uno de esos intérpretes que después de alrededor de 140 episodios uno no se imagina que pueda ser sustituido nunca. Laurie es House como House es Laurie. Si usted es uno de los enganchados al show, pruebe a imaginarse a otro House.

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Nelson Santos, “caricaturas”, Creative Commons Attr. 2.0.

¿Por qué House es tan bueno diagnosticando? La respuesta no es fácil. Claro que su formación médica es muy sólida y su entrenamiento es grande (Escuelas de Medicina de las universidades Johns Hopkins y Michigan State), pero eso no lo explica todo.

Se ha escrito y discutido bastante sobre las “excentricidades” de House, pero psiquiatras de verdad han señalado sus marcados rasgos narcisistas y han planteado la posibilidad de un síndrome de Asperger subyacente.

Quizás, y esto nos choca a los médicos de vocación, una de las razones por la que Gregory House tiene tan buena puntería diagnóstica (en la serie de TV, claro) es su desapego a los seres humanos. Se lo han dicho en múltiples ocasiones sus compañeros de trabajo: para él, sus pacientes suelen ser como especímenes de laboratorio.

Pruebe entonces admirar o aborrecer al Dr. House, aunque tengamos que reconocer (de mala gana) que siempre aprendemos algo de él.