Carta del Editor

Un momento para observar el camino, al andar

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Marco Villanueva-Meyer, MD
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Hay algunas cosas tan importantes de la vida que no recordamos, como cuando aprendimos a caminar y las caídas que tuvimos en ese aprendizaje. ¡Qué maravillosa la naturaleza al darnos a esa edad una flexibilidad a prueba de caidas!

Sí, recuerdo cuando tenía siete años y me habían regalado una bicicleta que, además de linda, era “grande”. Aprendí rápido a montarla, incluso sin manos y, cuando quise hacerlo sin piernas o parado en el asiento, terminé tirado en la acera con el brazo medio deformado por haber caído sobre un patinete metálico, que alguien había dejado atravesado en mi camino. Al poco rato, tuve mi primera experiencia en una sala de emergencias: una fractura doble del antebrazo y cabalgamiento de los huesos. Esta me produjo un dolor que fue aumentado y que recién hizo saltar una lágrima cuando vi la preocupación de mi madre, que en forma decidida hizo lo correcto: llevarme al hospital donde un especialista, quien bajo anestesia puso los huesos en su sitio. Luego de unas semanas de inmovilización, volví a las andanzas, lo que posteriormente me trajo algunas otras fracturas y otras experiencias con estos especialistas, las que años después profundizaría, desde otra perspectiva, en algunas rotaciones durante mi internado.

Ahora, en este número presentamos algunas contribuciones de cirujanos ortopedas sobre su especialidad, la que, por la frecuencia de problemas músculoesqueléticos y articulares, tiene una gran relevancia en la rutina médica. Además, como siempre, presentamos artículos variados que, esperamos disfruten, en esta versión impresa o en la electrónica.

Al hablar de caminos, caídas, recuerdos y momentos de la vida, y tal como suele ocurrir en esta época de fiestas y de cambio de año, al mirar atrás, vemos lo que se hizo y lo que quedó pendiente y, mirando hacia delante, podemos sentir el entusiasmo de todo lo que podremos hacer en el nuevo año que, a pesar de sus incógnitas, siempre llega con muchas esperanzas. No conocemos el futuro, pero sí consideramos un privilegio estar en camino, descubriéndolo, afirmándolo o, como escribió Antonio Machado, haciendo camino al andar.

También, nos detenemos un momento para saludar a todos los amigos y desearles lo mejor en estas fiestas y en el próximo año, decirles gracias a todos y, en forma muy especial, a quienes dedican un momento de su valioso tiempo a leer esta revista, que tiene como norte o leitmotiv la máxima de compartir para progresar.

¡Saludos amigos!