Léxico Médico

Síndrome de las manos que tiemblan

(Hand tremor syndrome)

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

Un mínimo temblor (tremor) de las manos de un adulto se considera como algo fi siológico y normal. Se puede incrementar levemente con los años. Puede deberse a mecanismos neurológicos de control motriz, latidos cardiacos, respiración, o a la atención que se dé a las manos al observarlas.

Lo que no es normal es que ese temblor pase de ser algo inadvertido a una condición identifi cada claramente por todos y que limita y difi culta las actividades diarias pudiendo llegar incluso a la interdicción profesional (cirujanos, pintores, relojeros), la disminución física o la invalidez.

Lo primero que nos viene a la mente cuando a alguien le tiemblan las manos es la enfermedad de Parkinson, ya que este tremor es uno de sus signos tempranos. El signo del contador de monedas suele aparecer años después pero no es la única señal de dicha patología. La enfermedad de Parkinson es polisintomática y su diagnóstico no suele ser difícil.

En el diagnóstico diferencial se debe considerar:

  1. El temblor esencial: es más comun de lo que se cree y genéticamente condicionado. También puede afectar cabeza, piernas e incluso las cuerdas vocales y desaparece con el descanso (sobre todo al inicio);
  2. Tremor fi siológico: su nombre no es preciso ya que ocurre en situaciones patológicas (estrés, drogas café, algunas medicinas, síndrome de retirada de alcohol o drogas), ansiedad, hipertiroidismo, hipoglicemia;
  3. Tremor distónico: asociado a diferentes distonías;
  4. Tremor por daño cerebral: por tumores, embolismos, stroke, esclerosis múltiple o traumas;
  5. Tremor ortostático: infrecuente y suele afectar más las piernas y el tronco que las propias manos;
  6. Algunas formas poco frecuentes de epilepsia; y
  7. Senilidad: antes de atribuirlo al envejecimiento se debe descartar muchas de las anteriores. El tratamiento del temblor en las manos es el de la condición de base que lo desencadena y, por tanto, el diagnóstico correcto es imperativo.