Léxico Médico

Síndrome de Ekbom:

(Delirio de parasitosis, delirio presenil parasitario dermatozoico)

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

Este síndrome fue inicialmente señalado en 1894 por Thibierge. En 1896 Perrin lo llamó neurodermatitis parasitofóbica y lo describió en tres pacientes. Fue el neurólogo sueco Karl Axel Ekbom (1938) el primero en estructurar clínicamente sus causas, patogenia y pronóstico, por lo que se le denominó con su nombre.

Se trata de una psicosis de ansiedad y rascado que el paciente explica por una supuesta parasitosis: ácaros, liendres, pulgas, vermes intestinales y un largo etcétera. Se ha descrito en tres formas: ectoparasitaria (se sienten los parásitos en la piel), endoparasitaria (se sienten en los órganos internos) y mixta. Fue descrita primero en mujeres mayores de 50 años, pero hoy sabemos que puede aparecer antes y en los dos sexos.

El síndrome primario se presenta como una psicosis hipocondríaca monosintomática que se manifiesta como un delirio monotemático fijo, en ausencia de esquizofrenia, trastorno afectivo primario o trastorno mental orgánico con personalidad conservada y sin deterioro psicótico. El síndrome secundario puede relacionarse a una larga lista de noxas y adicciones: esclerosis múltiple, trastornos neurodegenerativos, enfermedad de Parkinson, demencia vascular, accidentes cerebrovasculares, traumatismos, tumores o infecciones del SNC, HIV, tuberculosis sistémica, diabetes mellitus, neuropatías periféricas, cáncer linfático, lupus eritematoso, artropatías severas, hiperbilirrubinemia, insuficiencia cardiaca congestiva, intoxicaciones a fármacos, adicciones al alcohol, cocaína, anfetaminas, etc., y diversos trastornos psiquiátricos. Se ha mencionado una probable asociación entre el gen HLA-03 y este síndrome.

Los pacientes suelen ir de médico en médico con sus lesiones de rascado, el prurito y la fobia a los parásitos; suelen incluso presentarse con “muestras” que son polvo o escamas de piel, entre otros. Debe hacerse un minucioso diagnóstico diferencial antes de etiquetar al paciente con este síndrome o detectar, en el síndrome secundario, la etiología subyacente. El tratamiento, en el síndrome primario, es complejo y pertenece al especialista en psiquiatría.