Suplemento Ortopedia

Reconstrucción anatómica

del ligamento cruzado anterior (LCA): Sus ventajas e indicaciones

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Gerardo Pérez Román, MD, FAAOS, ABOS
Ortopeda, especialista en Medicina Deportiva y Cirugía Artroscópica

Introducción, estadísticas y objetivos

El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los cuatro ligamentos esenciales de la rodilla. Su función principal es la de estabilizar la tibia con relación al fémur; evitar que la pierna se deslice hacia el frente y limitar la rotación entre los dos huesos principales de la rodilla. De acuerdo con estadísticas del Registro Escandinavo del LCA, las lesiones de este ligamento ocurren en 6 de cada 1000 pacientes al año. El 70% de estas lesiones suceden durante la participación en eventos deportivos, usualmente en los que el atleta tiene que “cortar” o pivotear sobre la rodilla. Anualmente se realizan sobre 250 000 cirugías para reconstruir el LCA. Este procedimiento consiste en reemplazar el ligamento roto utilizando tejido autólogo (tendón de patella con hueso o hamstrings) o con aloinjerto de cadáver.

Las rodillas con deficiencia del LCA e inestabilidad suelen desarrollar cambios de osteoartritis prematura. La meta principal de la cirugía de reconstrucción del LCA es restaurar o restablecer la función y la estabilidad normal de la rodilla con el propósito de que el paciente pueda retornar a hacer deportes y para disminuir los riesgos de desarrollar osteoartritis.

Fundamentos de la cirugía

Hasta hace unos años la reconstrucción del LCA se enfocaba mayormente en posicionar el injerto de una forma isométrica y así restaurar la función de la rodilla. Sin embargo, esta posición isométrica no representaba una reproducción anatómica del ligamento, por lo que muchas de estas rodillas terminaban con buena estabilidad en el plano anterior-posterior, pero persistían con inestabilidad rotacional. Esta inestabilidad podía pasar desapercibida en algunos pacientes, pero muchos atletas que participaban en deportes como baloncesto, balompié o fútbol americano se quejaban de que la rodilla reconstruida no se sentía segura. Esta inestabilidad rotacional ha sido comprobada en estudios con cadáveres.

La idea de hacer una reconstrucción anatómica del ligamento cruzado anterior surge de la necesidad de eliminar la inestabilidad rotacional y así mejorar los resultados quirúrgicos y disminuir el riesgo de desarrollar cambios artríticos en estas rodillas.

Técnicas de cirugía

El término “reconstrucción anatómica” es genérico pues hay dos técnicas descritas para lograr la meta de una rodilla estable, tanto en el plano anterior-posterior como en el plano rotacional. Esta cirugía se puede llevar a cabo utilizando un solo injerto o dos injertos. La técnica de los dos injertos se conoce como la “reconstrucción de doble haza” (double bundle). Esta consiste en reproducir las dos hazas del LCA y posicionarlas en sus respectivas áreas de origen e inserción. Esta técnica no ha sido muy popular pues es técnicamente difícil, tiene más riesgos de morbilidad, puede ser bastante costosa y no se ha probado que tenga mejor resultado que la reconstrucción anatómica con un injerto.

La cirugía de un solo injerto consiste en posicionar el túnel femoral más lateral, en el centro de la “huella” del LCA original. Esta nueva posición del túnel femoral ha sido de gran aceptación pues elimina tanto la inestabilidad rotacional como la anterior-posterior. Esta técnica es mucho más sencilla que la de “doble haza” y limita marcadamente el costo de la cirugía.

Comentario

Todo paciente que se rompe el LCA y quiere regresar a jugar deportes que requieren cortar o pivotear en la rodilla y todos los que quieren continuar con un estilo de vida activo son candidatos a reconstruirse el LCA. Actualmente, no debe quedar duda alguna acerca de que la cirugía para reconstruir el LCA debe ser de forma anatómica.