Osteoartritis de la rodilla

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Elena Velázquez Ortiz, MD
Reumatóloga
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La osteoartritis (OA) de la rodilla

En la rodilla, la enfermedad más común es la osteoartritis, también conocida como enfermedad degenerativa de la rodilla. Su desarrollo es lento y el dolor empeora con el paso del tiempo. Se presenta comúnmente después de los 45-50 años, pero la podemos ver en paciente más jóvenes. En una rodilla sana encontramos al cartílago articular y dos meniscos en forma de “C” que funcionan como amortiguadores de la articulación. Al inicio de la osteoartritis, lo primero que vemos es una disminución del espacio articular. Luego, el cartílago articular se desgasta, se deteriora y se pone áspero. A su vez, el cartílago articular degenerado va desgastando los meniscos. Cuando el cartílago se desgasta por completo, la persona va a tener dolor en el área no protegida por el cartílago. Para compensar la pérdida de cartílago, los huesos dañados pueden empezar a crecer y formar espolonones dolorosos.

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Una rodilla sana.
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Una rodilla con osteoartritis.

Síntomas

El dolor y la rigidez son los síntomas más frecuentes de la osteoartritis. Estos síntomas suelen ser peores en la mañana y luego de periodos de inactividad.

Factores que aumentan el riesgo de desarrollar osteoartritis

  1. Edad: con la edad disminuye la capacidad de repararse del cartílago;
  2. Peso: el sobrepeso aumenta el riesgo de desarrollar OA. Si el paciente disminuye un 10% de su peso, su dolor disminuye en 50 % aproximadamente;
  3. Genética: algunas características hereditarias como tener las piernas arqueadas, las rodillas juntas o la laxitud articular, pueden aumentar el riesgo de tener osteoartritis;
  4. Lesiones: lesiones previas de las rodillas, como una lesión deportiva, pueden causar osteoartritis temprana en las rodillas;
  5. Uso excesivo: las persona que deben arrodillarse o agacharse o levantar objetos pesados como parte de su trabajo son más propensas a lesiones por tensión reiterada en las rodillas; y
  6. Otras enfermedades: haber padecido problemas en las rodillas, como gota o infecciones, puede aumentar el riesgo de osteoartritis.

Diagnóstico

Para hacer el diagnóstico de osteoartritis, evaluamos:

  • El historial médico;
  • El examen físico;
  • Las radiografías; y
  • Las pruebas de análisis de sangre.

En base a esto podremos llegar a un diagnóstico más preciso y también podremos descartar otras condiciones reumatológicas.

Guías de tratamiento según ACR (American College of Rheumatology)

Terapia no farmacológica

  1. Ejercicios aeróbicos y/o de resistencia en tierra;
  2. Ejercicios acuáticos;
  3. Pérdida de peso en los pacientes que se encuentren con sobrepeso;
  4. Vendaje patelar medial;
  5. Plantillas de soporte medial para osteoartritis del compartimiento lateral;
  6. Plantilla de soporte lateral subtalar para osteoartritis del compartimiento medial;
  7. Terapia de calor;
  8. Equipo de asistencia para caminar (de ser necesario);
  9. Ejercicios de Tai Chi; y
  10. Acupuntura: se recomienda usar acupuntura en pacientes con dolor moderado a severo que sean candidatos a cirugía pero que no quieran hacerla o que tengan contraindicaciones para la cirugía.

El ACR no hizo recomendaciones con relación a rodilleras, terapias de balance (con o sin ejercicios de fortalecimiento).

Terapia farmacológica (según ACR):

  1. Acetaminofeno;
  2. Antiinflamatorios no esteroidales orales;
  3. Antiinflamatorios no esteroidales tópicos;
  4. Tramadol; y
  5. Inyecciones intraarticulares de esteroides.

El ACR no incluye en sus recomendaciones el uso de glucosamina, condroitina o capsaicina. (Sin embargo, y como opinión de la autora: muchos pacientes se pueden beneficiar de estos suplementos y de otros –como curcumina– como complementos para aliviar el dolor).

El ACR no hizo recomendaciones con relación al uso de hialuronatos intraarticulares, de duloxetine (Cymbalta) o de los analgésicos opioides.

Nota: Hay otras guías del OARSI (Osteoarthritis Research Society) y de AAOS (American Academy of Orthopaedic Surgeons) que pueden presentar algunas variaciones con relación a las guías de ACR aquí expuestas.

Cirugía

Se recomienda considerar y/o realizar una cirugía cuando el dolor empeora o si éste llega a provocar incapacidad.

Artroscopía: este procedimiento puede realizarse para eliminar pequeños trozos de cartílago desprendidos y para alisar la superficie del cartílago desgastado.

Reemplazo de la articulación: se extrae la articulación, que es sustituida por una prótesis articular. El reemplazo de la articulación puede ser parcial o total.

Apoyo fisiátrico

Un fisiatra puede ayudar enseñando ejercicios para aumentar la flexibilidad y la fuerza. También puede ayudar con terapias de ultrasonido y estimulación eléctrica para disminuir el dolor.

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