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Nuevos tiempos de crecimiento

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Dr. J.R. Román
www.motivando.com jrromanmotivando@gmail.com

La época que nos toca vivir se caracteriza por notables cambios en la vida. Podemos decir que vivimos de sorpresa en sorpresa, y la mayoría de las veces no son sorpresas agradables. Cada día es el comienzo de nuevas oportunidades y de nuevos retos. No podemos perder la esperanza, que es un elemento indispensable para poder visualizar tiempos mejores. "La esperanza es lo único que no debemos perder", dice un adagio. No importa la circunstancia que uno enfrente, algo bueno viene de camino. Cada uno tiene la capacidad de sentir las cosas buenas que se avecinan.

Los retos, las adversidades, los tiempos difíciles son parte de nuestra vida; pasar un tiempo difícil no significa que se agotaron las oportunidades. En columnas previas hemos visto cómo superar situaciones que enfrentamos. Hoy es un buen día para comenzar de nuevo y para ver lo que nos falta por hacer. Debemos hacer un inventario de las bendiciones que tenemos, de nuestras fortalezas y de los logros que hemos alcanzado. Debemos desarrollar un banco de momentos felices: en la memoria tenemos grabados cientos de momentos en que nos sentimos confiados, motivados, entusiasmados y convencidos de que lo mejor de la vida había llegado. Puede ser que haya sido el comienzo de un nuevo negocio, el terminar los estudios, el lograr un acenso, el recibir un reconocimiento, la llegada de un hijo. Ocurre que, cuando estamos en momentos difíciles, solo recordamos las situaciones difíciles y olvidamos todo lo bueno que hemos alcanzado. Lo importante es que se sustituyan esos momentos difíciles y se comience a visualizar y sentir los instantes felices en que uno se sentía un ganador.

Tengamos presente el dicho “Dios no da carga pesada a quien no la pueda llevar. Mientras más duro se ponga el camino, más posibilidad tenemos de fortalecernos.

Debemos buscar conquistar nuestros sueños; y para hacerlo, hay que mantenerse en un estado emocional saludable, lleno de firmeza y de convicción de que se tienen todos los recursos necesarios para entrar a otro nivel de crecimiento. Cuando hay esperanza y fe, uno se llena de confianza, de convicción y de seguridad. Esto nos lleva a asumir el compromiso necesario para hacer lo que haya que hacer, para ver lo sobrenatural en vez de lo natural. Los pensamientos y sentimientos son el control remoto que nos pueden dirigir hacia la autopista del éxito o desviarnos al barranco del fracaso. Levantémonos hoy y comencemos a buscar soluciones a las adversidades que puedan afectarnos.

Cada uno nació para triunfar, para inspirar a otros, para ser un modelo que sirva de guía y de dirección. No hay que darse por vencidos ni perder la calma. Se requiere solo creer en uno y tener fe en que se podrán vencer los obstáculos. Si se tiene el compromiso de producir un cambio en las creencias, en los valores, en las actitudes, en los pensamientos y en los hábitos, no debe haber la menor duda de que uno está destinado a triunfar. El buen concepto de uno mismo, la autoestima, va a producir la convicción para elevarse, para impulsarse, para empujar, para buscar soluciones a los obstáculos que se interponen a nuestras metas. Las estrategias a emplear tienen una relación directa con el éxito o el fracaso. ¿Cómo se comunica uno con uno mismo? ¿Qué imágenes producen confianza y fe? Bajo ninguna circunstancia podemos olvidar que nosotros gobernamos nuestro estado emocional y que cada uno ha tomado la decisión de tomar control de los pensamientos identificando los que enriquecen la vida y eliminando experiencias que quitan fuerza. Creamos que va a ocurrir algo bueno en la salud, en las finanzas, en el trabajo y en la familia.

Nuevos tiempos de crecimiento comienzan hoy.