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Norman Rockwell:

Un selfie triple y muy original

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Jesús María del Rincón
Retratista delrinconportrais@gmail.com www.delrinconportraits.com

Estando frente al Museo Guggenheim de Nueva York, alargué el brazo para tomarme un selfie junto a mi mujer con la cámara de su teléfono, cuando alguien me dijo: “Si quieren les tomo la foto”. “¡Qué amable!”, le contesté, pero al observarlo me di cuenta de que se trataba de Norman Rockwell, el ilustrador más importante del siglo XX en Norteamérica, cuyas 321 portadas del Post le hicieron mundialmente famoso.

Del Rincón: ¿No es usted Norman Rockwell, el ilustrador? Rockwell: Perdone, pero soy pintor con mayúscula, no ilustrador a secas, como despectivamente me tildaron algunos “importantes” críticos de arte, cuyos nombres nadie recuerda.

Del Rincón: Disculpe el calificativo. Me rindo ante sus pinturas, las cuales influyeron enormemente en el pueblo norteamericano y elevaron su moral durante la Segunda Guerra Mundial. Rockwell: Las cuatro libertades fue mi ópera magna, realizada en 7 meses y basada en un discurso de 1943 del presidente Roosevelt, en el que mencionó los 4 principios de los derechos universales: libertad de expresión, libertad de culto, vivir sin miedo y vivir sin penuria. Se publicaron en The Saturday Evening Post y fueron un éxito popular apoteósico. El gobierno imprimió cuatro millones de carteles que se ubicaron en escuelas, oficinas de correos y edificios públicos y se llevaron en gira para recaudar millones de dólares en bonos de guerra.

Del Rincón: Tengo entendido que se casó tres veces. Rockwell: Sí, de mi primera esposa, Irene O´Connor, me divorcié después de 14 años. La segunda fue Mary Barstrow, con quien tuve 3 hijos. Falleció de un ataque al corazón, habiendo estado internada antes en un hospital psiquiátrico; la tercera, Mary Leete Punderson, maestra de inglés retirada, me sobrevivió. Fallecí en 1978, de enfisema por haber fumado tanto en pipa, a los 84 años en Stockbridge, Massachusetts.

Del Rincón: ¿La alegría y el humor con que pintó correspondían con su vida privada? Rockwell: No, sufrí de depresión y hasta acudí a un centro psiquiátrico por ello.

Del Rincón: ¿Es cierto que pintó más de 4000 obras? Rockwell: Era una manera de evadir los problemas cotidianos. Me abstraía pintando la cultura norteamericana.

Del Rincón: Hoy está de moda el autorretrato fotográfico conocido como selfie, pero usted fue más allá y se hizo uno triple…, y nada menos que pintado. Rockwell: La pose tiene un toque de humor y gustó muchísimo por ser diferente. El boceto del original lo adquirió el director de cine Steven Spielberg.

Del Rincón: De su extensa obra llaman la atención sus meticulosos retratos. Rockwell: Tuve la oportunidad de inmortalizar a un gran número de actores, celebridades, primeros ministros y varios presidentes, Eisenhower, Nixon, Johnson y Reagan, aunque mis retratos favoritos son los del malogrado John F. Kennedy, por quien sentía gran admiración. Ahora les dejo, pues me esperan en el museo. Nice meeting you!

Total, se dio media vuelta, nunca nos tomó la foto y, además…, se llevó distraídamente el teléfono.