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LA PINACOTECA DEL MÉDICO

Londres cuenta su mejor historia

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Carolina Stubbe, MA
Museóloga [email protected]

El Museo de Londres (Museum of London), inaugurado por la Reina Elizabeth II, en 1976, es el primer nuevo museo que abrió en Londres después la Segunda Guerra Mundial.

Cuenta con una colección inmensa y variada de objetos, que data desde los asentamientos prehistóricos del valle del Támesis hasta la última década del siglo pasado. Tales objetos representan la vida cotidiana y particular de los habitantes en cada época. Incluyen desde armas, vestimentas, joyas, mapas, documentos, hasta pinturas y esculturas.

La museografía es cronológica, lo que hoy en día podría hacer pensar que la exhibición resulta aburrida. Sin embargo, es absolutamente dinámica y didáctica. Es una colección permanente, con dispositivos tecnológicos e interactivos para el uso del público.

La misión del museo es narrar “museológicacamente” la expansión de la ciudad sin perder los detalles de las guerras ocurridas, de las enfermedades padecidas, de los incendios, así como las reconstrucciones, sobre sus artistas, escritores y músicos. Atestigua todo lo que llevó a Londres a ser la gran ciudad que es hoy.

Aunque es un museo tradicional, en su sala de exposiciones itinerantes, este verano se exhibe London Street Photography 1860-2010, cinco fotógrafos: George W. Wilson, Henry Dixon, Valentine Balchard, John Thomson, Arthur Eason. De distintas generaciones y cada uno con una temática diferente sobre la vida urbana, relatan el desarrollo de la ciudad de Londres a través de sus recorridos particulares por las calles documentando sus movimientos, la diversidad y la incoherencia de la que podría ser considerada la ciudad más multicultural del mundo.

En el recorrido inicial hacia la exposición, los artistas están proyectados en una gran pantalla explicando la forma en que trabajan, su técnica, sus conceptos y su estética.

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Museum of London, Infernalfox, CC-BY-2.5

Es una exhibición modesta, aunque cautivadora y enriquecedora. Las imágenes en blanco y negro del pasado, entremezcladas con anécdotas actuales, algunas en blanco y negro y otras en colores, no desmerecen la evidencia y referencia al pasado y al presente de la ciudad. Excelentemente curada, con sentido museográfico tradicional, cronológico, pero con una mirada hacía el presente. Estos fotógrafos reconocen la cultura de la globalización con un discurso documental real y actual, con consciencia de lo urbano y de sus habitantes con estéticas contemporáneas según sus épocas.

Un tema que fascina por el interés intrínseco de los seres humanos en el conocimiento de lo íntimo, de la cotidianidad en otras vidas humanas, a través del lente.