Temas de interés

Temas de interes

La otra cara del Doctor

Como profesionales de la salud y promotores y de estilos de vida saludables, cabe preguntarnos: “¿Somos ejemplo para nuestros pacientes?”.

JPEG - 4.3 KB
Lillian Santos, PsyD

Recuerdo que en mis primeros años como Principal Ofi cial Ejecutiva para la Sociedad Americana del Cáncer de Puerto Rico (SAC de PR), tuve que dar una charla educativa a un grupo de jóvenes en compañía de la Presidenta Médica de la SAC de PR en aquel entonces, la Dra. Anahid Berberian (QEPD) especialista en bariatría. Al concluir nuestra conferencia, cuyo tema era “Viviendo Vidas Saludables para la Prevención”, hablamos de cuestiones tales como: los efectos del tabaco, el alcohol y la obesidad y el manejo de la ansiedad, entre otros.

La Dra. Berberian me felicitó por tan buena exposición y acto seguido me dijo: “Muy bien todo lo que dijiste, pero como Directora de una organización de salud, no tienes ninguna credibilidad con ese cuerpo”. En ese momento yo estaba con sobrepeso. Entonces ella despertó en mí una mezcla de sentimientos y me tocó “el botón del pánico” que desde hacía tiempo todos mis familiares y amigos habían tocado al sugerirme que rebajara. Y puso en perspectiva que era cuestión de CREDIBILIDAD.

Entré de inmediato en un régimen de ejercicios y alimentación que me hizo bajar unas cincuenta (50) libras. No lo hice solo por mi salud o por mi estética, lo hice por las miles de personas y pacientes a las que ayudamos, porque se lo debía a ellos, porque tenía que tratar de vivir lo que diariamente predicamos.

Nuestro cuerpo, si bien es el templo de nuestro espíritu, también puede ser nuestro instrumento de trabajo. ¿Estás siendo tú modelo de vida para tu familia y tus pacientes? ¿Estás sacando tiempo para manejar tu ansiedad, hacerte los exámenes médicos correspondientes y ser ejemplo para los tuyos? Cuando las personas creen en nosotros, se motivan a emularnos y son más receptivos a cualquier tratamiento.

La credibilidad que proyectamos en todo lo que hacemos nos gana el respeto y admiración de las personas que servimos. Por eso hoy, detente, evalúa si en efecto puedes decir: “Vivo una vida saludable y estoy dando un buen ejemplo a los demás”. Si no es así, comienza hoy porque hay muchos que dependen de ti y necesitan que a través de tus conocimientos, tu ejemplo y tus consejos continúes salvando vidas.