Carta del Editor

La misión o el sentido de la vida

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Marco Villanueva-Meyer, MD
mvm@revistagalenus.com

Parte de la actividad diaria del médico es ver asuntos relacionados con la vida y a sus momentos críticos, sobre todo si hay enfermedades que debe controlar para poder prolongar la vida o mantener su calidad. Es una tarea privilegiada y una misión de vida, la que a su vez justifica cualquier esfuerzo y energía que demande, ya que se ocupa de cuidar y preservar lo más valioso que tenemos, la salud y, por encima de ella, la vida. No hay fortuna ni objeto material que reemplacen la vida.

Y no solo los médicos sino cualquier persona desde cualquier posición, profesión o actividad podrá tener una misión de vida que le dará sentido y valor a la misma: una madre cuidando a su hijo, un artesano creando una obra que haga aflorar la sensibilidad humana, un jardinero cuidando las plantas y la naturaleza, un barrendero limpiando para que podamos tener lugares más agradables; todos podemos tener una misión. Con seguridad así lo entendieron personas que se mencionan en este número de Galenus, como el Dr. Mario García Palmieri, un amigo que nos dejó recuerdos especiales, cuyos esfuerzos y sabiduría –hasta casi culminar su novena década de vida– estuvieron dirigidos a dejar un mundo mejor, colaborando en la educación y entrenamiento de miles de médicos, en mejorar nuestro sistema de salud y destacar lo que tenemos. Así también lo hicieron el Dr. Manuel Pavía, quien creó un hospital que hoy es parte de una red muy grande, o el Dr. Albert Schweitzer, que ayudó a miles de personas en lo que algunos dirían es un rincón perdido, pero que para quienes habitan allí es el centro del mundo. En la entrevista de este número el Dr. Caleb González, cuya misión en la difusión de su especialidad ha sido decisiva, busca destacar el rol de dos personas –Don Jaime Benítez y el Dr. Harold W. Brown– cuya misión en ese momento fue contribuir al inicio de nuestra Escuela de Medicina.

Podemos tener una o varias misiones de vida y, al final, lo importante es poder concretarlas ya que no hay riqueza ni bien material que puedan reemplazar una vida con objetivos claros y valores elevados, en los que destacan el trabajo diario, la ética y el ejemplo. Todo eso, además, nos lleva a hacer y dejar un mundo mejor y tiene como base y como guía el mensaje de compartir para progresar.

Saludos, amigos.