Editorial Invitado

La importancia de trabajar juntos en una base global: En el ejemplo del VIH/SIDA

Prof. Françoise Barre Sinoussi, PhDHa habido grandes cambios desde que se diagnosticaron los primeros casos de SIDA a principios de la década de 1980. Ahora conocemos muchos detalles sobre el virus de VIH. Más aún, las opciones con tratamientos antirretrovirales (ART) tienen un enorme impacto en los individuos con VIH: En los países con altos ingresos hay una disminución dramática en la prevalencia, la mortalidad ha disminuido en más del 85% y la transmisión madre-hijo prácticamente ha desaparecido.

Por otro lado, queda aún mucho por hacer. Hasta ahora han muerto más de 30 millones de personas en el mundo por enfermedades asociadas al SIDA. En 2010 hubo más de 2,7 millones de nuevos infectados por VIH y murieron 1,8 millones de hombres, mujeres y niños por causas relacionadas a SIDA. En el mundo, hay 34 millones de infectados, la gran mayoría de los cuales vive en países del África subsahariana.

Un ejemplo del impacto del trabajo organizado en un país con recursos limitados puede verse en los exitosos resultados contra el VIH/SIDA logrados en Camboya. Allí, la prevalencia general disminuyó de 1,7% al 0,8%. La disminución entre trabajadores sexuales fue más dramática, bajó de 42% a menos de 14%. Otro ejemplo es Botswana, donde el acceso a ART subió de 6,6% a 80% del año 2005 al 2010.

Aún quedan muchos retos en investigación, como las complicaciones por tratamientos prolongados con ART, la persistencia viral, la activación inmune crónica y la inflamación.

Si bien ya han pasado treinta años del descubrimiento de VIH, todavía no se ha desarrollado una vacuna. Es importante que trabajemos con un plan científico estratégico y que unamos nuestros esfuerzos para acelerar la investigación. Debemos aprender de las vacunas eficientes, tanto de aquellas que controlan la adquisición del virus como las vacunas de fiebre amarilla, sarampión o HPV, así como de las que controlan la patogénesis como las de difteria, tétano y cólera.

Debemos trabajar juntos en esa misma línea, también con el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, para encontrar estrategias que permitan lograr una remisión de por vida. La red interdisciplinaria debe incorporar a los sistemas de salud pública, al sector privado, a las instituciones clínicas, de investigación y a los centros de ciencias básicas. Estos esfuerzos deben movilizar a investigadores, clínicos, epidemiólogos y virólogos. Cada componente de esta red desarrolla un trabajo importante, como es el caso a nivel local en el Centro del Caribe de Investigación de Primates de la Universidad de Puerto Rico o en las instituciones clínicas universitarias y del sistema de salud.

No hay que olvidar que buscamos soluciones y que deseamos eliminar el VIH. El conocimiento y el trabajo científico ayudan a encontrar herramientas para la prevención, para el diagnóstico y para el tratamiento exitoso, y el paciente siempre debe estar al centro de estos esfuerzos.

Debemos de trabajar unidos en una base global y encarar los retos de modo multidisciplinario y en equipo. Los políticos y reguladores deben estar comprometidos y participar en estos esfuerzos. Habrá conceptos nuevos y nuevas tecnologías, y la nueva generación de profesionales que participen en esta tarea debe tener presente que se requiere trabajar unidos, como lo hicimos con mucho éxito en los años iniciales.

La Dra. Françoise Barre Sinoussi recibió en 2008 el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por el descubrimiento del virus de VIH.