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La importancia de la vitamina D en el tratamiento de la osteoporosis

Los efectos de una fractura por osteoporosis llevan consigo una elevada mortalidad y morbilidad. Las alternativas con las que contamos hoy para diagnosticarla con precisión y para tomar medidas preventivas motivan esta revisión, en la que se hace énfasis en el rol de la vitamina D.

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Josefi na Romaguera MD, MPH
Especialista en Ginecología y Obstetricia
Profesora del Departamento de Obstetricia y Ginecología UPR, Escuela de Medicina Recinto de Ciencias Médicas
jromaquera@rcm.upr.edu

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por baja densidad ósea y deterioro de la micro-arquitectura del tejido óseo, que lleva a la fragilidad ósea y a un aumento en el riesgo de fracturas.

El criterio de diagnóstico más práctico es el establecido por la Organización Mundial de la Salud: densidad ósea menor a 2.5 desviaciones estándar (-2,5 SD) de la media de un adulto joven. La osteopenia o baja densidad ósea se encuentra entre menos de -1 SD a -2.5 SD bajo la media de la persona adulta joven (≤-1 a ≥-2.5 SD).

Aunque es difícil estimar la prevalencia de esta enfer-medad a nivel mundial, se estiman 1.66 millones de fracturas de cadera al año. Las fracturas más comunes son las fracturas de la columna vertebral, y muchas pasan desapercibidas. Sin embargo, el 25% de las personas con fracturas de cadera mueren dentro del año de ocurrida la lesión y en un 33% de los sobrevivientes persiste una morbilidad significativa.

Los factores de riesgo para fractura por osteoporosis son mayormente edad avanzada y densidad ósea baja.

Prevención y tratamiento

El fin primario de la terapia de osteoporosis es prevenir las fracturas.

Ejercicio

La actividad física contribuye a la disminución del riesgo de fracturas al aumentar la fuerza del hueso aumentando la densidad ósea, mejorando la calidad del hueso y disminuyendo el riesgo de caída. En el envejeciente se debe promover mejorar la fuerza muscular y el balance.

Calcio y vitamina D

La deficiencia de calcio y vitamina D contribuye a la alteración de la remodelación y de la integridad del hueso. Se ha reportado deficiencia de calcio y vitamina D en la población de envejecientes y en las mujeres premenopáusicas. Aunque pocos estudios han investigado la contribución de la vitamina D en la masa ósea y las fracturas, recientemente se ha confirmado su importancia. Ninguna terapia puede funcionar si no hay niveles adecuados de calcio y vitamina D.

La vitamina D tiene un papel muy importante en la salud de la mujer, especialmente durante la pre y post menopausia. La “pre-hormona” de la vitamina D existe en dos formas: la forma de origen vegetal (ergocalciferol-vitamina D2) y la de origen animal (colecalciferol-vitamina D3). La mayor cantidad de la vitamina D (vitamina D3) se sintetiza en la piel al estar expuesta a la luz ultravioleta–B (UVB). Luego se hidroxila en el hígado y en el riñón. Este mecanismo es regulado por la hormona paratiroideda (PTH) para mantener niveles de calcio adecuados.

La vitamina D se comporta como una hormona autocrina y su acción influye sobre múltiples tejidos: Hay evidencia científica de la contribución del tratamiento farmacológico para la prevención de la osteoporosis con el fin de evitar o disminuir el riesgo de fracturas. La tabla (pág. 9) presenta las distintas alternativas para tratamiento disponibles en la actualidad, que se discutirán seguidamente.

Bifosfonatos

Son potentes inhibidores de la resorción ósea. Los aprobados hasta ahora son:

Alendronato: aprobado desde 1995. Está indicado para la prevención y tratamiento de osteoporosis, incluyendo los casos inducidos por el uso de glucocorticoides.

Risendronato: aprobado para la prevención y tratamiento de osteoporosis, incluyendo casos inducidos por el uso de glucocorticoides.

Ibandronato: aprobado para la prevención y tratamiento de osteoporosis. Incluye una terapia intravenosa cada 3 meses.

Estrógenos

Aprobados para la prevención de osteoporosis.

Moduladores selectivos del receptor de estrógenos

Raloxifeno: aprobado para la prevención de osteoporosis y prevención del cáncer del seno.

Calcitonina: trabaja directamente en el osteoclasto inhibiendo la resorción del hueso. Aprobada para tratamiento de osteoporosis.

Fitoestrógenos: al presente, no existe evidencia científica que reduzca el riesgo de fractura.

Agentes anabólicos

PTH: hormona paratiroidea, aprobada para tratamientos de osteoporosis solo por el término de 2 años. Se usa en forma subcutánea diariamente.

Terapias combinadas: no existe evidencia científica de que la combinación de dos agentes antirresoptivos disminuya el riesgo de fracturas, y no se recomienda su uso. Las determinaciones de la vitamina D [25(OH)-D] y PTH deben ser parte de la evaluación de pacientes con osteoporosis u osteopenia (Tabla 4). Al disminuir el estrógeno durante la post menopausia, se afecta y disminuye la síntesis de la vitamina D y se observa un aumento en las enfermedades asociadas a las deficiencias en vitamina D: malignidad, pérdida ósea, diabetes, etc. El reemplazo de vitamina D y calcio es esencial antes de comenzar cualquier farmacoterapia para prevención o tratamiento de osteoporosis. Si los niveles son deficientes, se debe usar 50,000 IU semanales por 8 semanas y luego seguir con 3,000-5,000 IU diarios. En pacientes sobre los 65 años, obesas y/o con daño renal, la dosis debe ser de 5000-10000 IU diaria. Con más estudios a futuro, se podrán orientar mejor las terapias.

Conclusión

Una evaluación cuidadosa del paciente en riesgo de desarrollar osteoporosis o con osteopenia considerando los niveles de vitamina D es importante para evitar las complicaciones y los riesgos que conlleva una fractura. Las alternativas medicamentosas disponibles el día de hoy permiten brindar a las personas en riesgo opciones terapéuticas importantes.

En el Recinto de Ciencias Médicas se realizan varios estudios en el área de tratamiento de osteoporosis. Si se desea participar y/o referir pacientes, favor comunicarse al Centro de Investigaciones Clínicas (787) 759-0306 o al correo electrónico de la autora.