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La autoestima:

La clave para el éxito

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Dr. J.R. Román
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La autoestima es la forma en que las personas se ven, se sienten y se valoran a sí mismas. Se basa en pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias personales, en la idea y creencia que tenemos sobre nosotros mismos, en las cualidades o capacidades que nos atribuimos. Es nuestra “imagen personal” o “autoimagen”. Así, nos podemos sentir listos o tontos, capaces o incapaces, fuertes o débiles.

De esta autovaloración dependen nuestros logros y la realización de nuestro potencial. Alguien con alta autoestima asume responsabilidades, siente orgullo de sus éxitos, es optimista, se acepta, se quiere y se respeta, rechaza actitudes negativas, expresa sinceridad y no siente envidia. Quien tiene baja autoestima desprecia sus dones, se deja influenciar negativamente, no es amable ni consigo mismo, actúa a la defensiva y culpa a los demás por sus faltas y debilidades.

¿Cómo desarrollar una buena autoestima? Se puede lograr al asumir responsabilidad con nuestros pensamientos y sentimientos. Es esencial que uno se acepte y se ame porque, entre los millones de personas que viven en la Tierra, no hay una sola copia de uno mismo. Quien se sienta bien consigo mismo puede enfrentarse bien a los retos y a las responsabilidades de la vida. Quien tiene una baja autoestima se limita y se enfoca en sus debilidades. Recuerde que Dios hizo algo especial de cada uno.

Podemos fortalecer la autoestima con pensamientos sanos y positivos. Debemos enfocarnos en nuestras fortalezas, ser conscientes de nuestros logros o éxitos, creer en nosotros, rodearnos por personas en las que tengamos confianza, que nos apoyen, que nos nutran positivamente, que nos inspiren y que nos mueven a hacer cosas interesantes. Vale la pena invertir un tiempo en reflexionar hacia dónde vamos y preguntarnos: “¿Si repito lo que hice en los últimos cinco años; qué resultados voy a alcanzar?”. Nuestro carácter es un reflejo de nuestro propósito, de nuestra misión y de nuestros valores. Cambiemos lo que nos quita fuerzas para llegar a donde queremos ir y a convertirnos en quien queremos ser. No importan las situaciones adversas actuales ni las que se haya vivido, ni las creencias negativas aprendidas. Eso lo podemos cambiar.

Algo que paraliza a la gente es enfocarse en lo que no se tiene, en lo que no funciona, en lo que no se alcanzó, en las frustraciones y derrotas. Esto dificulta enfocarse en las bendiciones y fortalezas propias. La baja autoestima genera miedo a perder algo, crea inseguridad, temor a lo que diga la gente y a fracasar.

Visualicemos dos películas: una con situaciones difíciles y otra con momentos poderosos y felices vividos. En estos últimos, uno no se enfocó en las adversidades porque eran momentos felices, de confianza y en los que se estaba enfocado en cosas positivas. No es que no aceptemos las adversidades: más bien, al confiar en uno mismo, las situaciones negativas se verán como escalones para subir, como elementos que fortalecen y no que debilitan.

No importa si tenemos la autoestima alta o baja, lo importante es conocerla y conocer los recursos personales que tenemos. Hoy es un buen día para empezar a aprender y poner las ideas en acción, para hacer un plan y definir lo que queremos alcanzar, para enfocarnos en las soluciones y cambiar lo que no nos permite desarrollarnos. Hoy es un buen día para valorarte, respetarte y quererte. ¡Hazlo ahora!