Suplemento Patología

La aspiración por aguja fina

y sus complicaciones: Desmitificando un procedimiento sencillo

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Jorge G. Billoch-Lima, MD, FCAP
Patólogo Anatómico y Clínico, HRP Labs.

El cuadro comienza comúnmente así: una mujer en su cuarta década se siente muy cansada, perdiendo cabello y ganando peso. Va al médico, quien la evalúa y le ordena las pruebas de laboratorio de rigor, y diagnostica hipotiroidismo. Se ordena un sonograma de tiroides y aparece un nódulo de 1 cm y, por ende, se le recomienda hacer una aspiración por aguja fina (FNA) para descartar un proceso maligno.

El procedimiento

La FNA es un procedimiento en el que se introduce una aguja fina (de calibre bajo, usualmente 25 gauge o 0,5 mm) hasta llegar a masas o lesiones superficiales o palpables. En la actualidad, el procedimiento se hace guiado con sonografía para evitar estructuras adyacentes. Es menos invasivo que una biopsia abierta y se ha convertido en la prueba por excelencia para diagnosticar nódulos tiroideos. No es necesario utilizar anestesia local debido a que esto conllevaría un pinchazo adicional, cuando, en la mayoría de los casos, el proceso es satisfactorio con un solo pase. Por otro lado, la percepción de los pacientes, luego de superar el temor inicial, es que el procedimiento no es tan malo como pensaban.

Complicaciones

Como con todo procedimiento médico, las complicaciones siempre son un factor a considerar y que debemos informar a nuestros pacientes. A continuación, presentamos las más comunes:

  1. Dolor: el tema del dolor suele ser bastante subjetivo ya que la tolerancia varía de persona a persona. Recordando que la anatomía del cuello consta de una gran cantidad de músculos y que estamos pasando a través de ellos para llegar a nuestro objetivo, lo más importante al momento del procedimiento es la relajación del paciente para que así los músculos del cuello
  2. estén también distendidos. A mayor relajación, menos se siente el procedimiento. El dolor puede ser local (área del cuello) o referido (áreas alejadas del cuello, como, por ejemplo, el oído). El dolor del oído se debe mayormente a que cerca del área biopsiada pasa una rama del nervio vago, que no se puede distinguir en la imagen de ultrasonido. Para dolores o molestias en el cuello se pueden emplear un antiinflamatorio como acetaminofén o compresas de hielo en el área, lo que puede ser suficiente para dar alivio;
  3. Mareos: un leve mareo justo después de la biopsia es frecuente y se debe a la combinación de factores como la posición en la que se coloca al paciente y el procedimiento como tal. Esto puede agudizarse cuando el paciente sufre de vértigo. Debemos mantener al paciente bajo nuestra observación hasta que los síntomas mejoren;
  4. Síncope vasovagal: en raras ocasiones, los pacientes sufren un desmayo por una reacción exagerada del sistema nervioso autónomo, lo que lleva a una disminución rápida de la presión arterial y a una hipoperfusión cerebral momentánea. En la mayoría de casos, el síncope es menor y el paciente se recupera con mínima intervención de soporte (evaluación de signos vitales, etc.);
  5. Hematomas: ya sean superficiales o profundos, los hematomas tienden a ser pequeños sin aumentar de tamaño (autolimitados). Los hematomas superficiales tienden a dejar una decoloración en la piel y un leve dolor, mientras que los profundos suelen causar una leve presión y/o dolor en el área sin dejar huella visible; e
  6. Infecciones: ya que el procedimiento se hace de forma aséptica y los instrumentos utilizados son estériles, una infección es extremadamente rara.

Comentario

El procedimiento diagnóstico de la FNA, además de sencillo, no suele tener mayores complicaciones. Sin embargo, debemos tomarlas en cuenta y orientar a nuestros pacientes sobre ellas.