Suplemento de Psiquiatria

La ansiedad y el trastorno de pánico

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Fabio H. Lugo, M.D.
Especialista en psiquiatría y psiquiatría forense Profesor asociado en el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Ponce

Definición

La ansiedad se define como la percepción de que algo malo va a suceder pero que no se sabe qué es. Está asociada al miedo, que es una emoción básica. Es como una señal de alerta que nos da el cerebro, o como un aviso sobre una amenaza que puede ser interna o externa, por lo que es adaptativa. Tiene cualidades para salvarnos la vida y ayuda a la persona a tomar las medidas necesarias para evitar las amenazas y los peligros que pudieran presentarse.

Ansiedad patológica

La ansiedad se puede convertir en algo patológico o enfermizo cuando nos limita o nos hace sentir mal. Hay personas que se paralizan con la ansiedad. Es tan potente que puede dejar la mente en blanco. Cuando la ansiedad persiste por mucho tiempo, puede producir manifestaciones como cefaleas por tensión, espasmos musculares, hipertensión arterial, fatiga, falta de sueño, inquietud e irritabilidad, entre otras.

Formas - Trastorno de pánico

En la medicina moderna, hay una clasificación específica de los trastornos de ansiedad. Estos trastornos se manifiestan de diversas formas y pueden coexistir unos con otros. Uno de los más dramáticos es el trastorno de pánico. Puede comenzar con un ataque de pánico, que es el inicio de los síntomas agudos de ansiedad. Los síntomas escalan en intensidad en un término aproximado de 10 minutos y pueden durar de minutos a horas. El cerebro ordena la descarga masiva sobre el sistema autonómico. Los síntomas incluyen: dolor de pecho, falta de aire, palpitaciones, sudoración, mareo, malestar abdominal, confusión, horror, desorganización de la persona y sensación de que se va a perder el control o morir. Un paciente con ansiedad de pánico explicó: “Es como estar buceando sólo a 100 pies de profundidad y quedarse sin oxígeno. De momento, el pánico no te deja respirar, viene el dolor de pecho, los temblores, el corazón se quiere salir y uno piensa que se va a morir”. El ataque de pánico es tan violento que la persona jamás lo olvidará. Algunos viven aterrados de que le repita. Puede estar asociado a la agorafobia, que es la ansiedad por estar en un lugar donde no hay por donde escapar o donde no está disponible la ayuda que uno necesita.

Importancia de tratamiento

Los pacientes que no reciben el tratamiento psiquiátrico especializado se quedan con una enfermedad biológicamente activa. La ansiedad crónica eleva la producción de cortisol, se altera la resistencia a la insulina, el cerebro exige más carbohidratos y el cortisol evita que entre glucosa a las neuronas, induciendo atrofia del hipocampo con disfunción de corteza prefrontal. El cortisol elevado deprime el sistema inmunológico haciendo al paciente más susceptible a infecciones, a trastornos autoinmunes y al cáncer.

En las salas de emergencia

Frecuentemente, los pacientes con trastorno de pánico visitan las salas de emergencia. Luego de una detallada evaluación médica, no se encuentra patología física, pero el médico diagnostica el trastorno de ansiedad con pánico. En este caso, se deberá referir al paciente para una evaluación psiquiátrica, ya que se trata de una enfermedad médica que requiere la evaluación especializada por la complejidad de sus síntomas. La evidencia médica indica que no atender esta condición en forma adecuada puede dañar las funciones ejecutivas del cerebro propiciando neurodegeneración cerebral y afectando el funcionamiento global de la persona.

Opinión

En los casos de ansiedad con trastorno de pánico, es muy importante el tratamiento especializado desde un inicio y desde que se sospeche este problema. Esto será vital para mantener la salud del paciente y mejorar su calidad de vida.