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Joaquín Sorolla (1863-1926):

Joaquín Sorolla (1863-1926):

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Jesús María del Rincón
Retratista delrinconportrais@gmail.com www.delrinconportraits.com

Sentado en un café, escribiendo un artículo para la revista Galenus, esta vez sobre el pintor Joaquín Sorolla, sentí que alguien, leyendo por encima de mi hombro, comentaba: “Y Bastida, Joaquín Sorolla y Bastida”, enfatizó. Me giré y, para mi sorpresa, era el propio Sorolla.

Del Rincón: Don Joaquín, le hacía en el Parnaso. Sorolla: No me tome el pelo, hombre.

Del Rincón: Ya que está aquí, ¿me podría contar algo sobre su niñez? Sorolla: Nací en Valencia, España, el 27 de febrero de 1863, y quedé huérfano a los dos años. Gracias a que nos acogieron mis tíos a mi hermana y a mí, y a que supieron valorar mi vocación de pintor, llegué a consumar mi arte.

Del Rincón: ¿Cómo fueron sus comienzos? Sorolla: Me presenté a concursos de pintura y realicé varias exposiciones, aunque el gusto de la época era la pintura histórica, por lo que al principio mi obra no tuvo trascendencia. No obstante, todo cambió cuando pinté Defensa del parque de artillería de Monteleón, por la cual me premiaron.

Del Rincón: ¿Tuvo formación académica?

Sorolla: Fui pensionado a Roma, donde aprecié de primera mano el arte renacentista. Más tarde, en 1885, viajé a París y descubrí el Impresionismo, además de conocer a dos retratistas geniales, Singer Sargent y Boldini, el epítome del retrato.

Del Rincón: ¿Cuándo formó su familia?

Sorolla: Casé con Clotilde en 1888, quien sería mi musa y compañera el resto de mi vida. Viajamos a Italia por un año antes de mudarnos a Madrid, donde repentinamente gané notoriedad. Marchamos luego a Paris y conocí el Luminismo, el cual cambió mi obra, pues pintando al aire libre experimentaba con la luz. Esto gustó muchísimo y me permitió viajar por Francia e Inglaterra, países donde se ensalzó mi pincel, alcanzando reconocimiento internacional.

Del Rincón: ¿Cuándo llegó el éxito pleno?

Sorolla: Europa y América fueron el espaldarazo a mi carrera, y en 1909 en Nueva York triunfé rotundamente. También expuse en 1911 en el Museo de Arte de San Luis y en el Art Institute de Chicago.

Del Rincón: ¿Qué me dice del encargo de la Hispanic Society de Nueva York?

Sorolla: Archer Huntington me comisionó para hacer una serie de catorce murales sobre escenas, costumbres y trajes regionales de España, por lo que tuve que viajar mucho. Me tomó seis años hacerlo y esto mermó mi salud.

Del Rincón: Usted fue un consumado retratista.

Sorolla: Efectivamente, los clientes me llovían y retraté a un sinfín de personajes de la época, además de mi esposa, hijos y bastantes autorretratos.

Del Rincón: Creo recordar que también fue profesor.

Sorolla: Sí, en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Pasé mi legado a otros artistas jóvenes, aunque sufrí una hemiplejia mientras pintaba en mi jardín a la esposa de mi amigo Ramón Pérez de Ayala. Allí acabó mi carrera, falleciendo de resultas tres años después, el 10 de agosto de 1923. Ruego me disculpe, mas debo irme. ¡Ah!, y no olvide, Joaquín Sorolla… y Bastida.