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Jesús María del Rincón:

Mirándome al espejo

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Jesús María del Rincón
Retratista delrinconportrais@gmail.com www.delrinconportraits.com

Hace unos días, recién levantado en la mañana y aún con cara de sueño, observé mi imagen en el espejo del baño, y lo que vi allí no se parecía en nada a lo que estaba acostumbrado a ver cada día. Despeinado y un poco ojeroso, no me reconocía del todo, y sentí curiosidad por conocer a aquel que estaba frente a mí, mirándome fi jamente. Era mi alter ego, así que le hablé mentalmente, de forma inquisitiva, con el tono átono del pensamiento:

Del Rincón: ¿Quién eres tú?

Alter ego: Jesús María del Rincón, de profesión retratista y de vocación también.

Del Rincón: ¿Dónde naciste?

Alter ego: En la ciudad de Toledo, la que fue capital y alma de España en otro tiempo.

Del Rincón: ¿Tu mejor retrato?

Alter ego: De los modernos en Puerto Rico, el de D. Ricardo Alegría y, de los clásicos, el del Infante D. Leandro de Borbón, tío del Rey de España. Ambos tienen cierto misterio. El primero es contemporáneo, de pincelada muy suelta y formato grandísimo; el otro es tradicional y plasma al personaje exaltando su nobleza y porte. Son ante todo imágenes en las que el aspecto psicológico y el pictórico entran en simbiosis.

Del Rincón: ¿Es verdad que has retratado a reyes, príncipes, presidentes y nobles?

Alter ego: Pues sí, he tenido la fortuna de inmortalizar a algún que otro individuo de los que llaman importantes, aunque la mayoría de las veces ha posado para mi pincel gente sencilla, que es a la larga la que más te llena y pasa más tiempo contigo; los “importantes” casi siempre andan con prisa.

Del Rincón: ¿Qué opinas de los artistas de esta isla?

Alter ego: Algunos son geniales y creadores de gran originalidad en general, pero con el que más me identifi co es Francisco Rodón; su pincelada me llega.

Del Rincón: ¿Tienes algún hobby?

Alter ego: El fútbol me hipnotiza. Toco de manera empírica la guitarra y el bajo; en una época también compuse música y escribí poesía, un arte cuasi desaparecido por el que siento gran respeto. Me llevé un premio en estas lides hace ya tiempo.

Del Rincón: ¿Quién es tu musa?

Alter ego: Mi mujer, sin duda, y como decía Hemingway: “Cuando me llegue la musa, que me encuentre trabajando”. Ella, aparte de inspirarme con su belleza, cuando me busca, me encuentra casi siempre en el estudio trabajando.

Del Rincón: ¿Planes para el futuro?

Alter ego: Pintar hasta el último de mis días, siguiendo el lema del escritor romano Plinio el Viejo, asumido por el Art Student League de Nueva York: “Nulla dies sine linea”, “Ningún día sin una línea”.

Del Rincón: ¿Siente predilección por algún color?

Alter ego: El azul es mi favorito, es mágico.

Del Rincón: ¿Tiene alguna anécdota?

Alter ego: Muchas, pero una que me conmovió fue ver a una mosca muerta en mi paleta sobre el amarillo Nápoles. Seguramente quiso ser pintora, pero su curiosidad la envenenó. Habrá quien diga que murió por golosa, pero yo sé que se enamoró del color y murió en el intento. Era apasionada y diferente.

Volví a mirar al espejo y de pronto sentí la urgencia de tomar un café, así que decidí dar por terminada, de forma abrupta y un tanto descortés, aquella conversación mental con mi alter ego, aquel que asegura ser yo en el otro lado del espejo.