HISTORIA

Herman Boerhaave

“El Hipócrates de Holanda”o “el Maestro de Europa” (1668-1738)

Los conocimientos científicos no tienen fronteras y son internacionales en su esencia. Sin embargo, son pocas las personas que en vida tienen reconocimiento fuera de sus países. Una de esas figuras fue Herman Boerhaave, a quien en el siglo XVIII se le consideró la figura médica más respetable de Occidente y se le denominaba “el Maestro de Europa”, a pesar de que nunca salió de su Holanda natal. Resaltó la importancia del proceder sistemático y del criterio médico, lo que tuvo impacto en varias generaciones de médicos en todo el mundo.

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Especial para Galenus
Marco Villanueva-Meyer, MD

Su origen e inicios

Herman Boerhaave nació en Holanda en 1668. Era el mayor de nueve hermanos. Su padre era un pastor protestante, quien le enseñó desde la gramática hasta el trabajo en el campo. Se dice que a los 12 años sufrió una herida que los médicos no podían sanar y que él, aplicándose sal y orina propia, logró curar.

Herman Boerhaave

Estudios

Estudió en la escuela pública de Leiden, donde fue el mejor alumno. La temprana muerte de su padre y las limitaciones económicas no fueron barrera para que sea aceptado en la universidad, donde inició estudios de Teología y Filosofía. Su capacidad de trabajo y su brillo intelectual lo acercaron a los más famosos profesores. Se graduó en Filosofía en 1690 pero fue presionado a dejar los estudios de teología por su inclinación para las ideas nuevas. Los rumores malintencionados llegaron inclusive a describirlo como ateo. Alivió su limitación económica dando clases de matemáticas en la universidad.

Sin embargo, su deseo e interés profundo era estudiar Medicina. Comenzó como autodidacta, estudiando a Vesalio, a Bartholino y a Faloppio y asistiendo a las disecciones públicas. Así, siguiendo su vocación, en 1693 se graduó de médico, presentando una tesis en la que destacaba la exploración de los excrementos de los enfermos para definir mejor la enfermedad.

Su personalidad

Se le describe como un hombre cariñoso, con sentido del humor y promotor de la alegría. No dejó que las calumnias, por envidia y celos, lo llegaran a afectar. Era una persona modesta pero que sabía ser firme, aunque sin dureza. Le gustaba cabalgar, trabajar la tierra, caminar y cuando estuvo débil, tocar el violín.

Practicaba la meditación cada día por la mañana y, según él mismo comentaba, eso le daba vigor, paciencia y dominio de sí mismo. Además, aceptó la voluntad de Dios, sin intentar descubrir la razón de sus determinaciones. Se casó en 1710 con la hija de un rico comerciante. Tuvo una vida familiar tranquila a pesar de la pérdida de sus tres pequeños hijos hombres, sobreviviéndole solo una hija mujer.

Química y botánica

Antes y durante sus estudios médicos se abocó al estudio de Química y Botánica, campos en los que se volvió un experto. Introdujo nuevas clasificaciones y convirtió el Jardín Botánico de Leiden en uno de los más admirados del mundo. En Química fue un cuidadoso experimentador y trabajó intensamente para desterrar algunos conceptos sin fundamento científico que se basaban en la alquimia. Logró inclusive aislar la urea de la orina.

Catedrático universitario

En 1701, fue nombrado profesor en la universidad y, en 1714, catedrático en medicina clínica, cargo que ocupó hasta su muerte. Fue promotor de la enseñanza junto al enfermo y convirtió a la Universidad de Leiden en el centro europeo de la medicina.

Boerhaave tuvo muchos discípulos. Su capacidad pedagógica y su atractiva oratoria eran muy admiradas, al igual que su devoción por el trabajo. Fue pionero de los hospitales académicos, y así organizó en el hospital de su ciudad un sistema de doce camas para enseñar a los alumnos, donde combinaba la teoría con la práctica.

Sus clases en Leiden eran públicas y solían terminar en ovaciones. Llegaban estudiantes y médicos de todas partes a escuchar sus lecciones, de Oxford y Cambridge, de toda Europa e inclusive de Rusia y China. Así, se le considera el impulsor de las grandes escuelas médicas de Edimburgo y Viena. Pedro el Grande de Rusia lo honró con su visita y Federico el Grande de Prusia, ordenó que todos los médicos profesores enseñaran al estilo de Boerhaave. Fue elegido Miembro de la Academia de Ciencias de París y Fellow de la Real Sociedad Médica inglesa.

Hipócrates y Sydenham

Restauró entre los estudiantes el prestigio de Hipócrates, a quien consideraba el padre de la Medicina y a su obra como el origen de todo el conocimiento médico. Admiró también a Thomas Sydenham, cuya obra leyó, releyó y siempre consultó. Solía mencionar que, luego de Hipócrates, nadie hizo descripciones clínicas tan cuidadosas como Sydenham.

Fue un promotor del trabajo sistemático y ordenó el caos que había a nivel médico científico en esa época. Recalcaba la importancia del uso de la razón, además de la observación, la comparación y la indagación.

Síndrome de Boerhaave

  • Es la ruptura espontánea del esófago que puede ocurrir después de esfuerzos violentos como vomitar tras comidas copiosas, en bulimia o por excesos de alcohol.
  • Lleva a derrame del contenido gástrico en el mediastino, ocupación pleural, dolor intenso y estado de shock.
  • Se debe administrar terapia intravenosa, antibióticos y proceder con la reparación quirúrgica de la lesión. Si no se opera de urgencia el paciente fallece.

Obra escrita

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Museo Boerhaave, en Leiden, donde funcionó el antiguo hospital.

Entre sus publicaciones destacan “Instituciones médicas” y “Aforismos sobre el diagnóstico y la curación de las enfermedades”, que fueron usadas durante muchas décadas como libros de referencia para los estudios médicos.

Salud personal y final

A pesar de ser un hombre alto, fuerte y atlético, su salud se vio afectada desde 1720 por un problema de gota. Fue empeorando con los años pero continuó trabajando en la enseñanza y atendiendo a pacientes que llegaban de toda Europa a buscar su opinión.

A mediados de 1737, Boerhaave comprendió que se aproximaba su final y describió con detalle los síntomas que lo iban afectando, tanto los dolores físicos como su agobio y ánimo cada vez más comprometido. A pesar de los dolores, permaneció firme, sin abandonar las preocupaciones de la vida ni olvidar los preparativos para su muerte. Describía que mientras más cerca estaba la hora de su muerte, más lejos estuvieron en él el terror y la confusión, y que se sentía menos sensible al dolor. Murió en 1738.

Contribución

Si bien los conocimientos de Boerhaave fueron excepcionales, estos quedan en un segundo lugar frente a sus cualidades humanas y su virtud. Esta unión de mente brillante y virtuosismo es lo que lo convierte en una personalidad excepcional y en un ejemplo de vocación para todos los médicos.

Bibliografía

  1. Life of Boerhaave. New York: Pafraets Company, 1914: 154-184.
  2. Sigerist, H. Los grandes médicos. Barcelona, Ediciones Ave. 1949.
  3. Lindeboom, G.A. Herman Boerhaave. London, Methuen & Co. 1968.
  4. Lain E. P. Historia de la Medicina. Salvat, 1978, cap 4: 335-42.
  5. Kidd M, Modlin IM. The luminati of Leiden: from Bontius to Boerhaave. World J Surg 1999; 23: 1307-14.