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Frida Kahlo(1907-1954):

Pionera del selfie

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Jesús María del Rincón
Retratista delrinconportrais@gmail.com www.delrinconportraits.com

“Envíeme el espejo hoy mismo; quiero empezar mi autorretrato cuanto antes”. Estas palabras me hicieron girar la cabeza y a quien vi fue nada menos que a Frida Khalo, la pintora cejijunta mexicana, de bigotillo incipiente.

Del Rincón: ¡Frida! ¿Cómo llegó aquí? Su biografía dice que falleció en 1954 en Coyoacán.

Frida: No soy inmortal, solo estoy de paso por la tierra. No lo entendería.

Del Rincón: ¿Le importaría contarme algo sobre su increíble vida?

Frida: En absoluto. Mi padre, a quien adoraba, era un fotógrafo alemán, y mi madre, con quien chocaba constantemente, mexicana. Sufrí poliomelitis de pequeña y me quedó una pierna más delgada que la otra. Con 18 años sufrí un terrible accidente, cuyas secuelas arrastré toda mi vida. Viajaba en un autobús que fue embestido por un tranvía. Sufrí fracturas en todo mi cuerpo y una barra me atravesó el abdomen saliendo por mi vagina, una forma brutal de perder la virginidad, que además me impidió tener hijos. Como consecuencia sufrí 32 operaciones.

Del Rincón: ¿Y Diego Rivera?

Frida: Lo conocí por unos amigos comunistas, que me llevaron a unos mítines donde acudía él. Era un excepcional muralista; me extasiaba verle pintar, y tras un breve cortejo nos casamos en 1929. Él era enorme y yo petite. Un elefante y una paloma, así nos veía la gente. Más tarde nos mudamos a los Estados Unidos por varios encargos de murales de mi marido. Allí tuve mi primera exposición y después, en 1939, expuse en París donde tuve reconocimiento de Picasso, Breton, Kandinski y Duchamp. Además el Louvre adquirió una obra mía, el primer cuadro de un artista mexicano que adquiría este museo.

Del Rincón: ¿Por qué realizó tantos autorretratos?

Frida: Mi vida y mi obra marchaban juntas. Los más de 200 lienzos que pinté, casi todos autorretratos, no fueron mis sueños, sino mi realidad. Mi pintura no era surrealismo como decía Breton, se trataba de mis propias vivencias. Yo era mi mejor modelo.

Del Rincón: ¿Y Trotsky?

Frida: Vino a vivir a nuestra casa, huyendo de Stalin que lo quería asesinar. Sufrió dos atentados, uno por el pintor Siqueiros, del que salió indemne; no así del segundo a manos de Ramón Mercader, por el que fui acusada y luego exonerada; y sí, tuvimos un affair. Me atraía su inteligencia, aunque en verdad siempre fui enamoradiza y la curiosidad por el sexo me llevó a experimentar con la bisexualidad.

Del Rincón: Se divorció de Diego y se volvió a casar con él. ¿Por qué?

Frida: Él tuvo una relación con mi propia hermana pequeña, y eso causó nuestro divorcio. En nuestras segundas nupcias acordamos vivir bajo el mismo techo y actuar como pareja, pero sin sexo.

Del Rincón: Hábleme de su exposición en la Galería de Arte Contemporáneo de México.

Frida: A pesar de la prohibición de los médicos fui en una ambulancia a mi última exposición; me ubicaron en una cama en el centro de la sala. Bebí, canté y disfruté el momento de una manera única.

Del Rincón: ¿Trató de suicidarse?

Frida: Dos veces. Me amputaron una pierna y mi vida era insostenible. Fallecí el 13 julio de 1954; fui incinerada y mis cenizas se conservan en mi casa/museo de Coyoacán.