Léxico Médico

Flora bacteriana humana normal

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

La flora bacteriana humana normal está compuesta por aquellos microorganismos que residen permanentemente en las diferentes partes del cuerpo de un individuo cualquiera: piel, orofaringe, conjuntivas, tracto gastrointestinal, uretra, vagina, entre otros. La flora bacteriana normal puede cambiar –dentro de ciertos límites– con la edad, el sexo, la nutrición y otros factores fisiológicos. Las zonas del cuerpo donde residen habitualmente estos microorganismos se consideran nichos ecológicos.

Algunas personas pueden ser colonizadas en forma transitoria, o inclusive por largos periodos, por ciertos microorganismos habitualmente no residentes, pero aunque no causen enfermedad, esos microorganismos no se consideran parte de la flora normal.

Los portadores crónicos son aquellos individuos que transportan en su cuerpo bacterias patógenas que por diversas razones no les afectan a ellos, pero sí a otros. El caso histórico de “Mary tifoidea” es un ejemplo clásico de este “estado de portador”.

La flora normal está conformada por diversas bacterias y algunos hongos. Los virus, protozoarios y helmintos no se consideran parte de la flora normal. Los miembros de la flora normal presentan usualmente una baja virulencia cuando permanecen en sus sitios habituales de colonización anatómica, pero si son arrastrados a otros sitios o la persona está inmunodeprimida, sí pueden producir infecciones, o sea, enfermedad.

La flora normal es necesaria al huésped, entre otras razones porque produce resistencia a la colonización por bacterias patógenas. Este mecanismo –la resistencia a la colonización patogénica– se debe a diversos factores: competición nutritiva, rasgos genéticos, pH tisular, etc. La eliminación farmacológica de la flora normal, como sucede en los tratamientos antibióticos prolongados, produce colonizaciones no deseadas, síntomas clínicos y enfermedad.