Entrevista

ENTREVISTA

Entrevista al Director de la Sala de Emergencias del Centro Médico de Puerto Rico, Dr. Carlos A. Gómez:

“Nunca vimos un desastre como este”

El Dr. Carlos A. Gómez, con la autoridad y la serenidad que le da su experiencia de más de tres décadas como médico emergenciólogo, nos comenta sus impresiones sobre el paso del huracán María sobre Puerto Rico y su trabajo dirigiendo nuestra principal Sala de Emergencias en una situación de catástrofe. También destaca el apoyo que se pudo brindar a la población y la ayuda que se recibió de distintas instituciones nacionales.

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Especial para Galenus

En el pasado me tocó vivir los huracanes Hugo en 1989, Georges en 1998 y algunas tormentas. Pero esto fue más fuerte, más grande y más largo, una real catástrofe que comprometió toda nuestra isla. Ayer hablaba con un ingeniero a cargo de las torres de control de los radares y me dijo que una torre por Cayey antes de caer marcó sobre 200 millas por hora.

Ha sido una experiencia terrible, única y que no olvidaremos. Reparar el daño va a tomar tiempo. Cuando uno conoce Puerto Rico y sus distintos tonos de verde, da pena ver el color después del huracán. Sin embargo, la naturaleza es algo genial, ya se ve reaparecer el verdor y esto va a ser inclusive más lindo. Esa es la bendición del trópico, ya mismo vienen las flores.

También y dentro de la desgracia, espero que esto tenga un lado bueno a futuro, a nivel de naturaleza, a nivel espiritual, a nivel intelectual, a nivel político y a nivel de reconstrucción. Tenemos que reconstruir en forma sabia, se deben considerar mejores fuentes de energía, tenemos sol, tenemos viento y tenemos agua y debemos cuidar la tierra y ser responsables con nuestra isla y con el planeta en general.”

¿Trabaja hace mucho en Centro Médico?

“Empecé en 1985 en Centro Médico, me especialicé y trabajé por muchos años en la Sala de Emergencia, llegando a estar a cargo de la Dirección hasta 1999. En realidad, nunca me fui de Centro Médico pues seguí trabajando en Medicina Hiperbárica. Había estado también en la Sala de Emergencia de Auxilio Mutuo y en 1999 me fui a la de Pavia Santurce. Este año me invitaron a volver a Centro Médico a dirigir la Sala de Emergencias. Acepté y así el destino me ha puesto acá en la peor crisis que pasamos en Puerto Rico. Centro Médico es el único hospital supraterciario en la isla y la Sala de Emergencias es la más grande y la de mayor movimiento.”

¿Cómo fue la situación antes del huracán?

“Unas semanas antes del huracán María tuvimos al huracán Irma que tocó solo una parte de la isla. De alguna manera sirvió como “entrenamiento”. Por ejemplo, luego de Irma solicité poner las carpas externas, las preparamos e inclusive prendimos su aire. Se usaron poco, pero cuando el Centro de Huracanes nos confirmó el gran peligro que venía con el huracán María, las desmontamos rápido y las guardamos en unos camiones. Al día siguiente del huracán las instalamos de nuevo y vienen siendo muy útiles, como también lo son las que montó el personal de HHS (Human Health Services).

En el hospital nos preparamos bien, una buena parte del personal se quedó acá muchos días. Inclusive, el día antes del huracán, con el Director Administrativo, compramos provisiones y alimentos para el personal.

En Sala de Emergencias (cuya capacidad es de unas 140 camas) antes del huracán algunos pacientes se fueron a sus casas, pero durante el huracán tuvimos más de 100 camas ocupadas y se trabajó con todo el personal necesario. Se pospusieron las cirugías electivas. Sin embargo, al día siguiente teníamos más de 240 pacientes, excediendo en más del 50% la capacidad. Muchos hospitales de quedaron sin energía o tenían el acceso bloqueado y para muchos se hacía más fácil llegar rápido al Centro Médico. Pensando en eso nos habíamos quedado con gran parte del personal y habíamos retenido a un grupo por si había algún problema al día siguiente.

El equipo humano de Sala de Emergencias fue excelente, se acuarteló a todos y se tuvo que extender el turno; a los que vivían cerca se les dio oportunidad de ir a sus casas. Todos colaboraron. Son excelentes seres humanos, se mentalizaron bien. El personal fue nuestro mejor recurso, médicos, enfermeras, técnicos, personal de limpieza, la administración fue muy comprensiva y proactiva.”

¿Y después del huracán?

“Después del huracán llegaron muchos pacientes de traumatología, incluyendo varios envejecientes que tropezaron, personas que cayeron de los techos o algunos a los que les cayó algo encima, además de muchos otros con laceraciones. Al tercer o cuarto día empezaron a llegar personas que se quemaron al reabastecer plantas eléctricas de gasolina; fueron por lo menos unos 12 casos con quemaduras dramáticas. Esto ocurrió por falta de preparación de los dueños u operadores de las plantas eléctricas.

Estos desastres siempre enseñan algo y, además, van dando algunas pautas: todas las experiencias previas nos hacían estar preparados para 3 días o para 5 días, porque en los eventos anteriores a los 5 días ya estaban corriendo las cosas. Ahora no. Además, se nos fueron las comunicaciones y sin comunicaciones uno está como ciego, sin tener contacto con las autoridades, con otros hospitales o con la familia. Además, las plantas eléctricas tuvieron problema porque suelen estar hechas para trabajar unos días, una semana, 10 días quizás, pero esto ya es muy largo. Cuando llegaba luz el sistema era muy lábil y poco consistente. Esto hizo que también se fuera el agua –lo que agudizó el problema– ya que las bombas no funcionan sin electricidad.

El edificio central es el que más sufrió, al igual que el Centro Cardiovascular. El Hospital Pediátrico y el Hospital Universitario seguían trabajando con sus plantas propias. Hubo momentos de crisis de 15 a 20 minutos que nos quedamos sin luz y allí tuvimos que mover a algunos pacientes al Hospital Universitario. Gracias a Dios no tuvimos ninguna víctima en ese trámite. Era una situación nueva y difícil por no haber comunicación fuera de Centro Médico.”

¿Cómo se coordinó con los otros hospitales, y con la llegada del barco hospital hospital USNS Comfort?

“Con la llegada del USNS Comfort, nos convertimos también en una especie de centro de acopio; otros hospitales traían a los pacientes y de aquí se les llevaba en los helicópteros del barco. Después se sumaron también los helicópteros del ejército.

Desde el comienzo se ha estado coordinando con el barco. Así, el mismo día que llegó –a la segunda semana del paso del Huracán– fuimos allí un grupo de Centro Médico: el Director Ejecutivo, el Dr. Juan Nazario, el Dr. Moscoso del Hospital Universitario y este servidor. Ese día estuvimos allí más de 8 horas para coordinar cómo trabajaríamos. A las 6 de la tarde del mismo día –mientras aún estábamos reunidos– llegó un pedido de ayuda de un hospital de Humacao que se quedó sin energía y sin planta. En forma inmediata se trasladaron al barco 48 pacientes usando diferentes medios. Esa noche, cuando salimos del barco, ya todos esos pacientes estaban allí.

El barco tiene un helipuerto y cuenta con dos helicópteros propios que son unas ambulancias aéreas bien acondicionadas. La estrategia al inicio fue de mover el barco de San Juan a Manatí, a Aguadilla y a Mayagüez y, de allí, de nuevo a San Juan. Mientras se navegaba con los helicópteros, se trasladaba a los pacientes. Allí eran estabilizados, hospitalizados e inclusive operados, si era necesario. Se hicieron muchas cirugías. Como es un barco de guerra, está preparado para trabajar con fracturas; hubo casos en que el paciente necesitaba una prótesis que no se podía conseguir o que era muy cara y el barco la puso. Viene ayudando muchísimo. En el barco ya se han atendido cerca de 6000 pacientes desde que llegó. Y se va a quedar mientras sea necesario; ellos responden a las instrucciones del Congreso y de la Marina. Ahora está en el muelle 3 y en forma regular zarpa hasta unas 25 millas náuticas, carga agua de mar, la purifica y se abastece de otro barco que le trae comida, insumos, personal, energía y combustible.”

¿El apoyo que llegó fue importante?

“Por supuesto. Sobre ese apoyo y esfuerzo extraordinario ha habido información incompleta en muchos medios; eso es una lástima. La realidad es que ha sido una gran ayuda para Puerto Rico y su población; ha sido muy eficiente. Fueron decenas y decenas de pacientes los que atendieron cada día. Así, después de la crisis inmediata, con toda la ayuda que llegó se ha podido descomprimir nuestra Sala de Emergencias. Además, los hospitales militares con salas de operaciones que se montaron en Humacao, Aguadilla, Fajardo, han sido de gran ayuda para nuestra población.

En una catástrofe de esta magnitud, sin esa ayuda y sin la que sigue llegando continuamente esto seguiría siendo un desastre total. Acá llegó un coronel y me preguntó lo que necesitaba: le dije comunicaciones y energía, y además agua y comida. Me respondió que lo primero ya llegaría, … y al día siguiente recibimos un tráiler lleno de alimentos y agua, se repartió entre todos los que necesitaban. No era comida caliente como algunos reclamaron, pero era comida apropiada para situaciones de desastre.”

¿Cómo funcionó la comunicación?

“Desde Sala de Emergencias coordinamos los traslados con 61 hospitales. Al comienzo yo estaba solo y además con comunicación limitada, por lo que pedimos apoyo a Emergencias Médicas y también lo tuvimos de alguien de la Cruz Roja y de dos oficiales del barco, el Capitán y el Teniente Ángel Pérez. En ese momento no sé quién puso en Facebook una foto del buque con mi teléfono. Eso hizo que este casi colapsara, eran como 1600 llamadas al día, tanto locales como de todas partes del mundo preguntando por Puerto Rico. Yo tenía que ayudar y necesitaba mi teléfono y tenía que contestar, pero las llamadas se volvieron un problema terrible. Hasta me entraban llamadas de diarios como el Miami Herald o el Washington Post. Pedí ayuda y pusieron, además de los 2 militares, a otras 4 personas más a recibir las llamadas.”

¿Qué opina sobre el futuro?

“Este fue un problema nuevo. Es el momento para que también las autoridades y políticos se pongan de acuerdo. Además, se deben revisar los códigos y especificaciones de construcción, no solo de casas sino de infraestructura general. Nadie esperó esto, nadie imaginó que íbamos a estar sin luz 2 meses.

Muchos emergenciólogos hemos tomado cursos de desastres que nos han ayudado a poder organizar la respuesta. En esos cursos uno aprende a mentalizarse e imaginarse lo que puede ocurrir en diferentes situaciones, las posibles necesidades y cómo responder en distintos escenarios. Eso ayuda a actuar de forma estructurada. Uno nunca se prepara lo suficiente para esto y siempre hay sorpresas, pero se procederá mejor si uno está preparado. Antes nunca habíamos perdido comunicaciones, ni tantas carreteras o puentes en forma tan extensa, esto fue nuevo.

Debemos aprender de esto para transmitirlo porque el que no estudia su historia está expuesto a cometer el mismo error. También se debe educar y preparar a la población a actuar con sentido común, tanto en cuestiones cotidianas como protegerse, manejar bien las plantas eléctricas, evitar zonas inundables y cosas como salir a correr olas. Estos fenómenos, como los terremotos, siempre nos podrán afectar, pero que sea lo menos posible. No debemos bajar la guardia y siempre hay que estar preparados.”

Incontables muestras de solidaridad

“Esto ha trastocado la vida de muchos, hay personas que tienen que irse inclusive por problemas de salud, hay envejecientes que no tienen apoyo o que tienen a los hijos o la familia fuera. Hemos visto también mucha solidaridad, de gente común, de artistas, de personas de afuera o que nunca han estado en nuestra isla. La hija de un vecino trabaja con unos cruceros que envían vuelos para traer mercancías y hace unos días preguntó al capitán si podía llevar a 6 personas que necesitaban viajar, él le dijo que no, que 6 era muy poco, que llevaría 130 y que no saldría hasta que el avión estuviera lleno. Así se hizo muy rápido.

La crisis del huracán nos ha tocado a todos, yo he estado por lo menos 12 horas al día apoyando en todo y esto uno lo hace con gusto. En casa mi esposa lo entiende bien y sabe cómo es la vida del médico. Desde niño, en casa y en la escuela aprendí mucho de valores y de la forma de vida, y uno tiene que estar siempre con los pies en la tierra y saber lo que vale de verdad; creo que por eso también admiro al Papa actual, por ser líder, por ser educador y por ser consecuente con lo que dice y hace.”

El Dr. Carlos Gómez se despide mostrando con orgullo un cuadro que le hicieron los niños del Hospital Pediátrico por un apoyo brindado y nos comenta que Puerto Rico va a estar bien, que va a seguir mejorando, del mismo modo como la vegetación bella de nuestra isla poco a poco se está reponiendo.