Suplemento Especial de Psiquiatría

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Es importante que conozcamos los criterios diagnósticos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) para poder reconocer esta enfermedad en nuestros pacientes y ayudarlos a obtener un tratamiento adecuado. La expansión del conocimiento en genética, en imágenes del cerebro y en investigación del comportamiento nos está brindando una mejor comprensión de las causas de este desorden, de cómo prevenirlo y de cómo desarrollar tratamientos más efectivos según la edad del paciente.

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Karen Pujals, PhD
Psicóloga Clínica Santa Cruz Behavioral
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William Julio, MD, FAPA
Psiquiatría; Geriatría Psiquiátrica Presidente Academia de Psiquiatría de PR

Incidencia

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los desórdenes del cerebro más comunes en niños y puede continuar hasta la adolescencia y la adultez. Las investigaciones sugieren que el TDAH ocurre en la mayoría de las culturas en cerca de un 5% de los niños y un 2,5% de los adultos. Igualmente, los estudios indican que el TDAH es más prevalente en niños que en niñas, con una proporción de aproximadamente 2:1 en niños y 1.6:1 en adultos. Sin embargo, los síntomas de inatención son más comunes en las féminas que en los varones.

Características

La característica esencial del TDAH es un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad/impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo. La manifestación conductual de la inatención puede ser: desenfocarse de una tarea, falta de persistencia, dificultad al sostener el foco de atención y ser desorganizado, sin que se deba a desafío o falta de comprensión. Por otro lado, la hiperactividad se refiere a la actividad motora excesiva cuando no es apropiada o inquietud excesiva, tapping o locuacidad. En los adultos, la hiperactividad puede manifestarse como inquietud excesiva o que tiende a cansar a los demás con su nivel de actividad. La impulsividad se refiere a acciones apresuradas que ocurren en el momento, sin premeditación, y que tienen un alto potencial de daño al individuo (por ejemplo, cruzar la calle sin mirar). Este síntoma puede reflejar un deseo de recompensas inmediatas o la incapacidad de postergar la gratificación. Además, la impulsividad puede manifestarse como indiscreción social (por ejemplo, interrumpir a otros excesivamente) y/o tomar decisiones importantes sin considerar las consecuencias a largo plazo (por ejemplo, aceptar un trabajo sin considerar información adecuada).

Para cumplir con los criterios diagnósticos del TDAH, algunos de los síntomas deben haber estado presentes antes de los 12 años de edad y los síntomas deben estar presentes por 6 meses o más a un grado mucho mayor que el esperado para la edad. Igualmente, la manifestación del trastorno debe estar presente en más de un entorno (por ejemplo, en el hogar, en la escuela, en el trabajo) y debe interferir con el funcionamiento, según su nivel de desarrollo, en el ámbito social, académico o en las actividades extracurriculares.

Diagnóstico

A pesar de que los síntomas del TDAH se presentan en edades tempranas, el diagnóstico generalmente no se realiza hasta que el niño se encuentra en un entorno escolar estructurado (por ejemplo, prekínder o kindergarten) cuando la información que pueden proveer los maestros está disponible, comparando la atención e impulsividad del niño en cuestión con los compañeros de su edad. En el hogar, los padres podrían observar que su hijo/a pierde el interés en las cosas antes que otros niños. Asimismo, los maestros frecuentemente observan que el/la niño/a muestra dificultad al seguir las instrucciones o se observa “espaciado” con frecuencia en el salón de clases o en el recreo.

Tratamientos

Existen tratamientos disponibles dirigidos a disminuir los síntomas del TDAH y mejorar el funcionamiento, entre los cuales se encuentra la medicación, la psicoterapia, la educación y el adiestramiento, o una combinación de tratamientos. El tratamiento farmacológico es considerado como la primera línea de tratamiento para el TDAH. Los estimulantes del sistema nervioso central son la primera opción de agentes y han mostrado tener la mejor eficacia con efectos secundarios leves y tolerables. El metilfenidato y las anfetaminas son el tipo más común de medicamentos utilizados para tratar el TDAH. Igualmente, se pueden utilizar medicamentos no estimulantes, tales como atomoxetina, guanfacina y clonidina. Los efectos secundarios comúnmente reportados son: disminución en el apetito, problemas del sueño, ansiedad e irritabilidad.

Comentario

Esta es una época excitante para la investigación del TDAH. La expansión del conocimiento en genética, las imágenes del cerebro y la investigación del comportamiento nos están proporcionando una mejor comprensión de las causas de este desorden, de cómo prevenirlo y de cómo desarrollar tratamientos más efectivos para todos los diferentes grupos de edad. Como médicos, es importante que nos mantengamos al tanto de esta condición para poder identificar correctamente a los pacientes que la padezcan y para poder tratarla o referirlos adecuadamente y, así, poder mejorar la calidad de vida y el funcionamiento de quienes la padecen.

Referencias

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5th ed. Washington, DC: American Psychiatric Association.
  • Sadock, B.J. & Sadock, V.A. (2007). Synopsis of psychiatry: Behavioral sciences/clinical psychiatry. (10th ed). Philadelphia, PA: Lippincott Williams & Wilkins.