Suplemento Cardiología

El ecocardiograma transesofágico:

Una gran herramienta para la cardiología moderna

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Gilberto Rivera Gautier, MD, FACC, RPVI
Torre Auxilio Mutuo, Ste 516 Servicio de Consultoría en Hospital Auxilio Mutuo Pruebas Cardiovasculares Invasivas y no Invasivas

La ecocardiografía o sonografía cardiaca se utiliza con frecuencia en la medicina actual. Sus primeras aplicaciones fueron desarrolladas por el médico sueco, Dr. Edler, hacia mediados del siglo XX. Al inicio, el estudio se basaba en una imagen de líneas, conocida como el modo M. Le siguieron el desarrollo de imágenes bidimensionales, el doppler y, actualmente, las imágenes tridimensionales.

Aspectos técnicos y estudio transesofágico

La técnica consiste en la generación de ondas de ultrasonido al aplicar electricidad a un cristal piezoeléctrico, las cuales son transmitidas al tejido estudiado. Las ondas penetran el tejido generando nuevas ondas que, al regresar, son recibidas y procesadas para crear una imagen y/o sonidos que podemos interpretar. El modo bidimensional produce una imagen de las estructuras en tonos de grises. El doppler, incluyendo el flujo de color, nos permite determinar la velocidad y dirección del flujo de sangre. Desde la década de 1960 se ha desarrollado la técnica del ecocardiograma transesofágico. Este se realiza con una sonda flexible que se introduce desde la boca al esófago, estando el paciente bajo sedación y con anestesia local. Las imágenes obtenidas son de mayor resolución que las del ecocardiograma transtorácico y permiten ver detalles de las estructuras posteriores del corazón (por ejemplo, el apéndice atrial izquierdo) y la aorta torácica.

Complicaciones

Las complicaciones asociadas a este procedimiento son raras; pueden incluir daño al tracto respiratorio superior y al esófago (laceración, perforación, sangrado), infección, complicaciones respiratorias y otras asociadas a la anestesia y a la sedación.

Aplicaciones clínicas

Se utiliza sobre todo cuando el ecocardiograma transtorácico no provee información completa.

Se utiliza en especial para evaluar:
  1. Función cardiaca en pacientes con eventos coronarios agudos, angina crónica y pacientes con síntomas sugestivos de fallo cardiaco;
  2. Sospecha de enfermedad estructural cardiaca congénita;
  3. Válvulas cardiacas en pacientes con soplos, síntomas sugestivos de enfermedad valvular, sospecha de endocarditis y seguimiento de válvulas prostéticas;
  4. Historial o sospecha de hipertensión pulmonar o embolia pulmonar;
  5. Complicaciones mecánicas luego de un infarto o signos de tamponada cardiaca; y
  6. Tumores cardiacos o coágulos;

Se utiliza como prueba inicial en lugar del ecocardiograma transtorácico en:

  1. Pacientes con dolor de pecho cuando se sospecha una disección aórtica;
  2. Guia en intervenciones percutáneas o cirugías valvulares (valvulotomías por catéter, implantación de dispositivos para reparación de defecto septo-atrial, reemplazos o reparaciones valvulares);
  3. Guía en intervenciones percutáneas para arritmias (ablaciones) y en casos de cardioversión de fibrilación/flutter atrial; y
  4. Alta sospecha de endocarditis (bacteriemia con estafilococos o fungemia).

Esta gran herramienta facilita el diagnóstico, seguimiento y monitoreo en una gran variedad de situaciones del diario vivir de la cardiología moderna.