In Memoriam

El Dr. Mario García Palmieri y su inmenso legado a Puerto Rico y al mundo

Adjuntas, 1927- San Juan, 2014

Mario Rubén García Palmieri nació en Adjuntas en 1927. Allí estudió en la escuela pública. Después, como allí no había escuela superior, su padre, que era maestro, decidió mudar a la familia a Aguadilla. El joven Mario Rubén se graduó con el primer puesto y fue admitido en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. En 1947 obtuvo su bachillerato en Ciencias, magna cum laude, y recibió una beca para estudiar Medicina en la Universidad de Maryland en Baltimore, de donde se graduó en 1951. Luego regresó a la isla para hacer su internado en el Hospital de Distrito de Fajardo. Continuó su residencia en Medicina Interna en el Hospital de Distrito de Bayamón y luego en el Hospital de Veteranos. En 1954 obtuvo un fellowship del National Heart Institute para estudiar Cardiología con el Dr. Rurico Díaz Rivera, Jefe de Medicina del Hospital Municipal de San Juan. Al finalizar su entrenamiento, fue nombrado Jefe de Medicina Interna en el Hospital de Distrito de Fajardo.

En 1957, comenzó a trabajar en la facultad de la recién creada Escuela de Medicina y colaboró con el Dr. Francisco Raffucci en las primeras operaciones del corazón, a fines de esa década. Además, hizo publicaciones sobre tétano, esquistosomiasis, fiebre reumática, entre otras patologías. Por las noches cuidaba de su madre, que estaba enferma.

En 1960, cuando la Escuela de Medicina se mudó al Hospital Universitario en Río Piedras, se le encargó dirigir la mudanza. En 1961 fue nombrado Jefe del Departamento de Medicina, el más grande y complejo de la Escuela de Medicina. Era el inicio de la regionalización, y la responsabilidad de administrar el Hospital Universitario y la Región de Bayamón recayó en la Escuela de Medicina. Él decidió estudiar Administración Pública por las noches y eso lo preparó para el trabajo que realizaría en el futuro. Sus libretas donde anotaba los problemas que le presentábamos eran legendarias. Sus mensajes eran estimulantes e inspiradores. Solía recordar que el hospital y la universidad eran como un matrimonio entre dos pobres para vivir como clase media baja. Trabajador incansable, bien organizado y adepto al trabajo en equipo, se convirtió en el líder de la Escuela de Medicina en todos los niveles. Fue un gran maestro, sus conferencias eran magistrales y las discusiones de casos, extraordinarias.

En 1966 el Gobernador Roberto Sánchez Vilella lo nombró Secretario de Salud, cargo que aceptó con gran entusiasmo. Visitaba los hospitales y centros de salud de la isla a cualquier hora del día y de la noche para asegurarse del buen trato a los pacientes. Esa labor era extenuante. Luego de algo más de un año regresó a la Escuela, para alivio y alegría de todos nosotros. Se convirtió en el asesor de gobernadores, de secretarios de salud, de presidentes de la universidad y de rectores. Fue nombrado en dos ocasiones para participar en comisiones presidenciales, por los Presidentes Nixon y Carter.

Su proyecto de investigación sobre la epidemiología de enfermedades del corazón en hombres puertorriqueños se llevó a cabo concurrentemente con el famoso estudio de Framingham. Ese estudio fue exitoso y demostró los beneficios sobre el corazón del ejercicio, la dieta baja en grasas y una ingesta moderada de alcohol. Otro estudio fue sobre el beneficio de la aspirina en enfermedades de las arterias coronarias.

Estos estudios fueron objeto de muchas publicaciones y presentaciones y colocaron al Dr. García como líder mundial en la cardiología. Él contó siempre con excelentes colaboradores.

Fue presidente en dos ocasiones de la Sociedad y Federación Internacional de Cardiología. Presidió la Sociedad Interamericana de Cardiología, en cuyas convenciones la Conferencia Magistral lleva su nombre. Cuando el Ex alcalde de San Juan, Héctor Luis Acevedo, asistió a una de las convenciones que se hicieron en dicha ciudad, al notar una gran fila para tomarse una fotografía pensó que se trataba de una de nuestras reinas de belleza o de algún actor o actriz. Pero no, ¡era con el Dr. García Palmieri con quien todos se estaban retratando! El Dr. Eugene Braunwald –autoridad mundial en cardiología– catalogó al Dr. García Palmieri como un tesoro nacional. En la década de 1980 se le designó como nuestro primer Profesor Distinguido. Tiempo después, se le reconocería como Profesor Emérito. En reconocimiento a su tan fructífera labor se creó la Silla Dotal Mario Rubén García Palmieri, la primera en nuestra universidad.

El Dr. García Palmieri fue Director de Medicina por 34 años, más tiempo que cualquier otra persona en una Escuela de Medicina en los Estados Unidos. En 1995 se retiró de ese puesto pero continuó dirigiendo la sección de Cardiología hasta hace poco. Durante esos años ayudó a formar a más de 400 internistas, 100 cardiólogos y más de 4 000 estudiantes de Medicina. Atendía a cada uno como parte de su familia profesional. Un tributo al liderato del Dr. García Palmieri es el gran número de excelentes y reconocidos colaboradores que tuvo, los que sería muy largo enumerar acá. Fue autor de 183 trabajos científicos, de 6 libros y coautor de 5 libros. Presentó más de 200 trabajos en convenciones en 33 países del mundo ¡y tenía retratos de todos ellos! Fue miembro de 25 sociedades profesionales, y de la Junta de Gobierno del American Board of Internal Medicine de 1984 a 1990. Tenía un maletín para cada congreso o reunión.

Recibió innumerables honores, desde estudiante como alumno más distinguido en Ciencias Naturales del Recinto de Río Piedras, llave de alumno más distinguido de la Universidad de Maryland hasta Máster del ACP, entre muchos otros. Además, era un amante de la cultura puertorriqueña, coleccionista de tallados de los Reyes Magos y de las aves de Puerto Rico, y experto en el cultivo de bonsais. El Dr. Garcia Palmieri presidió el Comité para crear el Seguro de Salud Universal en 1976, el Comité de Costos de Matrículas de la UPR en 1990 y el Comité para implementar la Reforma de Salud de 1993. En 1986, él fue instrumental en la redacción y aprobación de la ley orgánica del Centro Cardiovascular de Puerto Rico, institución que, hoy en día, ofrece un cuidado médico de excelencia, inclusive con exitosos trasplantes de corazón.

Fue un líder en la medicina, la cardiología y la salud, y un luchador incansable y frontal por las causas que consideró justas. Sus ponencias y su proceder eran contundentes y valientes cuando lo ameritaban. El martes 16 de septiembre falleció, y tuvo al lado a su esposa Rafi, a su hija, la Dra. María Mercedes García, endocrinóloga en Virginia, a familiares y amigos. Médico de médicos, maestro de maestros, universitario de toda una vida, el Dr. García Palmieri ha hecho una gran contribución a nuestra Universidad, a Puerto Rico y al Mundo.

¡Que descanse en paz este ilustre puertorriqueño!

Nota personal del editor: Tuvimos el privilegio de disfrutar de la amistad del Dr. Mario García Palmieri, en especial en su última década de vida, en que solía autodenominarse un teenager de ochentitantos años. Era justo y generoso en sus comentarios y solía destacar y reconocer el éxito ajeno; y cuando mencionaba algo propio, lo hacía con el orgullo de quien lo logró con esfuerzo. Era íntegro, apasionado por la vida y el trabajo, multifacético y perfeccionista en todo lo que hacía. Se preocupaba por los problemas de la Universidad de Puerto Rico y tenía una visión y una claridad excepcionales. Hasta el final nos solía llamar para agradecer, felicitar, manifestar sus inquietudes y dar consejos o recomendaciones y nos brindó su amistad junto con su esposa Rafi, a quien apreciamos mucho. Mario García Palmieri tuvo una vida con motivo y supo dar mucho a Puerto Rico y al mundo, dejando una huella profunda y perenne.

Norman Maldonado, MD Marco Villanueva-Meyer, MD