Historia

El Dr. Antonio Hernández Torres:

Líder en obstetricia-ginecología y salud pública

El Dr. Antonio Hernández Torres fue un médico dedicado a la educación, a los servicios de obstetricia y ginecología, a la salud pública y a la salud ambiental. Se preparó en los mejores centros de los Estados Unidos y luego de muchos años en su especialidad se dedicó a la salud pública y al servicio a la comunidad, trabajando inclusive en el Departamento de Salud. Siempre se desempeñó bien, tanto como médico, como profesor y como servidor público. Fue un excelente profesional y comprendió que lo importante no es la figuración personal, sino disfrutar del trabajo que pueda dejar frutos para mejorar nuestro sistema de salud.

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Norman Maldonado, MD
Hematólogo-Oncólogo Ex Presidente de la Universidad de Puerto Rico

Sus inicios

Antonio Hernández Torres nació en el pueblo de San Lorenzo en Puerto Rico, hizo su educación escolar en las escuelas públicas en Puerto Rico y luego fue a estudiar al Instituto Politécnico de Puerto Rico en San Germán, “el Poly”, donde se graduó con un bachillerato en Artes en 1944. Allí fue discípulo del Dr. Boyd B. Palmer, que se desempeñaba como Director de Biología y quien fue mentor y consejero de cientos de jóvenes puertorriqueños que se dedicaron a la medicina y a la odontología para servirle a nuestro pueblo. Después se trasladó a México para estudiar medicina en la Universidad Autónoma de donde se graduó como médico en 1950.

Médico y especialización

A su regreso a Puerto Rico, realizó su internado en el Hospital de Distrito de Fajardo y luego hizo un año de residencia en Obstetricia y Ginecología en el Hospital de Distrito de Bayamón, que en aquel entonces era el más moderno del Departamento de Salud de Puerto Rico. Después se trasladó a la Universidad de Pensilvania, donde hizo un curso postgraduado en Obstetricia para luego comenzar una residencia en el Hospital Mercy and Lewis en Chicago, de 1953 a 1956.

En 1959 aprobó los boards y fue diplomado del American Board de Obstetricia y Ginecología. A su regreso a Puerto Rico, comenzó a trabajar como catedrático auxiliar en la Escuela de Medicina del la Universidad de Puerto Rico, que en aquella época se mudó al Hospital de Distrito Universitario en el Centro Médico de Río Piedras. Allí laboró hasta 1970, año en que tomó una sabática para estudiar una Maestría en Salud Pública en el mismo Recinto de Ciencias Médicas.

Cambio a Salud Pública

Al culminar su maestría en Salud Pública, el Dr. Hernández Torres cambió su carrera a una de Salud Pública y Medicina Preventiva. En 1972 fue nombrado Director de las Clínicas de Planificación Familiar en el Departamento de Salud de la Región Noreste, incluyendo San Juan, y además se le designó Coordinador del programa de Maestría en Salud Pública de la Escuela, lo que ahora es el Decanato de Salud Pública del Recinto. Ocupó esas posiciones hasta 1977. Durante esos años se dedicó también a hacer investigación sobre métodos de planificación familiar y sobre el uso de contraceptivos.

En 1978 fue nombrado Decano Asociado en el Decanato de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas y en 1979 sirvió de Decano Interino hasta 1980. Allí fue donde lo conocí mejor. Ya lo había visto trabajar en el Hospital Municipal de San Juan y sabía de su capacidad profesional y de su liderato. En su interinato en la Escuela de Salud Pública estaba en juego la acreditación de la misma. Él se dedicó de lleno a completar losdocumentos y a fortalecer los programas, lo que permitió finalmente que la Escuela de Salud Pública obtuviera la acreditación.

Otras actividades comunitarias

Pero él tenía además otros intereses y de allí fue nombrado Director de la Oficina de la Secretaría de Salud Ambiental en el Departamento de Salud hasta el año 1983, cuando se jubiló. Después de eso, el Dr. Hernández Torres se dedicó a actividades cívicas, habiendo sido Presidente del Club de Leones de su pueblo natal y Vicepresidente del Banco de Ojos del Leonismo Puertorriqueño, entre muchas otras instituciones cívicas y comunitarias a las que dedicó no solo su tiempo, sino también sus energías y su capacidad de liderato.

Comentario

El Dr. Hernández Torres es un ejemplo del trabajo y esfuerzo desplegado por miles de puertorriqueños que se dedicaron al servicio público y a la educación, lo que contribuyó en forma significativa a que tuviéramos un Puerto Rico mejor para las futuras generaciones. Hoy, cuando nos enfrentamos a nuevos retos, es un momento para reflexionar sobre estos héroes anónimos que hicieron que podamos tener, sin lugar a dudas, un Puerto Rico más saludable.