Historia

El Dr. Alejandro Ruiz Soler

(1881-1936): Comisionado de Sanidad

El Dr. Alejandro Ruiz Soler fue uno de los héroes de la medicina y de la salud pública de Puerto Rico debido al importante papel que cumplió a inicios del siglo XX, época en que múltiples enfermedades infecciosas afligían a nuestra población. Hoy, muchas personas asocian su nombre al Hospital de Distrito de Bayamón, pero pocos conocen o recuerdan sus logros. Es importante destacarlos, ya que él sentó significativas bases de nuestro sistema de salud.

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Norman Maldonado, MD
Hematólogo-Oncólogo Ex Presidente de la Universidad de Puerto Rico

Sus inicios y sus estudios de Medicina

Alejandro Ruiz Soler nació al noroeste de Puerto Rico, en Quebradillas, en 1881. Fue un alumno destacado de las escuelas públicas locales. En 1899, luego de la Guerra Hispanoamericana, trabajó como Postmaster de su pueblo y de Aguadilla. En 1901 recibió una de las 24 becas dadas a jóvenes puertorriqueños para estudiar Medicina en la Universidad de Maryland. Allí se graduó de médico en 1906. Fue uno de los primeros graduados de esta prestigiosa Universidad, donde después se prepararon muchos destacados profesionales médicos y dentistas de Puerto Rico, sobre todo en la primera mitad del siglo XX, cuando aún no existían dichos programas de estudios en la isla.

De regreso en Puerto Rico

A su regreso, comenzó a ejercer su profesión en varios pueblos, entre ellos Patillas y Guayama. En 1911 fue nombrado Director del Laboratorio de Patillas. El joven médico tenía una práctica que llegó a ser muy exitosa. A él le interesaba también la política y militó en el partido Unión de Puerto Rico, pero nunca aspiró a algún puesto electivo.

En el Departamento de Sanidad

Con la ley Jones se creó el Departamento de Sanidad en 1917. El entonces Gobernador Arthur Yager lo nombró como el primer médico puertorriqueño en el puesto de Comisionado de Sanidad.

En el año 1918 asoló la isla la gran epidemia de la influenza que afectó seriamente a cientos de millones de personas en todo el mundo causando millones de muertes. Su efecto también fue grave en nuestra isla, donde causó muchas muertes. A esta epidemia la llamaron la Influenza Española o “Spanish flu”, aunque luego se supo que no se había iniciado en España. El Dr. Ruiz Soler fue muy efectivo en lograr controlar la epidemia con educación y con aislamiento de los pacientes afectados. En 1921 ocurrió la segunda gran pandemia del siglo XX, la epidemia de la viruela que también se controló rápidamente en la isla.

Pero en aquella época la enfermedad que causaba la mayor cantidad de casos de incapacidad, con elevado contagio y alta mortalidad, era la tuberculosis. Debido a esta alta prevalencia se consideró la necesidad de construir un hospital especializado en pacientes con esta enfermedad. Así se dio inicio –con fondos de la Fundación Rockefeller– a la construcción del Hospital Antituberculoso, donde actualmente está el Hospital Universitario en el Centro Médico de Puerto Rico. Los terrenos para este edificio fueron donados por el filántropo español Don Pedro de Arzuaga.

En esa misma época, también con la ayuda de la Fundación Rockefeller y ante la persistencia de la uncinariasis, se construyeron clínicas en Utuado y en Quebradillas. Además, se construyeron hospitales para atender a pacientes afectados por la malaria en Guánica, Barceloneta, Salinas y Guayama, ciudades donde esta enfermedad tenía una mayor prevalencia.

Hospital Antituberculoso

En 1921 el Dr. Ruiz Soler finalizó su actividad como Comisionado de Sanidad. De 1923 a 1932, él se desempeñó en otros puestos en el Departamento de Sanidad. El año 1926 se le dedicó el hospital antituberculoso, denominándolo Hospital Antituberculoso Dr. Alejandro Ruiz Soler en reconocimiento por sus importantes contribuciones para controlar la enfermedad que afectaba tanto a nuestra isla. El Hospital Antituberculoso contaba también con amplios pabellones en su entrada para los pacientes menos enfermos o en proceso de recuperación.

El Dr. Alejandro Ruiz Soler falleció en 1936, cuando recién tenía 55 años. Dejó el legado de una vida llena de logros y de dedicación a la salud y al bienestar de nuestro pueblo.