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Desarrollemos pasión para establecer buenas relaciones

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Dr. J.R. Román
www.motivando.com jrromanmotivando@gmail.com

"En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida." Desde que el mundo es mundo el ser humano ha vivido en sociedad deseando al máximo disfrutar de relaciones armónicas. En efecto, todos saben bien lo satisfactorio y placentero que es disfrutar de buenas relaciones y lo difícil que signifi ca no tenerlas. Esto último puede tener como consecuencia muchos confl ictos para las personas, tanto en el trabajo como con los familiares e, inclusive, en una relación de pareja.

No siempre las relaciones entre personas son satisfactorias. Con frecuencia –en ocasiones sin darnos cuenta– difi cultamos nuestras relaciones debido a barreras que puedan ser la falta de una buena comunicación, las actitudes, las creencias, el estrés, entre muchas otras. Las relaciones humanas se enfocan en crear y mantener entre los individuos vínculos cordiales y amistosos basados en ciertas reglas aceptadas por todos y –fundamentalmente– en el reconocimiento y respeto de la personalidad.

Sintetizando, las relaciones humanas son la forma como tratamos a los demás y cómo los demás nos tratan a nosotros. Aquí podemos aplicar una regla de oro (de Mateo 7:12): “Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Si queremos tener buenas relaciones con nuestra gente debemos cambiar o mejorar algunas conductas que pueden causar confl ictos como podrían ser: humillar, despreciar, ofender, sentirse superiores o creer que se sabe todo. Al ser humano por lo general le gusta que lo traten bien y que lo reconozcan; así, cuando tenemos actitudes que no enriquecen la vida de las otras personas, pueden surgir confl ictos. Muchas veces esto ocurre por no saber, querer o poder comunicarnos en forma adecuada.

Tenemos que desarrollar pasión por establecer una buena relación con la gente. Este es un trabajo de 24 horas al día, de 7 días a la semana y de 365 días al año. Tenemos que inspirar confi anza, tener fe en nosotros mismos y en la gente o en la organización donde nos desarrollamos. Tenemos que cuidar los valores, las creencias y proteger nuestra energía. Y esto debemos hacerlo también rodeándonos de personas que nos eleven, que nos levanten el espíritu y que nos den fuerza. Ello es esencial e importante porque esto mismo es lo que uno va a trasmitir; si uno está bien con uno mismo, estará bien con los demás.

Así, debemos establecer una unidad de propósito con nuestro círculo, con quienes nos rodean y tener un equipo de personas que posean la misma visión, que estén comprometidas con el propósito, personas cuyos valores y energía –y, sobre todo, cuyo carácter– estén en armonía. Esto producirá una buena comunicación y una buena relación con los demás. Recordemos siempre que el amor produce paz, que la alegría es el refl ejo de nuestra salud mental, que la paciencia es saber esperar que las cosas funcionen bien. La bondad es saber dar lo mejor de uno y la fi delidad es el refl ejo de nuestro compromiso. Esto permitirá, en cualquier circunstancia, que el dominio propio se mantenga fuerte, aun cuando los demás puedan mostrar debilidad.