Suplemento: Congreso Salud Integral del Hombre

¿Cuándo usar testosterona?

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Francis P. Baco, MD, FACP, FACE
Endocrinólogo
Departamento de Medicina, Servicio de Endocrinología Hospital de Veteranos, San Juan

Etiología del hipogonadismo Las funciones testiculares son primordialmente dos: la producción de espermatozoides para procrear y la producción de testosterona para el desarrollo de las características masculinas. Un daño al hipotálamo, a la pituitaria o al área genital puede producir hipogonadismo, que puede resultar en el cese de producción de espermatozoides, testosterona o de ambos. Muchas veces, la etiología del daño es evidente, pero en otras ocasiones puede ser menos notoria, como en una contusión cerebral luego de un accidente automovilístico o por un trauma genital en una caída de una bicicleta, por una infección viral, por uso excesivo de alcohol o de medicamentos.

Cuando el hipogonadismo en el adulto se manifiesta con disminución en la gametogénesis o en la producción de espermatozoides, el hombre tiene dificultad en procrear. Si el paciente busca tener familia, la incapacidad de lograr un embarazo genera la evaluación médica, por la cual se establece el diagnóstico. Un examen de semen es necesario para poder determinar si hay disminución o ausencia de espermatogénesis. La disminución o ausencia de espermatozoides en semen genera pruebas posteriores para determinar la etiología y el diagnóstico.

La prevalencia del hipogonadismo en hombres adultos está aumentando con la edad. En estos casos, es un problema que se asocia a obesidad, diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico e hipertensión.

Deficiencia de testosterona La deficiencia de testosterona es una causa más complicada. Si el paciente la ha tenido durante toda su vida, este se presentará con una genitalia infantil y con un hábito eunucoide, caracterizado por ser más alto que sus familiares, con extremidades alargadas y un tronco más corto que las piernas.

Cuando la deficiencia de testosterona ocurre en la adultez, o luego de la pubertad, las manifestaciones pueden ser más sutiles y, por lo tanto, es mucho más difícil de sospechar y de diagnosticar. Las manifestaciones de deficiencia de testosterona en el adulto incluyen la disminución en ánimo, energía, libido, masa muscular, densidad ósea, vello facial y genital, y, posiblemente, disfunción eréctil.

El diagnóstico se sospecha cuando los niveles de testosterona en sangre son bajos. Debemos recalcar que el diagnóstico de deficiencia de testosterona no se debe hacer con una única prueba de testosterona en laboratorio. El paciente tiene que presentar manifestaciones clínicas atribuibles al hipogonadismo y los niveles deben haber sido repetidos al menos en otra ocasión. No es raro que la falta de energía, ánimo y libido puedan confundirse con depresión. El cuadro se complica porque los pacientes con enfermedades, mentales o no mentales, pueden desarrollar un hipogonadismo transitorio durante su enfermedad. Por lo tanto en algunas ocasiones es difícil determinar si la deficiencia de testosterona es el resultado de una depresión o si la falta de testosterona está simulando una depresión u otro cuadro clínico. Por esto es importante mantener estas posibilidades en el diagnóstico diferencial cuando evaluamos o tratamos a un paciente, para no apurar un diagnóstico cuando los niveles de testosterona en sangre estaban bajos.

Terapia en deficiencia de testosterona Es importante definir bien la deficiencia de testosterona para descartar una disfunción eréctil, que tiene generalmente otras causas y para la que hay alternativas terapéuticas bastante bien definidas.

Cuando establecemos el diagnóstico de deficiencia de testosterona, podemos tratar al paciente con testosterona. La testosterona está contraindicada en pacientes con cáncer de próstata o seno. El paciente que tiene una disminución en la producción de espermatozoides y está interesado en procrear no debe ser tratado con testosterona y requiere un tratamiento que estimule la gametogénesis y la producción de testosterona a nivel testicular.

Hoy en día, hay varias formas de reemplazar la testosterona: inyectable, tópica (gel o parches) y oral (tabletas). La meta usual es la de elevar los niveles de testosterona en sangre al rango medio de los valores esperados o “normales”. En los pacientes de 55 años o mayores, se recomienda haber hecho un historial buscando síntomas de obstrucción urinaria por la próstata, examen rectal de la próstata y una muestra de sangre para el antígeno específico de la próstata (PSA) antes de empezar el tratamiento con testosterona. Cuando se inicia una terapia con testosterona, se debe monitorizar al paciente por lo menos para eritrocitosis, prostatismo, cáncer de próstata e hipertensión.

En la presentación del 1er Congreso Internacional de Salud Integral del Hombre exploraremos en más detalle cuándo se puede usar o cuándo no conviene usar la testosterona como alternativa terapéutica.