Suplemento especial: Alergia e Inmunología

¿Cuándo se debe referir al paciente a un alergista?

Las alergias pueden ser muy variadas, desde tan simples como un caso de fiebre de heno -rinitis estacional- leve que no necesite tratamiento o se controle con tratamientos sin receta. Sin embargo, a veces, las alergias pueden interferir con las actividades del día a día, disminuir la calidad de vida, causar reacciones severas o sistémicas -que envuelvan múltiples órganos- y hasta dar reacciones de vida o muerte. Estos son los casos en que debemos de considerar referir al paciente a un alergista.

El alergista o alergólogo inmunólogo es el subespecialista con entrenamiento formal para manejar diferentes condiciones, entre otras:

- Asma
- Conjuntivitis crónica alérgica
- Rinitis alérgica
- Sinusitis crónica
- Poliposis nasal
- Alergias a comidas
- Enteropatías eosinofílicas
- Alergias a medicamentos
- Alergias a la piel como dermatitis atópica
- Urticaria
- Dermatitis de contacto
- Problemas de inmunodeficiencia junto con problemas de autoinmunidad.

Usualmente, el alergista inmunólogo puede servir de consultor para otras especialistas como pediatras, médicos de familia, internistas, otorrinolaringólogos, y neumólogos.

La preparación del alergista es larga y amplia. Así, después de completar un bachillerato o premédica, estudia Medicina. Luego, obtiene una especialidad de medicina primaria -Medicina Interna o Pediatría- para continuar con una subespecialidad de 2 a 3 años en Alergia e Inmunología. El alergista también puede obtener otra subespecialidad en Laboratorio de Inmunología Clínica, de 1 a 2 años de duración, que lo especializa en pruebas diagnósticas de inmunología, pudiendo así dirigir un laboratorio de inmunología. La mayoría de los alergistas están entrenados en clínicas externas combinadas, por lo que tratan tanto pacientes pediátricos como adultos.

Usualmente, los síntomas de alergias se desarrollan con el tiempo. Por ejemplo, desarrollar rinitis alérgica pone al paciente en riesgo de desarrollar asma. El manejo efectivo de asma y otras condiciones alérgicas requiere prevención, identificando y evitando los factores detonantes, y también requiere educación y planificación.

El alergista desarrollará junto con el paciente un plan de acción individual para prevenir y controlar la condición. Su trabajo consiste en encontrar las causas que provocan las alergias y evitar o minimizar la exposición a esas causas. Así, mejorarán el rendimiento, la comodidad, la eficiencia y la calidad de vida del paciente.

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Proceso de degranulación:
1- antígeno, 2 – anticuerpo, IgE, 3 - receptor, 4- mediadores (histamina, peptidasa, hepatina), 5- gránulos, 6 – mastocitos, 7 – nuevos mediadores (prostaglandinas, leucotrienos, etc). cc 2.0, Pawel Kuźniar

Una evaluación especializada puede requerir pruebas especiales de laboratorio, pruebas de alergia epicutáneas o intradermales (ambientales, comidas o medicamentos), pruebas de provocación intradermales o sublinguales (ambientales, comidas, y/o medicamentos), pruebas de función pulmonar, educación en prevención y manejo de asma y otras condiciones alérgicas, medidas de control ambiental, pruebas de desensitización rápida, farmacoterapia junto con inmunoterapia (vacunas de alergias subcutáneas o sublinguales) para la condición de asma y otras condiciones alérgicas.

La Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas recomienda la intervención de un alergista en los siguientes casos:

- Cuando hay síntomas frecuentes de congestión nasal, sinusitis y asma, que requieran el uso frecuente o diario de medicamentos.
- En los niños con asma se debe considerar la posibilidad de un componente alérgico y llevar a cabo la gestión diagnóstica y terapéutica apropiada.
- Cuando el asma afecte la calidad de vida, obligando a visitas a salas de emergencia o a hospitalizaciones.
- Casos de reacciones de alergias (urticarias o anafilaxis) a comidas, picaduras de insectos o medicamentos.
- Infecciones respiratorias recurrentes (sinusitis, pulmonías, bronquitis).
- En niños o adultos con rinitis alérgica porque la inmunoterapia potencialmente puede prevenir el desarrollo de asma.

Considere referir a pacientes asmáticos para inmunoterapia de alérgenos cuando vea que existe una relación clara y directa entre el asma y la exposición inevitable a aeroalérgenos para los que los anticuerpos IgE específicos han sido demostrados (por pruebas positivas epicutáneas o pruebas de sangre, RAST) y cuando hay:

• Una pobre respuesta a la farmacoterapia o a las medidas preventivas.

• Inaceptables efectos secundarios a medicamentos.

• Síntomas incapacitantes que afectan la calidad de vida.

• Síntomas persistentes, perennes o durante la mayor parte del año.

• Deseo de evitar farmacoterapia a largo plazo.

• Rinitis alérgica coexistente.

Más información en el portal de www.alergiaspr.org