Suplemento ACP Puerto Rico Chapter

¿Cuándo preocuparse por un nódulo tiroideo?

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Myriam Z. Allende Vigo, MD, MBA, FACP, FACE
Endocrinóloga Ex Presidenta Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología Catedrática y Directora de Endocrinología, Dpto. de Medicina, Universidad de Puerto Rico

En esta era tecnológica es muy frecuente toparnos con el hallazgo incidental de una masa o nódulo en la glándula tiroidea en estudios radiográficos de imagen del cuello. Rápidamente la mente puede vagar a alertarnos de la posibilidad de un cáncer de tiroides. ¿Cuándo realmente el hallazgo incidental de un nódulo tiroideo debe preocuparnos y qué debemos hacer?

Magnitud del problema

Los nódulos en la glándula tiroides son un hallazgo frecuente, que puede variar desde un 5% a la palpación del cuello hasta un 66% en estudios de sonografía. La mayoría de estos nódulos son benignos y su etiología es variada. Los nódulos tiroideos pueden ocurrir por causas infecciosas, autoinmunes, crecimientos benignos o malignos. Suelen ocurrir con mayor frecuencia en mujeres. Pueden ser sencillos o múltiples, y tener variados tamaño y consistencia.

Las características clínicas que nos hacen sospechar la posibilidad de malignidad son: aparición en los extremos de edad, género masculino, crecimiento rápido, dificultad para tragar, ronquera, consistencia dura o la presencia de nódulos linfáticos en el cuello. Si hay antecedentes familiares de cáncer de tiroides, la sospecha de malignidad aumenta. Lo mismo ocurre si la persona ha recibido radiación al cuello o a la cara previamente.

Las características sonográficas de los nódulos tiroideos también nos ayudan en relación con el grado de sospecha de malignidad. Algunas características sospechosas incluyen bordes irregulares, aumento en vascularidad central, ausencia de halo, presencia de microcalcificaciones y una forma más alta que ancha.

Evaluación y manejo

Encontrar un nódulo tiroideo por palpación amerita una evaluación para determinar la etiología y el tratamiento. Los nódulos hallados incidentalmente muchas veces son evaluados exhaustivamente. Sea el nódulo palpable o no, el historial y el examen físico nos guían hacia el próximo paso, que es pedir una prueba de TSH.

La presencia de un nódulo tiroideo con niveles suprimidos de TSH nos obliga a pedir un scintigrama tiroideo. Si se diagnostica un nódulo “caliente” o adenoma tóxico, la probabilidad de malignidad es muy baja y se procede a tratar el hipertiroidismo, de ser necesario.

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Sonograma:
Carcinoma tiroideo medular con calcificaciones. (Foto: Hellerhof, cc 3.0).

En su inmensa mayoría, los pacientes con nódulos tiroideos están eutiroideos y tienen niveles normales de TSH. En estos casos, procedemos a ordenar una aspiración del nódulo con aguja fina. Los resultados de la citopatología van a conducirnos al próximo paso.

En la mayoría de los nódulos, los resultados son de características benignas y, en este caso, pueden observarse. No es necesario un tratamiento quirúrgico ni de supresión. En el caso de crecimiento significativo del nódulo en el periodo de observación, se podría ordenar una nueva aspiración diagnóstica. Los casos de neoplasia folicular o adenoma de células Hurthle conllevan un manejo especial determinado por el endocrinólogo y el paciente.

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Nódulo tiroideo “caliente” (scintigrama)

Cuando la aspiración del nódulo da resultados indeterminados o no diagnósticos, puede repetirse la aspiración o proceder a una biopsia. Cuando el resultado en la aspiración es compatible con un cáncer diferenciado, se procede a cirugía.

La aspiración de aguja fina del nódulo tiroideo es el estudio primordial para determinar la acción a seguir. La mayor preocupación al detectar un nódulo tiroideo es descartar una malignidad. La evaluación clínica está dirigida a diagnosticar los nódulos malignos y así tratarlos adecuadamente.

Comentario

Debemos preocuparnos por un nódulo en la glándula tiroides cuando sus características clínicas y estudios diagnósticos apuntan hacia una lesión maligna. Si bien en Puerto Rico se ha documentado un aumento en la prevalencia, el cáncer diferenciado de tiroides es una malignidad que, tratada adecuadamente, continua teniendo una mortalidad baja.

Referencias

  1. American Association of Clinical Endocrinologists, Associazione Medici Endocrinologi, and European Thyroid Association Medical Guidelines for Clinical Practice for the Diagnosis and Management of Thyroid Nodules, 2010.
  2. Revised American Thyroid Association Management Guidelines for Patienss with Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer, November 2009. The American Thyroid Association (ATA) Guidelines Taskforce on Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer.
  3. Gharib, M, Gharib, H Guidelines for the Diagnosis and Management of Thyroid Nodules Thyroid International 201; 1: 3-11.
  4. Ramirez, M, Nieves, M, Lugaro, A et al.Increasing Incidence of Thyroid Cancer in PR., 1985-2004 PRHSJ 2011: 30, 3:109-115.