Suplemento Psiquiatría

¿Cannabis o cannabinoides experimentales?

Se confunde el uso experimental de cannabinoides con el uso del cannabis. La evidencia científica más reciente indica que los cannabinoides no son marihuana. La marihuana cruda o fumada, lejos de inofensiva y medicinal, es nociva, neurotóxica y adictiva para el cerebro humano en desarrollo. A continuación, presentamos un resumen con datos científicos sobre esta situación.

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Arnaldo Cruz Igartua, MD, DABPN
Psiquiatría General y de las Adicciones Diplomado, American Board of Psychiatry and Neurology Miembro del Comité de Salud Mental y del Subcomité de Adicciones del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico

El cannabis crudo contiene 483 componentes y 66 cannabinoides. Esto puede confundir o hacer inconsistentes sus efectos y su uso experimental controlado. El cannabis crudo es muy fácil de contaminar y es difícil garantizar la concentración y biodisponibilidad de sus componentes. Al no ser procesado ni purificado de forma científica, no hay control ni protección contra diferentes combinaciones ni concentraciones de cannabinoides deseados o no deseados, contaminación de pesticidas, bacterias y hongos peligrosos (como aspergillus) y cientos de otros diferentes componentes. Esto expone a los usuarios en forma innecesaria a daños acumulativos. La forma inhalada (y peor la fumada) aumentan la ingesta de irritantes y tóxicos. En la medicina moderna nada fumado se considera medicamento. Peor que el tabaco fumado, el cannabis fumado intoxica con 20 veces más amoniaco, 5 veces más cianuro y con más alquitrán. El Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico alerta a nuestros médicos acerca de algunos peligros de aprobarse el reglamento que legalice la indicación médica de cannabis crudo (o fumado) en vez de permitir el uso experimental y compasivo de cannabinoides purificados. Por otro lado, al presente no hay evidencia sólida para recomendar el uso médico –ni mucho menos generalizado– de marihuana cruda ni fumada en ninguna de las enfermedades que menciona la propuesta de reglamento del uso experimental de cannabinoides en Puerto Rico, también mal llamado “marihuana medicinal”. En lugares donde se ha legalizado el uso médico de la marihuana cruda –en contra de lo recomendado por la FDA– se ha obtenido evidencia que revela los siguientes daños:

  1. Facilita el desvío, abuso y tráfico de la marihuana fumada "con un fósforo", como indica un estudio de un 75% de los casos de adolescentes usuarios en el estado de Colorado que la obtuvieron de la recetada a familiares. El cannabis crudo, desviado del cannabis fumado, expone a los adolescentes a serios daños relacionados con su abuso. Los daños sociales se han observado, como en el caso del estado de Colorado: aumento de accidentes fatales de auto, envenenamiento accidental en niños menores de 10 años y en mascotas, aumento en deserción escolar, aumento en narcotráfico interestatal y aumento en la insistencia de adicción severa en adolescentes. De cada cuatro adolescentes usuarios frecuentes de marihuana o alcohol, uno se enferma de adicciones severas. Esto representa un alarmante 25% en adolescentes, cifra que en adultos es 5 veces menor (5%). El caso de Puerto Rico es peor que el de la mayoría de los estados, por no recibir tratamiento muchos de los adolescentes enfermos de adicción. Al enfermarse sufrirán deterioro severo con múltiples dificultades para el resto de sus vidas, como el abandono de sus estudios y conductas de alto riesgo o delictivas. Estos problemas, sin tratamiento, irán empeorando, acumulando daños y severidad año tras año. En Puerto Rico no reciben tratamiento más de un 90% de personas con adicciones al alcohol, a la marihuana u otras sustancias. Sin un tratamiento basado en evidencia, las adicciones alterarían negativamente estas vidas. La incidencia del uso de marihuana en los Estados Unidos ha aumentado y en Puerto Rico se ha duplicado del 6% al 12% de 2007 a 2012. Este aumento coincide con la propaganda masiva en los medios normalizando su uso y presentándola como "inofensiva y medicinal". Estudios recientes demuestran un aumento en el abuso de marihuana fumada en los estados donde se legalizó el uso “medicinal” de la marihuana cruda.
  2. La falta de protocolos experimentales controlados desprotege tanto al paciente como al médico de posibles daños e induce al mal uso y a la mala práctica de la medicina. Usar cannabinoides (o peor aún cannabis crudo o fumado) de forma generalizada y sin basarse en estudios controlados es una forma reprobable y peligrosa de practicar la medicina. Además, entregar este proyecto a organizaciones o personas con fines de lucro desviaría y debilitaría su propósito y control con fines humanitarios y médicos, y también facilitaría su desvío ilegal.

Recomendaciones

Es importante y favorecemos el uso compasivo y experimental de cannabinoides purificados (como el cannabidiol o CBD) en pacientes voluntarios e informados que sufren ciertas enfermedades severas y que no han respondido a tratamientos médicos aprobados por la FDA. También es importante dejar de normalizar la marihuana y a la vez evitar su mal uso y el desvío a la marihuana fumada por adolescentes. El uso de cannabinoides (orales o aerosol sublingual) en protocolos controlados y experimentales representa la opción que previene el desvío, protege al médico, a sus pacientes y a nuestros adolescentes, y permite el eventual desarrollo de nuevos medicamentos y patentes científicas.

Referencias

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