Suplemento Dermatología

Cáncer de la piel:

Detección, conceptos actuales y tratamiento seguro

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Alexander Lugo Janer MD, FAAD
Dermatólogo Subespecialidad en Dermatología de Procedimientos y Cirugía Micrográfica de MOHS. Centro de Dermatología Cosmética y Cirugía de Cáncer de Piel
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Giovanni A. Gelpí Arroyo, MD
Centro de Dermatología Cosmética y Cirugía de Cáncer de Piel

La incidencia del cáncer de la piel en el mundo es alarmante. Este año, alrededor de 2 millones de personas serán diagnosticadas con cáncer de piel en los Estados Unidos. La prevención es clave en cáncer de la piel: evitando los factores de riesgo y con una detección temprana, podemos salvar vidas. Nuestra población y la comunidad médica local deben ser consientes de los conceptos actuales sobre el diagnóstico y el manejo del cáncer de la piel, más aún debido a la mayor intensidad solar en el Caribe.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo pueden ser genéticos o ambientales. Los factores genéticos más importantes son la piel blanca o tez clara, y ciertas enfermedades y síndromes genéticos como el síndrome de nevus de células basales, albinismo oculocutáneo y xeroderma pigmentosa. De los factores de riesgo ambientales, el más importante es la exposición a los rayos ultravioleta, en especial UVB, que son la causa principal del cáncer de piel al penetrar su capa exterior y dañar sus células. El daño solar es acumulativo, por lo que el cáncer de piel se presenta con más frecuencia en personas de edad avanzada. Otros factores de riesgo ambientales son exposición a la radiación ionizante (rayos X o radioterapia) y la inmunosupresión.

Detección e identificación

El cáncer de la piel se puede presentar de diferentes maneras, por lo cual su detección no siempre es fácil para el paciente. Es más frecuente en áreas expuestas al sol y en personas mayores de 50 años.

Hay tres tipos de cáncer de piel que se presentan con más frecuencia: el cáncer basocelular o basal, el más común, el cáncer espino-celular o escamoso y el melanoma que es el más peligroso.

El carcinoma basocelular, también conocido como carcinoma basal, es de crecimiento lento y raramente se extiende a otras partes del cuerpo cuando se detecta y trata a tiempo. Cuando no se trata puede ser localmente agresivo y de difícil control.

El carcinoma espino-celular o escamoso es responsable de cerca del 20% de los cánceres de piel. Estos carcinomas son más agresivos que los basocelulares y pueden extenderse si no son tratados a tiempo o adecuadamente.

El melanoma es la forma más grave del cáncer de la piel. A diferencia de los dos anteriores, el melanoma se puede encontrar inclusive en áreas del cuerpo no expuestas al sol y en pacientes con todo tipo de color de piel, lo que hace que su detección sea mucho más difícil. Es crucial identificar los cambios en los lunares que podrían sugerir el desarrollo de un melanoma y ayudar a su detección temprana.

Una guía útil para el diagnóstico del melanoma es el bien conocido ABCDE:
  • A de Asimetría del lunar
  • B de Bordes irregulares
  • C de Múltiples colores
  • D de Diámetro mayor a 1/4 de pulgada
  • E de Evolución rápida del lunar

Mohs: procedimiento innovador y seguro

Luego de diagnosticar un cáncer de piel, es necesaria su remoción. Hay varias modalidades terapéuticas, algunas más efectivas que otras. La cirugía micrográfica de Mohs es uno de los mayores avances y, desde sus inicios, se ha perfeccionado hasta llegar a ser la técnica de elección para erradicar las lesiones. Uno de sus beneficios principales es que permite examinar todos los márgenes del tumor al momento de la cirugía. Así, se elimina el 100% del tejido canceroso, brindando seguridad sin dañar la piel adyacente, con mejor resultado cosmético.

Conclusión

La prevención es clave para combatir la alarmante incidencia del cáncer de piel. Si bien, la mayoría de cánceres de la piel tiene buen pronóstico, el melanoma se caracteriza por su alta mortalidad.

Educar a nuestros pacientes sobre los factores de riesgo, los tipos de cáncer de piel y cómo estos se presentan es labor de todos. La prevención y la detección en sus etapas tempranas deberían ser nuestras mejores estrategias contra el cáncer de piel.