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Bob Shiers (1915-2007): El hombre del reemplazo de rodillas

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

La primavera de 1942 no fue tal para las democracias occidentales. Europa entera, salvo las islas británicas, había claudicado ante el inmenso poder de las fuerzas blindadas, los Stukas y los paracaidistas alemanes. El Atlántico era un océano inhóspito que tragaba buques y más buques aliados torpedeados por los submarinos germanos. Es verdad, los ingleses resistían, pero a costa de un esfuerzo sobrehumano, adobado, como les pedía su líder, con sangre, sudor y lágrimas.

Y el Pacífico ardía. Ya Japón había destruido una parte de la flota norteamericana en Pearl Harbor y el ejército imperial se extendía incontenible por Manchuria, Formosa, Corea, Las Filipinas, Birmania, Nueva Guinea, decenas de atolones en el océano y, lo que era peor: se acercaba peligrosamente a Australia, la India e incluso tenía sus ávidos ojos puestos en la costa este de África.

Pero en esta oscura y ominosa primavera no todos estaban dispuestos a rendirse. Los norteamericanos despertaron y su flota y sus marines iniciaron los primeros desembarcos en Guadalcanal, que a la postre salvarían las rutas de abastecimiento y a la propia Australia. Y los británicos, que ya estaban ganando la desesperada batalla sobre los cielos de Inglaterra, decidieron parar a los nipones en su avance hacia el oeste.

Así nació la “Operación Ironclad” que, con algunas viejas naves de la Armada, unas pocas brigadas de marinos reales y de fusileros sudafricanos, debían arrebatar la isla de Madagascar a los colaboracionistas franceses, justo antes de que la entregaran a los japoneses. Ironclad cortó definitivamente el sueño japonés de invadir el este africano y dominar el océano Índico en toda su extensión y, en cierta forma, fue un grano más de arena en la vuelta de tornas, iniciada aquella difícil primavera que aplastaría pocos años después al Eje.

En el curso de las operaciones de Ironclad, el joven cirujano militar británico Leslie Gordon Percival Shiers se enfrentó en aquella primavera, por primera vez bajo fuego real, al peligro, a la muerte y al dolor humano. Y no lo olvidó.

Doce años después, en 1954, ya como un cirujano ortopeda reconocido internacionalmente, publicó en el Journal of Bone and Joint Surgery la primera descripción de la artroplastia total de la rodilla, que abriría el camino a la cirugía protésica de las grandes articulaciones y a las cada vez más sofisticadas técnicas con que contamos hoy. Pero lo más importante es que Shiers no quiso patentar su técnica y sus aditamentos. Hasta los años ochenta estuvo viajando por el mundo ofreciendo conferencias y ayuda altamente especializada a cirujanos ortopedas de muchas nacionalidades.

Para sus innumerables amigos y colegas, tanto militares como civiles, el llano y poco dado al boato profesor Shiers era conocido como Bob Shiers o simplemete como Shiers, the knee.

Bibliografía

  • Shiers, L.G.P.: Arthroplasty of the Knee. Preliminary Report of a New Method. J. Bone and Joint Surgery, 36-B: 553-560, Nov. 1954.
  • Shiers, L.G.P.: A Surgeon in the Royal Navy by Surgeon Lt. Commander L.G.P.Shiers BBC WW2 People’s War, Article ID: A2535969, April 2004.