Suplemento Reumatología

Artritis reumatoidea: Importancia de un diagnóstico tratamiento temprano

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José Raúl Rodríguez Santiago, MD
Reumatólogo
Profesor Escuela de Medicina San Juan Bautista
Director de Investigaciones Clínicas
dr.rodriguezsantiago@hotmail.com 787.268.1100 o 787.884.4789

La artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad inflamatoria generalizada, que suele afectar las articulaciones al igual que a otros órganos del cuerpo. La inflamación se desarrolla en personas que tienen una predisposición genética, aunque factores ambientales como infecciones y estilos de vida, como fumar, pueden provocar el desarrollo de la artritis reumatoidea.

Incidencia

Esta condición afecta al 1% de la población general. Es más frecuente en las mujeres entre los 30 y 50 años de edad en proporción de 3 a 1 en comparación con los hombres, y puede ocurrir también en niños y en personas de edad avanzada. La prevalencia suele aumentar con la edad.

Síntomas

La AR se presenta como un enrojecimiento e hinchazón de las coyunturas de las manos y pies, lo que dificulta la actividad diaria. La AR puede llegar a deformar las articulaciones. Las regiones más afectadas son manos, muñecas, codos, espina dorsal, rodillas y los pies, bilateralmente. Además, suele haber un endurecimiento matutino por más de una hora.

Diagnóstico

El diagnóstico se establece con el examen físico y pruebas de laboratorio. Estas últimas incluyen el factor reumatoide positivo en un 85% de los casos y un anti CCP en un 95%. La hemoglobina suele estar baja y las pruebas de inflamación pueden ser positivas, como la proteína C reactiva (CRP) y la tasa de sedimentación de eritrocitos (ESR). Las radiografías, el ultrasonido y la resonancia magnética pueden dar hallazgos positivos.

Tratamiento

Luego de tener la certeza de una AR lo siguiente es determina cuáles son las alternativas de tratamiento adecuadas para cada caso. Hoy en día hay numerosas alternativas para el manejo de la artritis reumatoidea.

Debemos considerar que la AR puede afectar el sistema cardiovascular, así como los ojos y el sistema nervioso central. Tratar a tiempo con las opciones terapéuticas disponibles como las sustancias modificadoras de la enfermedad (DMARDS), los medicamentos tradicionales (costicosteroides y antiinflamatorios no tradicionales), así como los agentes biológicos nuevos evitarán el daño permanente de las articulaciones y las complicaciones a largo plazo.

La disminución de peso libera la presión que se puede crear en las articulaciones. El ejercicio aeróbico de bajo impacto, los acuaeróbicos y las actividades cardiovasculares mejoran la función de las articulaciones.

La recomendación del Colegio Americano de Reumatólogos es hacer un diagnóstico temprano para comenzar el tratamiento, si es posible entre los primeros tres a seis meses de inicio de los síntomas para evitar el daño permanente de las articulaciones y mantener las funciones lo más cerca posible a lo normal.

Comentario

La era de la modulación de esta enfermedad ya comenzó y existe un futuro prometedor, tanto en el manejo de las enfermedades reumáticas como de otras condiciones inflamatorias sistémicas.