Suplemento Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico

Artritis reumatoidea:

Breve revisión de signos y síntomas

En el transcurso de la vida, muchas personas pueden sentir rigidez y dolor en el cuerpo, y atribuirlo a la vejez o al exceso de trabajo. Sin embargo, es posible que estén padeciendo de alguno de los tipos de artritis. Entre estos, las dos presentaciones más comunes son la artritis reumatoidea y la osteoartritis. A continuación, presentamos breve resumen de algunos aspectos relacionados con la artritis reumatoidea.

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Elena Velázquez, MD
Reumatóloga

Aspectos generales

La artritis reumatoidea (AR) es una enfermedad autoimmune que afecta las articulaciones y otras partes del cuerpo y que puede ser debilitante a largo plazo. Afecta a personas de todas las razas y grupos étnicos. Empieza comúnmente a los 30-40 años de edad, pero la podemos ver con frecuencia en personas mayores e, incluso, en niños y adultos jóvenes. Se presenta con 2 a 3 veces mayor frecuencia en mujeres que en hombres.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la AR son:

1. Dolor e hinchazón: el dolor es el síntoma más importante en la AR. El dolor añadido a la inflamación que se produce en las articulaciones puede ser muy severo y causar daño permanente articular. Se puede ver retención de líquido en la articulación e inclusive en los tendones vecinos. La piel adyacente se podrá sentir tirante;

2. Rigidez matutina: en la AR los músculos y las articulaciones suelen estar más rígidos en la mañana, hasta el punto que puede ser imposible caminar o salir de la cama. Puede tomar horas o todo el día para que los pacientes con AR se lleguen a mover cómodamente;

3. Enrojecimiento y calor articular: La inflamación puede causar enrojecimiento articular por el mayor flujo sanguíneo en el área afectada. Esta zona se puede sentir caliente al tacto (por lo que poner compresas frías en el área afectada puede ayudar a mejorar este síntoma);

4. Fatiga, cansancio y malestar general: este es un síntoma común en la AR. El paciente afectado puede manifestar malestar general y sensación de enfermedad. El dolor no le permite descansar y en ocasiones puede haber fiebre;

5. Pérdida de apetito: el dolor constante puede llevar a pérdida de apetito y de peso (debemos poner énfasis en la importancia de una nutrición adecuada); 6. Dolores musculares: aunque la AR afecta las articulaciones, los músculos que rodean la articulación pueden sufrir tensión y dolor. La sobrecompensación debido a los dolores articulares y la sobrecarga de trabajo pueden causar dolores de los músculos;

7. Nódulos reumatoideos: estos nódulos pueden aparecer en algunos pacientes con AR. Estas pequeñas protuberancias suelen estar cerca de las articulaciones y ser dolorosas. Estos nódulos se encuentran con mayor frecuencia en los codos o los dedos, pero también pueden aparecer hasta en los pulmones de los pacientes afectados con AR;

8. Falta de aire: la AR puede causar daños a los pulmones y la pleura. Puede no haber síntomas o el paciente puede quejarse de dificultad para respirar;

9. Inflamación pericárdica: algunos pacientes pueden desarrollar inflamación al pericardio. Esto no siempre produce síntomas. Las personas con AR también tienen mayor riesgo de tener arterias cardiacas obstruidas, lo que aumenta el riesgo de todos los problemas relacionados con la enfermedad coronaria; y

10. Ojos secos, rojos y dolor de garganta: algunos pacientes tienen el síndrome de ojo seco con la consiguiente irritación, enrojecimiento, picor y falta de lágrimas. En ciertos casos pueden tener uveítis. Algunos también pueden presentar resequedad de la boca.

Varios de los síntomas mencionados pueden encontrarse en otras condiciones médicas, por lo que la evaluación especializada puede ayudar a definir las opciones de diagnóstico diferencial.

Dificultad de diagnóstico temprano (AR)

Hay varias razones que pueden dificultar llegar rápidamente al diagnóstico de la AR en sus etapas tempranas:

  • Los síntomas pueden diferir de persona a persona y pueden ser más intensos en unas que en otras;
  • Los síntomas pueden ser parecidos a los de otras artritis y condiciones articulares;
  • Los análisis de laboratorio que se solicitan para evaluar la AR no siempre son positivos y puede tomar tiempo descartar otras condiciones; y
  • Los síntomas de la AR pueden desarrollarse lentamente a través del tiempo.

Opciones terapéuticas

Actualmente existen distintos medicamentos y alternativas terapéuticas que ayudan a controlar los síntomas y la progresión de la enfermedad. Se pueden emplear diferentes combinaciones terapéuticas de acuerdo a la situación de cada paciente. El tratamiento va dirigido a aliviar el dolor, disminuir la inflamación, disminuir o detener el daño articular y mejorar la función articular.

Comentario

Es importante realizar un diagnóstico temprano de la artritis reumatoidea y así iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible para impedir la progresión de la enfermedad que puede llevar a la disfunción articular e, inclusive, a la discapacidad.