Suplemento Psiquiatría (APA-PR)

Ansiedad y fobia social: Causas y tratamiento

Para algunas personas, es el terror que se siente al expresarse en público. Para otras, es la ansiedad de tener que enfrentarse a una persona desconocida. Otras se sienten casi al borde el pánico al tener que recibir la evaluación de un supervisor o de un maestro. Las personas que padecen esta condición experimentan diversas manifestaciones de ansiedad, acompañadas del temor a sentirse humillados o abochornados frente a otros. Esta es la base de la enfermedad que conocemos hoy como fobia social.

JPEG - 6.2 KB
Carlos Díaz, MD
Especialista en Psiquiatría
Pasado Presidente del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación Psiquiátrica Americana

¿Qué es la fobia social?

Las personas que sufren de esta condición sienten a menudo gran temor al enfrentar situaciones sociales que les obliguen a realizar actividades en presencia de desconocidos. Temen a tener que ser observados por otros o a la posibilidad de avergonzarse frente a otros.

Es normal sentir algo de ansiedad frente a una situación nueva, pero generalmente no es una ansiedad paralizante. En algunos pacientes, los síntomas surgen de una forma tan abrupta que son descritos como los que se dan en los ataques de pánico. Hay pacientes que tienen que abandonar el local donde se encuentran porque piensan que otros se pueden dar cuenta de los síntomas que están sufriendo. Además de la ansiedad severa que experimentan, pueden sufrir de síntomas físicos que causan incomodidad. Pueden tener pensamientos agitados y cambios en sus patrones de comportamiento. Usualmente, llegan a buscar tratamiento cuando ya han experimentado cierto grado de incapacidad o a instancias de sus familiares.

Incidencia

Según estadísticas recientes, esta enfermedad afecta a un 2 a 3% de la población de los Estados Unidos. Se calcula que, adicionalmente, un 6% de la población sufre de una forma menos incapacitante de la enfermedad, sin reunir todos los síntomas necesarios para un diagnóstico formal. Es entre los 10 a 20 años de edad cuando la mayoría de los pacientes comienza a sufrir los síntomas. Se considera que afecta más a mujeres, pero por alguna razón aún desconocida, los hombres tienden a buscar tratamiento antes.

Síntomas frecuentes

Algunos de los problemas físicos que se asocian a la fobia social incluyen: taquicardia, tremor, nerviosismo y rubor. Además, pueden sentirse cortos de respiración, sudar excesivamente y padecer de dolores abdominales o incluso diarreas. Hay problemas que surgen con los pensamientos que incluyen: distorsiones en autoimagen, bajo sentido de autoestima, y dificultades asociadas a sentir que no pueden expresar lo que sienten.

Algunas personas describen sentir que se paralizan, literalmente, y que no pueden seguir operando como lo harían normalmente. En el caso de individuos que tienen que hacer presentaciones de negocios o en público, sienten que de pronto no lo pueden hacer más. Algunos pacientes inclusive no pueden utilizar baños públicos, teléfonos públicos, o simplemente abandonan cualquier situación en que pueden estar expuestos al escrutinio de los demás.

Diagnóstico y tratamiento

En la actualidad disponemos de herramientas importantes para el diagnóstico y el tratamiento adecuado de esta condición. Muchos pacientes afectados desconocen que hay ayuda disponible. Es indiscutible que la falta de tratamiento hace que la enfermedad progrese con más rapidez y se haga más severa con el paso de los años.

El tratamiento suele incluir psicoterapia de tipo individual y/o grupal, además de tratamiento con medicamentos para disminuir el nivel de ansiedad que se experimenta al exponerse a las situaciones antes descritas.

Curso y evolución

Esta enfermedad hace más probable que la persona tenga problemas asociados al abuso de drogas y/o alcohol, o inclusive a medicamentos que les hayan sido recetados a ellos o a otros. Su desenvolvimiento tanto en la escuela como en el trabajo, se ve estancado en el curso de la enfermedad. Se pueden ir aislando paulatinamente de familiares, amigos y compañeros de trabajo, llegando a tener menos contactos sociales, disminuyendo su nivel de confianza y autoestima así como su potencial de ingresos.

Otras enfermedades mentales que suelen coexistir incluyen la depresión clínica, el abuso de sustancias y alcohol, y otros desórdenes de ansiedad. En la actualidad, creemos que hay patrones hereditarios que aún no se han esclarecido en detalle. Tener un familiar cercano con esta enfermedad puede aumentar el riesgo en relación con la población en general. Cuando se diagnostica esta condición en un niño, es más probable que sus padres la hayan sufrido.

Conclusión

La fobia social es tratable y requiere de una evaluación completa por un psiquiatra. La evaluación debe incluir, entender y explorar si han existido eventos que hayan precipitado esta condición. Se debe discutir con el paciente las opciones para el tratamiento y el potencial de utilizar medicamentos para aliviar los síntomas. En nuestra experiencia, es mejor combinar medicamentos con psicoterapia para que el tratamiento sea más beneficioso a largo plazo.

• Los síntomas comunes suelen aparecer entre los diez y veinte años de edad.

• La enfermedad no mejora sin tratamiento.

• Se requiere una evaluación completa para entender bien la naturaleza del problema.

• La terapia puede incluir: medicamentos, terapia cognoscitiva conductual, terapia de grupo o una combinación de todos los anteriores.