Léxico Medico

Alexitimia

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Félix J. Fojo, MD
felixfojo@gmail.com ffojo@homeorthopedics.com

La alexitimia (del griego, a: falta; lexis: palabra; thymos: afecto) es un concepto creado en la década de 1970 por J. Nemiah y P. Sifneos, investigadores de Harvard. Sin embargo, sus características clínicas, psicológicas y psiquiátricas se describieron mucho antes. La alexitima busca explicar la incapacidad de una persona para hacer corresponder sus palabras con sus emociones reales. El alexitímico siente, pero se expresa incorrectamente o no se expresa en absoluto. Al inicio, se le describió como un rasgo añadido en pacientes con otras condiciones neurológicas y psiquiátricas: psicopatías variadas, depresión endógena, enfermedades psicosomáticas, adicciones, estrés postraumático, traumas craneales, bulimia y trastornos de la conducta alimentaria, entre otros, pero con el tiempo se ha observado cada vez más en población supuestamente sana, sobre todo masculina.

Pedinielli estableció en 1992 cuatro manifestaciones alexitímicas fundamentales:

  1. Incapacidad para expresar verbalmente emociones y sentimientos;
  2. Imaginación muy limitada o casi ausente;
  3. Tendencia a recurrir a la acción, en lugar de las palabras, para solucionar conflictos; y
  4. Actividad de pensamiento orientada hacia preocupaciones concretas, entre ellas los síntomas físicos (somatización, hipocondría, psicorigidez).

El alexitímico típico muestra:

  1. Una gran dificultad para experimentar placer;
  2. Libido pobre y deficiente;
  3. Problemas para establecer vínculos afectivos;
  4. Empatía muy baja;
  5. Falta de energía casi constante;
  6. Conformismo e impulsividad;
  7. Hipocondría;
  8. Visión de la realidad alterada o distorsionada;
  9. Tendencia al aislamiento o dependencia excesiva;
  10. Ser callado, monosilábico, serio y aburrido.

La alexitimia primaria suele ser de causa genética y la secundaria puede tener múltiples causas: lesiones cerebrales, traumatismos o adicciones, entre otras. La alexitimia es común en el mundo moderno (uno de cada 7 a 10 adultos), al extremo de que algunos la ven como una forma de ser o un tipo de personalidad.