Historia

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Al-Razi: médico, humanista y padre de la pediatría

Al-Razi fue uno de los grandes pensadores del islam y de la humanidad. Destacó como médico y científico y dejó un legado precioso a la cultura universal. Escribió cientos de obras, y algunos historiadores lo destacan como el “padre de la pediatría” por haber escrito el primer tratado exclusivo sobre esta especialidad. Sus escritos sobre enfermedades infecciosos han sido reconocidos como los primeros enfoques científicos en ese campo.

Al-Razi (Zakariya al-Razi en árabe; o Rhazes, Razi o Rasis en latín) nació en Teherán, Irán en 865 y vivió hasta 932. En su juventud se dedicó a la música y a la filosofía y se dice que inclusive un tiempo trabajó un tiempo en la banca y en cambio de dinero. Estudio en Bagdad, donde había hospitales de avanzada y bibliotecas importantes. Al volver a su pueblo, fue director del hospital municipal, pero volvió pronto a Bagdad al ser designado director de un importante hospital. Se hizo de gran renombre y atendía a todos lo pacientes que lo solicitaran, inclusive a los pobres, sin costo.

Humanista sin fronteras

Era un gran conocedor y estudioso de la medicina griega y de Galeno en particular, a quien admiró y refutó en algunos aspectos a partir de observaciones propias. Se nutrió de conocimientos de escritos griegos, árabes y de la India. Fue un hombre liberal y sin prejuicios. Confiaba en el poder de la razón. Viajó mucho y prestó servicios a varios príncipes y gobernantes, especialmente en Bagdad, donde tenía su laboratorio. En la universidad de Bagdad (“La Casa de la Sabiduría”), enseñó e investigó y tuvo fama de ser un gran maestro y un gran médico, un hombre compasivo y amable, justo y devoto por el servicio a sus pacientes, fueran ricos o pobres.

Como maestro y profesor ayudaba a todos. Cuando alguien llegaba con una pregunta de salud o científica, primero pasaba por sus estudiantes del “primer círculo” que trataban de solucionarla. Si estos no resolvían el problema, el paciente pasaba al “segundo círculo” y si era un caso muy complicado, llegaba finalmente a él.

Su interés y conocimientos de la química y la alquimia lo llevaron a descubrir el ácido sulfúrico, cuya trascendencia es inmensa. Inventó el alambique y la primera destilación del petróleo. También descubrió el etanol así como su empleo en medicina. Contribuyó grandemente al campo de la farmacia desarrollando escritos sobre el uso de ungüentos con mercurio y el empleo de instrumentos como las espátulas, el mortero, frascos y recipientes, todos usados en las farmacias hasta el siglo XX.

Interés en pediatría

Escribió el libro de Las enfermedades de los niños , el primer libro sobre pediatría como una especialidad independiente en medicina. Su maestro Ali ibn Sahl Rabban al-Tabari fue también un pionero en el estudio del desarrollo de los niños. Los primeros libros impresos sobre pediatría en el mundo occidental, escritos alrededor de 1500, estuvieron inspirados en Al-Razi y en Avicena.

Su tratado sobre viruela, sarampión y escarlatina es considerado una obra clásica en la que destaca la importancia del aislamiento para evitar una epidemia. A pesar de que la viruela ya había sido descrita antes, su enfoque tiene una visión fresca y moderna que impresiona aún hoy en día. Fue el primero en describir la etiología alérgica del asma y en escribir sobre alergia e inmunología, sobre rinitis alérgica y fiebre de heno.

Obra escrita

Al-Razi recopiló una gran enciclopedia. Escribió sobre temas muy variados. De sus cerca de 200 libros y artículos científicos, más de 56 fueron sobre medicina y cirugía. Incursionó en otros campos como la filosofía, la alquimia, la música y las matemáticas, con aportes fundamentales de vigencia permanente. Su texto Liber almansoris fue parte del currículum de todas las universidades europeas hasta el siglo XVI. La obra Continens tuvo gran influencia en la ciencia occidental; en ella se habla de cada enfermedad, se analizan sus síntomas y su posible tratamiento.

Destaca también un texto de información médica y de salud para el público en general, en especial destinado a los viajeros y para los pobres, para ser utilizado como guía de ayuda en caso de no haber un médico cerca.

Su pensamiento médico

Al-Razi valoró la dieta y resaltó la importancia de escuchar y satisfacer los deseos de los pacientes respecto a sus gustos alimenticios, en especial en la convalecencia. Manifestó repetidamente su compasión por los médicos de príncipes, nobles y mujeres ricas, pues eran pacientes que “no obedecían las indicaciones del doctor, en especial respecto a la dieta y a tomar medicamentos”.

Dio prioridad a la relación médico-paciente. Se encargó de introducir conceptos nuevos y prácticos e ideas psicológicas. Postuló que el médico debe alentar y apoyar al paciente, inclusive con palabras esperanzadoras, por más grave que considere su situación.

Combatió a los charlatanes y vendedores de curas. Se encargó de advertir que inclusive los mejores médicos no podían tener respuestas y soluciones para todo, porque eso era humanamente imposible. Valoró y resaltó la importancia de la educación continua en libros y en la práctica.

Razi destaca la importancia de los valores morales y el respeto al pensamiento hipocrático: “La tarea de un médico está en hacer el bien, independientemente de quien se trata o si es amigo o enemigo. Nuestra profesión está establecida para el beneficio y bienestar de los humanos. Dios impone al médico el preparar medicamentos que no hagan daño”.

Legado

Reconocido por su contribución al mundo científico y médico en particular, el estudio de su obra ha perdurado hasta la actualidad. En Irán se le dedica el Día de Razi y el moderno Instituto Razi, cerca de Teherán lleva su nombre.

Citas de Al-Razi:

“La verdad en medicina es una meta inalcanzable, y el arte descrita en los libros es siempre menor que el conocimiento de un médico pensante y experimentado.”

“Gentileza y grandeza de carácter y bondad, amistad y mente abierta se encuentran en aquellos que pueden pensar profundamente sobre temas abstractos y minucias científicas.”

“La envidia es el resultado de la avaricia y codicia del alma y es una enfermedad que daña al espíritu.”