Editorial Invitado

Agradeciendo a Puerto Rico:

Mensaje del Dr. Antonio Grillo

Por el significado de su mensaje, en especial para las futuras generaciones de médicos, transcribimos a continuación el discurso del Dr. Antonio Grillo –hematólogo puertorriqueño reconocido internacionalmente– en la Ceremonia de su Investidura como Doctor Honoris Causa, durante la Graduación de la Clase 2013 de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico

Señores y señoras:

El anticuerpo rituxan ha sido la droga anticáncer más usada en el mundo en los últimos 12 años. Fue el primer anticuerpo aprobado para tratamiento de cáncer, específicamente de linfomas no Hodgkin. En combinación con quimioterapia es curativo en más del 85% de los pacientes con linfomas difusos de células grandes, y se estima que cada año son curados más de 50 000 de estos pacientes. Con la misma compañía farmacéutica, también desarrollamos el primer anticuerpo radiomarcado para tratar linfomas.

El desarrollo clínico de rituxan se llevó a cabo en menos de 5 años, un récord mundial. Yo, médico puertorriqueño, especializado en Hematología y Oncología Médica, graduado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y producto del sistema educativo de nuestra isla, fui responsable del desarrollo clínico y de la aprobación de este anticuerpo. En San Diego, California, como Director Médico, diseñé el plan de desarrollo clínico y los protocolos de los estudios. Con el grupo clínico bajo mi dirección, conduje estos estudios en colaboración con centros académicos, fui responsable del análisis e interpretación médica de los datos, radiqué los informes apropiados con la FDA y publiqué en boletines médicos.

Me siento privilegiado de haber participado en ese desarrollo, y orgulloso por todo lo logrado. Sin embargo, lo más importante para mí es que ese trabajo haya resultado en la cura de tantos pacientes con linfoma y saber que cientos de miles se han beneficiado de ese esfuerzo.

Esos logros han sido posibles gracias al apoyo de mi esposa y mi familia. Mis maestros –en toda mi formación educativa– han tenido un impacto muy positivo. Mi religión y mi Dios, que siempre me acompañan, me guían y me protegen. La Escuela de Medicina de la UPR, mi entrenamiento y experiencia posterior en Medicina Interna, Hematología y Oncología Médica moldearon al profesional que he sido y sigo siendo. El rol de mi profesor, mentor, colega y amigo, Dr. Norman Maldonado, ha sido muy significativo ya que de él aprendí la ciencia de la Hematología, el arte de la Medicina, la responsabilidad del médico en el cuidado y –ante todo– en el bienestar del paciente. Mi profundo agradecimiento a todos ellos y a la Universidad de Puerto Rico, por el gran honor que hoy me otorgan.

Un mensaje muy personal para los que hoy reciben su título de Doctor en Medicina y emprenden su carrera como médicos: Primero: todo lo que logré, y mucho más, está al alcance de ustedes. Yo no obré por arte de magia, no soy mago; yo no obré milagros, no soy santo. He tenido una formación académica similar a la de ustedes. Soy tan especial como todos y cada uno de ustedes. Yo soy puertorriqueño, producto de nuestro sistema educativo. Segundo: hay cualidades que sí son importantes, como la persistencia y la determinación. Ser insistente, algo tenaz, o –como decimos– cabeciduro, no es necesariamente un defecto sino que puede constituir uno de los ingredientes para alcanzar el éxito. También son importantes la determinación, tener la convicción, el deseo, la fuerza de voluntad de insistir, de persistir en hacer realidad las mejores ideas que podamos tener. Tercero: según dijo Winston Churchill, nunca, nunca, nunca se den por vencidos, excepto por razones de honor o de sentido común.

Finalmente, en las palabras del Almirante William Halsey, les recuerdo y les insisto en que “no existen hombres extraordinarios, tan solo existen situaciones extraordinarias que hombres ordinarios se ven obligados a enfrentar”.

!Muchas gracias!