La Dra. Ann Preston

(1813-1872): Pionera en la educación médica de las mujeres y primera decana de una escuela de Medicina

El rol de las mujeres en la medicina ha cambiado mucho en los últimos dos siglos. A mediados del siglo XIX, se creó en los Estados Unidos la primera escuela de Medicina exclusiva para mujeres. Una de sus primeras ocho graduadas, la Dra. Ann Preston, llegó a ser la primera mujer decana de una escuela de Medicina y desde esa posición –gracias a su persistencia, paciencia y espíritu de lucha ante las adversidades– logró grandes cambios que redundaron en la gradual aceptación de las mujeres en esta profesión.

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Especial para Galenus
Marco Villanueva-Meyer, MD

Sus orígenes y su familia

Ann Preston nació en 1813 en Pensilvania, siendo la mayor de ocho hermanos. Su padre era un exitoso agricultor, granjero y ministro cuáquero. En esa región, el movimiento cuáquero era importante ya que uno de sus líderes, William Penn, fue el fundador de Pensilvania. Se caracterizaban por ser pacíficos, liberales, abolicionistas y partidarios de la templanza –entiéndase esta como sobriedad, moderación de carácter y contraria al consumo de alcohol–. La joven Ann se educó en escuelas cuáqueras y la granja de su familia se convirtió inclusive en refugio para algunos esclavos negros huidos.

Primeras actividades y estudios

Debido a las frecuentes enfermedades de su madre –y por ser ella la hija mayor– tuvo que interrumpir su formación para ocuparse de la familia. Sin embargo, en su tiempo libre se involucró con algunas asociaciones culturales y sociales de la localidad. También estudió por su cuenta latín, luchó por los derechos de las mujeres y se incorporó a la sociedad contra la esclavitud. Cuando sus hermanos crecieron, trabajó por varios años como profesora de escuela y llegó a escribir un cuento para niños. Además, como había muchos temas que eran tabúes para las mujeres, sobre todo los relacionados con sus cuerpos y anatomía, colaboró en su educación, en especial en el campo de la fisiología y la higiene. Además, entre 1847 y 1849 trabajó asistiendo a un reconocido médico cuáquero de su comunidad.

Estudios de Medicina

En 1949 decidió estudiar Medicina, pero fue rechazada por ser mujer en todas las universidades. Sin embargo, al año siguiente pudo inscribirse en la primera clase del “Female Medical College” de Pensilvania. Esta era la primera Facultad de Medicina para mujeres que otorgaba títulos oficiales en los Estados Unidos, creada por algunos empresarios cuáqueros progresistas de Filadelfia. Se graduó con otras siete mujeres; tenía 38 años.

Ya graduada, visitó a Elizabeth Blackwell, quien fue la primera mujer en recibir el título de médica en 1849 del Geneva College de Nueva York (ver artículo sobre Elizabeth Blackwell en Galenus vol. 72). Se dice que el entusiasmo de Ann Preston contrastaba con la actitud, firme pero de reproche, de Elizabeth Blackwell al describir todas las dificultades que ellas tenían que ir superando.

Especialización y resistencia

La Dra. Preston regresó a la universidad al año siguiente para sus estudios de postgrado. En 1853 fue nombrada en la misma institución como profesora de Fisiología e Higiene. Sin embargo, la Sociedad Médica de Filadelfia se opuso a que las mujeres practicaran en sus hospitales o realizaran una residencia, con el argumento de que era un trabajo en ocasiones muy cruel, degradable e inasumible para las mujeres. Como respuesta a este nuevo inconveniente, Ann Preston buscó apoyo de puerta en puerta y así obtuvo el dinero para fundar, en 1861, el Hospital de la Mujer de Filadelfia. Este era un hospital para mujeres donde las doctoras podían realizar su trabajo asistencial, así como entrenar a las estudiantes de Medicina de la universidad; las médicas que se graduaban allí podían hacer su internado al igual que las enfermeras. Allí, además de brindarse atención obstétrica y ginecológica, se daba atención a niños.

Durante la Guerra de Secesión, la universidad tuvo que cerrar por problemas económicos de 1861 a 1862. En 1862, se mudó a un edificio mejor equipado junto al Hospital de la Mujer. Además, con el dinero recaudado se logró enviar a Emmeline Horton Cleveland (1829-1878) a París y Londres para estudiar Obstetricia y Ginecología, y ser después la Jefa de las residentes del hospital. La Dra. Horton también fue de las primeras mujeres en realizar cirugías abdominales o ginecológicas y, con el tiempo, fue quien sucedió en sus cargos a Ann Preston cuando esta se retiró.

Su salud relativamente frágil

A pesar de su persistencia, paciencia y fuerza de carácter, Ann Preston tenía una salud frágil y cayó enferma de fiebre reumática; además, padecía agotamiento físico y una excesiva carga nerviosa, por lo que fue hospitalizada y atendida durante tres meses por un conocido médico cuáquero, el Dr. Thomas S. Kirkbride, que promovía el “tratamiento humanitario”, en especial en crisis nerviosas.

Su nombramiento como Decana

En 1864, el Decano Edwin Fussell quiso impedir que se le diera el grado de médica a una estudiante con el argumento de que no tenía las calificaciones necesarias y de que había que ser más estricto y exigente con las mujeres que querían ser médicas que con los hombres. Un grupo de profesores, entre los que estaba Ann Preston, se opuso a su decisión y se creó una seria controversia en la institución. El Decano finalmente dimitió y Ann Preston fue designada nueva Decana, cargo que ocupó hasta 1872. Así, se convirtió en la primera mujer Decana de una escuela o facultad de Medicina.

Logros como Decana

El puesto de Decana le permitió luchar con más eficacia por los derechos de las mujeres. Pero ella no se limitó a esto, sino que también trabajó mucho por mejorar el nivel de su universidad. También se ocupó de desarrollar una escuela de enfermería.

De esa escuela salieron las primeras médicas de los Estados Unidos, allí ingresaron las primeras estudiantes afroamericanas e inclusive se formaron doctoras que fueron a trabajar a otros continentes o a las misiones a Asia.

La Escuela fue adquiriendo mayor prestigio y así atrajo cada vez más a mejores profesores. También desarrolló una labor de extensión universitaria al promover la educación de las mujeres de las zonas más pobres de la ciudad. Gracias al prestigio de la Dra. Ann Preston, muchas instituciones cambiaron su política frente a las mujeres y la situación fue transformándose paulatinamente, tanto así que en 1868 los principales hospitales de Filadelfia las admitieron para que hicieran sus internados o su formación en otras especialidades médicas.

Sus argumentos a favor del cambio

Sin embargo, aún no todos estaban de acuerdo con que hombres y mujeres fueran educados juntos en temas médicos. La Sociedad Médica de Pensilvania argüía también que las mujeres no podían hacer medicina por su fragilidad, por descuidar el hogar y por la incomodidad que suponía atender a alguien del sexo opuesto. A todos los argumentos la Dra. Preston respondía que la causa a favor de la presencia de las mujeres como médicas era una forma de revolución donde ya no cabía la posibilidad de retroceder. Ella siempre tuvo argumentos irrefutables a favor de la presencia de las mujeres en todos los campos de la medicina, con los que desarmaba cualquier crítica. Esos argumentos se siguen considerando clásicos por su inspiración y solidez.

Hacia 1868, logró que el Hospital Blockley de Filadelfia aceptara a alumnas de la Universidad Médica para la Mujer para realizar las especialidades clínicas generales. Al año siguiente hizo un acuerdo similar con el Hospital de Pensilvania, pero cuando empezó la rotación de 30 nuevas alumnas, estas fueron insultadas y maltratadas por los alumnos que, inclusive, estaban encapuchados. Esto llevó a largos debates que culminaron en la aceptación de la coeducación en las clínicas. Con persuasión, ejemplo y energía en los hechos y en las palabras, lograba ser convincente. Su tranquilidad y firmeza fueron decisivas para logar mejores condiciones educativas para sus alumnas.

Vida privada y muerte

Además de su intensa actividad como educadora y defensora de las alumnas de la Universidad Médica de la Mujer, la Dra. Preston también ejerció la medicina atendiendo en el Hospital para la Mujer y manteniendo su propia consulta privada. Permaneció soltera y disfrutó de una vida social y profesional bastante activa. Consideraba inclusive que su propia casa era un lugar donde sus amigos queridos podían visitarla o estar en una relación armoniosa y contribuir a su bienestar y al orden que ella buscaba.

Al retirarse, continuó escribiendo y trabajando a favor de las reformas sociales, hasta que, en 1871, un ataque de reumatismo articular agudo la dejó muy debilitada. Padeció una recaída al año siguiente y murió en abril de 1872. Cuando murió, ya se habían graduado más de 130 mujeres de la Universidad Médica de la Mujer. En 1970 y después de más de un siglo, la misma Universidad finalmente también aceptó varones y se convirtió en el Medical College of Pennsylvania.

Ann Preston donó sus instrumentos, biblioteca y fondos para dotar una beca a su Universidad. Fue enterrada en el cementerio Fair Hill de Filadelfia.

Comentario

Hoy, el número de mujeres que estudian Medicina es muy elevado y, a veces, mayor que el de los hombres. Esta evolución es consecuencia del desarrollo, de los avances y de los cambios que se dieron también por el esfuerzo y la persistencia de personas como la Dra. Ann Preston.

Referencias

  • ­Abbot LC. The status of women as medical practitioners. The Medical and Surgical Reporter (1867) vol. 16, p. 264.
  • Foster PP. Ann Preston MD (1813-1872) A Biography. The Struggle to Obtain Training and Acceptance for Women Physicians in Mid-19th Century America (1984) Philadelphia, PA: University of Pennsylvania.
  • Fresquet JL. Biografías. Universidad de Valencia (2018).
  • Kelly, Atwood H. A cyclopedia of American medical biography: comprising the lives of eminent deceased physicians and surgeons from 1610 to 1910. W.B. Saunders company. (1912): pp. 291-292.
  • Ogilvie M, Harvey J. Ann Preston (1812-1872). Biographical Dictionary of Women in Science. Pioneering Lives from Ancient Times to the Mid-20th Century. New York-London, Routledge, vol. 2, p. 1051 (2000).
  • Peitzman SJ. A new and untried Course. Woman’s Medical College and Medical College of Pennsylvania, 1850-1998. New Brunswick-New Jersey-London, Rutgers University Press (2000).
  • Windsor, LL. Women in Medicine: An encyclopedia. ABC-CLIO. (2002): p. 164.
  • Wilson JG, Fiske J. “Ann Preston 1813-1872. Appleton’s Cyclopaedia of American Biology.
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Primer edificio de la primera escuela de medicina para mujeres en Filadelfia.
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