Torre de marfil

Campeones de goles y batas blancas

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Félix Fojo, MD
Ex Profesor de la Cátedra de Cirugía
de la Universidad de La Habana
ffojo@homeorthopedics.com
felixfojo@gmail.com

Pocas estrellas del futbol internacional de primer nivel pueden ufanarse de haber jugado diez partidos en dos citas mundiales diferentes y de haber ganado un total de ocho, empatado uno y haber caído derrotado solo una vez. Pero, aún menos, solo un puñado de esos futbolistas estelares ha tenido la vocación y la perseverancia, después de concluir con gloria sus carreras deportivas, de llevar adelante estudios universitarios de Medicina y, ya como doctores, haber salvado vidas. Ese es el caso de Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira (1954-2011), conocido por los amantes del balompié, que son millones, como Sócrates.

Siempre con su barba y su banda de tela en la cabeza, Sócrates fue uno de los mejores mediocampistas internacionales de todos los tiempos. Rápido, inteligente y con una enorme capacidad para visualizar y controlar todo el campo de juego, se le llamó “el cerebro del equipo brasileño”. Su nombre aparece, indefectiblemente, en todas las listas que recogen los mejores jugadores de la historia del balompié. Y luego, ya retirado, fue un médico pediatra con una reconocida práctica en la ciudad de Ribeirao Preto. Murió joven, pero su nombre permanecerá en el hall de la fama del gran futbol brasileño, uno de los mejores del mundo.

Gran futbolista y buen médico fue Sócrates, pero no el único. En ese exiguo grupo de astros futbolísticos y reconocidos doctores, todo en uno, se encuentran el también brasileño Eduardo Goncalves de Andrade (1947), conocido por “Tostao” (por las monedas de muy baja denominación, una forma popular de nombrar a los pequeñines), llamado el “Pelé blanco”, un zurdo que formó parte del famoso quinteto de Brasil de 1970, probablemente el mejor de todos los tiempos: el Rey Pelé, Gerson, Riveliño, Jairziño y, por supuesto, Tostao. Una lesión al ojo lo obligó a retirarse tempranamente, a los 26 años. Ah, y se convirtió después en un magnífico oftalmólogo.

El mediocampista alemán Jupp Kapellmann (1949), quien en 1974 se adjudicó la Copa del Mundo junto con Müller y Beckenbauer, lo hizo aún más difícil pues empezó sus estudios de Medicina mientras era tricampeón de Europa con el Bayern Múnich. Al culminar su exitosa carrera por una lesión en la rodilla se dedicó, con mucho éxito, a la especialidad médica ortopédica que sigue practicando entre Baviera y Arabia Saudita. Además, habla 5 idiomas.

Merecen también figurar en esta breve recopilación el jugador y entrenador argentino Carlos Salvador Bilardo (1938), uno de los pocos técnicos que ha llegado dos veces (ganó la Copa del Mundo 1986) con su equipo a las finales de las Copas Mundiales. El defensa español e ídolo del Real Madrid, José Martínez Sánchez (1945), conocido como “Pirri”. El bonaerense Raúl Madero (1939), especialista en medicina deportiva, el holandés Adrianus Johannes “Arjan” de Zeeuw (1970), médico forense de la policía, y el zaragozano Pablo Alfaro Armengol (1969), actualmente médico traumatólogo.

Y, aunque con menos títulos, los españoles Guillem Bauzá “Bussy”, Alberto López Moreno, Carlos Ruiz y Diego Cervero también han sido, o son, futbolistas y médicos. Sin olvidar a los árbitros internacionales –como el peruano Alberto Tejada Noriega (1956)–, urólogo de profesión, de los que hablaremos otro día.

En el próximo Mundial de fútbol preguntémonos si entre los jugadores hay algún potencial médico. Podremos llevarnos alguna sorpresa.

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