Reconocimiento

RECONOCIMIENTO

Norman Maldonado:

Líder profesional polifacético

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Ídolo de sus pacientes, hematólogo-oncólogo sin par, investigador científico, educador médico, administrador excepcional, historiador médico único, servidor público, colaborador en múltiples actividades relacionadas con la salud, en comisiones, agencias y organizaciones públicas y privadas. En Puerto Rico, hay muchos profesionales que han destacado en una actividad y que merecen ser reconocidos. El Dr. Norman Maldonado merece un reconocimiento muy especial por haber sobresalido no solo en una sino en múltiples tareas.

Nació en Adjuntas, el 3 de noviembre de 1935. Hijo de Don Herminio Maldonado –agricultor de café, guineos y cidras– y de Doña Esther Simón, migrante rumana a los Estados Unidos, quien al casarse se incorporó a la vida puertorriqueña. Hizo la escuela elemental en Adjuntas y Escuela Superior en Ponce. Obtuvo con honores el bachillerato en Artes en el Politécnico de San Germán y el doctorado en Medicina en la Escuela de Medicina de la UPR en 1959, donde fue el primer honor de su clase.

De 1959 a 1960, hizo su internado en el Washington D.C. General Hospital, donde conoció a Mary Anne Malfregeot con quien se casó y con quien ha tenido cinco hijos excelentes. Mary Anne dirigió el Centro de Ayuda a Víctimas de Violación durante 11 años y por más de 30 años ha sido líder en la Casa Julia de Burgos para víctimas de violencia doméstica.

Hizo 2 años de residencia en Medicina Interna en nuestro Hospital Universitario de 1960 a 1962. Luego, hasta 1964, rindió servicio militar como capitán, en Alemania. De 1964 a 1965, se entrenó en Hematología en nuestro Hospital Universitario y, en 1966, fue residente en Hematología e Inmunología en el New England Center Hospital bajo el liderato del Dr. William Damashek, el hematólogo de más prestigio a nivel mundial de la época. Regresó a nuestra Escuela de Medicina como catedrático auxiliar y luego fue promovido a profesor, hasta 1991. Desde 1992, mantiene su rango universitario, sin retribución alguna.

El Dr. Maldonado ha tenido una vida caracterizada por una dedicación única a múltiples actividades logradas con excelencia, con la capacidad para contribuir en varios aspectos de la salud. Por eso, no es fácil resumir la obra de este gigante de la medicina puertorriqueña. Entre las tareas donde Norman ha sobresalido, destacan:

  • El servicio al paciente en medicina interna y hematología;
  • La investigación científica, acompañada de publicaciones médicas de valor;
  • La educación médica a estudiantes de medicina, a residentes de medicinas interna y de hematología y a médicos en conferencias en hospitales, convenciones y en cursos a nivel local, nacional o internacional;
  • En posiciones administrativas como: Jefe de la Sección de Hematología del Departamento de Medicina (1966-1973), Director Médico del Hospital de la Capital (173-1975), Subsecretario de Salud (1977 y 1978), Rector del Recinto de Ciencias Medicas de la UPR (1977-1985), Coordinador del Programa de Medicina Interna de la Escuela de Medicina de la UPR (1988-1991), Asesor del Gobernador de Puerto Rico (1993), Presidente de la Universidad de Puerto Rico del 1994 al 2001;
  • Redacción de escritos sobre la historia de la medicina a nivel mundial y principalmente de Puerto Rico en el San Juan Star, Revista Galenus y dos libros únicos: On Health in Puerto Rico I y II (2008 y 2010). Estos libros proveen información única sobre temas de salud que deben conocer todos nuestros ciudadanos; y
  • Miembro activo, participante y colaborador en un sinnúmero de comités, comisiones y grupos asesores con la encomienda de someter recomendaciones para la solución de problemas de salud.

Por sus tareas sobresalientes ha sido reconocido: En 1972, a los 37 años, la Cámara de Comercio lo designó “El Joven Puertorriqueño Sobresaliente en Medicina y en Ciencia”. En 1983, la Cámara de Comercio lo escogió como la persona más sobresaliente en medicina en los últimos 20 años. La Universidad Madre y Maestra de la República Dominicana lo designó Profesor Honorario en 1985 y el Capítulo de Puerto Rico del American College of Physicians le otorgó el Laureate Award en 1990.

Ha tenido nombramientos especiales y de honor en organizaciones de gran responsabilidad nacional:

  • Junta de Gobierno de Hispanic Association of Colleges and Universities;
  • Nombrado por el Secretario de Salud de Estados
  • Unidos a National Advisory Research Resources Council;
  • Junta de Directores de Hispanic Education Telecommunications System;
  • Nombrado por el Presidente de los Estados Unidos al Harry S. Truman Foundation;
  • Miembro de Presidents Work Group on Accreditation; y
  • Junta de Directores del National Association of State Universities and Land-Grant Colleges.

A nivel local, ha participado en: Junta de Directores del Banco de Sangre de American Red Cross; Junta de Directores del American Cancer Society; Comité de Política Médica del Centro Médico, Junta Editora Boletín Asociación Médica; Junta Asesora de Servicio Criminal Juvenil; Junta Universitaria, UPR; Comité del Gobernador para Establecer Centro de Ciencia y Tecnología; Comité Responsabilidad Social de la UPR; y Junta Asesora del Centro Médico.

Ha sido autor o co-autor de más de 70 trabajos científicos y de publicaciones en las mejores revistas de medicina, medicina interna y hematología, incluyendo publicaciones recientes en 2008 y 2012 y otras por publicarse.

En sus libros, ha escrito sobre más de 70 profesionales prestigiosos que han contribuido a la salud y la medicina de nuestro pueblo y cita referencias de más de 900 profesionales de la salud que han servido y hecho contribuciones a nuestro pueblo. Presenta el resumen más completo disponible de las contribuciones más importantes hechas en Puerto Rico por profesionales de la salud. Lamentablemente, él ignora la obra de uno de los contribuyentes principales: el Dr. Norman Maldonado.

Entre sus contribuciones como facultativo de la Escuela de Medicina, hizo múltiples publicaciones científicas y puso a nuestra Escuela en el mapa internacional. Como director del Hospital Municipal, ayudó a mantener las acreditaciones de los programas de residencia. Como Subsecretario de Salud, visitó, identificó y solucionó problemas en la mayor parte de los pueblos de la isla.

Entre los múltiples logros como Rector del Recinto de Ciencias Médicas, creó las clínicas ambulatorias, activó el plan de práctica de la Facultad, logró la compensación diferida y que se mantuvieran todas las acreditaciones de los programas educativos. Logró la compra del Hospital de Carolina. Siempre fue justo y todas sus decisiones sobre nombramientos o promociones se basaron exclusivamente en los méritos y logros de los concernidos, sin tomar en cuenta preferencias políticas.

Actualmente, continúa su enseñanza en la Escuela de Medicina dos veces a la semana y dictando conferencias en todo Puerto Rico. Es uno de los miembros más productivos en la Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico. Continúa su práctica de Hematología y Oncología en su oficina en el Hospital del Maestro en Hato Rey. Por su humildad, no divulga su obra.

Por su grandeza, versatilidad y capacidad creadora, sus discípulos y sus maestros siempre recurren a él cuando necesitan ayuda y nuevas ideas para solucionar problemas. Que el Señor le dé mucha vida para que siga sirviéndole a Puerto Rico.